sábado, 28 de noviembre de 2015

¿A qué huele el arte?


Cuando salgo a la calle siempre voy buscando la inspiración entre las cosas. Soy un loco enamorado, lo sé. 

Me encanta conocer gente nueva. Me encanta saber qué piensan. Me encanta escucharlas. Me encanta reírme con ellas. Me encanta encantar...

Los artistas necesitamos constantemente plasmar nuestros sentimientos en la sociedad. Somos como somos, un corazón que bombea sabores, olores, recuerdos, ilustraciones, sonidos y sensaciones.

Estamos hecho de otra textura; de hecho, nuestras venas guardan una tinta que manchan. Si, es una tinta que no se puede borrar y perdura en el espacio y en el tiempo, al igual que una historia de amor que ha acabado. Tarde o temprano, contarás alguna escena que te ocurrió con tu ex. 

En el arte sucede lo mismo... siempre habrá alguien que te recuerde. Para bien o para mal, pero que te recuerde.

Y así es el arte, un parásito de la sociedad...
Siempre he sido un fiel enamorado de la gente sencilla y alocada. Me encanta la gente friky. Me encanta la gente tímida pero que se deja llevar...

Escribiendo me ha surgido varias preguntas:

¿Dónde van las personas interesante?

¿Qué comen las personas interesantes?

¿A qué se dedican la gente interesante?

¿Qué música escuchan la gente interesante?

¿Cómo piensan la gente interesante?

¿Por qué la gente interesante es interesante?


Creo que la gente interesante bebe ginebra.

“La Ginebra ha salvado más vidas y mentes de gente inglesa que todos los doctores del país.”

Winston Churchill


Les cuento esto porque el pasado fin de semana, tras cenar con unos amigos, fuimos a un bar para echar unos tragos y hablar de lo humano y lo divino.

Aquí el servidor echó la mirada en la carta y pidió un Gin Tonic, y cuando me lo trajeron, no sabía si bebérmelo o llamar a los artificieros TEDAX para que desactivaran aquel artefacto antes de que todos saltáramos por los aires.

Colorines. Frutas exóticas. Romero. Frambuesa. Carmín. Canela. Semillas. Y otros múltiples objetos no identificados en las profundidades de mi copa. M
i copa parecía una orgía de frutas. 

Así que, tras apoquinar los 11 euros de rigor por aquel batido multivitamínico de frutas del bosque, me fui directo a casa a escribir esto y tratar de poner un poco de orden en toda esta anarquía imperante de ginebra, frutas y gominolas que va a acabar con la poca cordura que me queda.

Bueno, directo, lo que se dice directo, tampoco me fui. Tuve que hacer un par de paradas técnicas más para completar mi trabajo de campo y cerciorarme completamente.

El cansancio es sinónimo de trabajo, pero a pesar de tener las manos manchadas de chocolate, hice lo que tenía que hacer:

Escribir esta noche el placer del sexo, la música y la sonrisa de viajar.


Siempre he pensado que el secreto de Nueva York es que ha sabido reinventarse continuamente. No importa si has estado antes en esta ciudad o no, sus calles siempre te acogen como un visitante anónimo, no entiende de razas, nacionalidades, religiones, edad… Nueva York no tiene prejuicios, es una ciudad que siempre mira hacia adelante, que está a la vanguardia de todo lo que interesa, es el epicentro, el lugar donde hay que estar pero que al mismo tiempo sigue mostrando orgullosa las huellas del pasado que salpican sus calles, edificios y ciudadanos.


Siempre he soñado con visitar la Ciudad que jamás duerme. Nueva York es una ciudad fascinante desde todos los puntos de vista. Una ciudad activa, llena de movimiento, a cualquier hora del día, cualquier día del año. Una ciudad que nunca está quieta por eso la llaman "The city that never sleeps"(la ciudad que nunca duerme). Pero a su vez una ciudad difícil, caótica, agotadora y llena de competencia.


Siempre he pensando que nosotros mismos nos ponemos barreras, límites y fronteras. Tu tiempo es limitado así que no te dediques a gastarlo viviendo entre rejas y en lamentaciones.

No dejes escapar así de fácil los días, lo creas o no, todos tienen algo de increíble, de mágico. Todos son, de alguna forma, una oportunidad de hacer algo bien, bueno, más bien diría que un montón de oportunidades y todas irrepetibles e irremplazables. No habrá otro día como hoy, ni otro momento como ahora, o lo aprovechas, o lo pierdes, como casi todas las cosas importantes en la vida. Si, hablo de los días como del tiempo, porque “día” es la forma que tenemos de llamar al tiempo necesario para despertar, tomar algunas decisiones y decidir si vamos a sacarle partido a cada hora, minuto y segundo del tiempo que estemos despiertos…

Así que ya lo sabes, deja la pereza a un lado, y las dudas, los “no puedos” y los “mañanas”, deja a un lado todo lo que este frenándote y toma ya la decisión de comerte los problemas, baila con los buenos ratos, enamórate aunque duela, haz un viaje en coche y procura estar atento a lo que pasa a tu alrededor, no mirando la pantalla de una cámara, porque las únicas fotos que merecen la pena no se hacen con una maquina, si no con la memoria, con el sonido de los besos y los flashes de las miradas.



Siempre he sido un chico muy imaginativo. Mi sueño era volar. Triunfar. Respirar éxito. Salvar vidas. Reconstruir castillos caídos. Encontrar pirámides enterradas en Egipto.


¿De qué sirven los sueños si no se protegen y defienden? 

Para conseguirlo, cree en ti mismo...










miércoles, 11 de noviembre de 2015

¡Otra vez te has vuelto a enamorar!


Últimamente fracaso demasiado en el amor. Si, os lo prometo. Dicen que soy muy enamoradizo. Puede que sea verdad... el caso es que siempre me he fijado en las chicas incorrectas. O tal vez, sean las chicas incorrectas las que se fijen en mí. De un modo u otro, siempre me dejo llevar...

Y ahí radica el problema, en dejarme llevar.

Mi amiga Paula dice que siempre he sido muy conformista. Qué me fijo solamente en las portadas de los libro y no en las historias que contienen en su interior.

No lo sé. 

Siempre he pensando que el amor está para disfrutarlo, al menos, es lo que me han hecho creer todas aquellas películas románticas que vi y todos aquellos libros de poesía que leí. 

Cuando llevas mucho tiempo solo, acabas encontrándote contigo mismo, y entonces, en ese mismo instante, descubres una persona totalmente distinta. La situación es incómoda, la realidad ha venido, te ha dicho lo que pensaba y se ha marchado sin dejar rastro...

Ahora tienes que enfrentarte a tus miedos. Superar tus complejos. Recuperar a las personas que echas en falta. Autoayudarte. Construir nuevos caminos. Navegar por mares desiertos. Y, sobre todo, volver a creer en el amor.

"Perdona si huele un poco a cerrado, hacía mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos aún con la intención de quedarse. Ábreme bien de puertas y ventanas. Que corra el aire, que entre tu luz, que pinten algo los colores.

Ponte cómoda, que estás en tu casa. Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para que no quieras mudarte ya más. Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que te busqué y los que te pienso seguir encontrando. Los primeros están llenos de errores, los segundos, teñidos de ganas de no equivocarme otra vez.

El espacio es tan acogedor como me permite mi honestidad. Ni muy pequeño como para sentirse incómodo, ni demasiado grande como para perderte.

Mis recuerdos, los dejé todos esparcidos por ahí, en cajas de zapatos gastados y cansados de merodear por vidas ajenas. No pises aún, que está fregado con lágrimas recientes, y podrías resbalar. Yo te aviso. 

El interruptor general de corriente está conectado a cada una de tus sonrisas. Intenta administrarlas bien y no reírte demasiado a carcajadas, no vayas a fundirlo de sopetón. 

No sé si te lo había comentado antes, pero la estufa la pones tú. Y hablando del tema, he intentado que la temperatura del agua siempre estuviera a tu gusto, pero si de vez en cuando notas un jarro de agua fría, eso es que se me ha ido la mano con el calentador. Sal y vuelve a entrar pasados unos minutos. Discúlpame si es la única solución, es lo que tenemos los de la vieja escuela, que a estas alturas ya no nos fabrican ni los recambios. 

Tampoco acaba de funcionarme bien la lavadora. Hay cosas del pasado que necesitarán más de un lavado, es inevitable. Y hay cosas del futuro que, como es normal, se acabarán gastando de tanto lavarlas. 

La recomendación, ensuciarse a su ritmo y en su grado justo. Eso sí, no te preocupes por lo que pase con las sábanas, que las mías lo aguantan todo. 

Para acabar, te he dejado un baño de princesa y una cama de bella durmiente. Para que los disfrutes a tu gusto, eso sí, siempre que sigas reservando el derecho de admisión. Aquí no vienes a rendir cuentas, sino a rendirte tú. Aquí no vienes a competir con nadie, sino a compartirte a mí.

El resto, no sé, supongo que está todo por hacer. Encontrarás que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar, y que echas de menos, sobre todo al principio, alguna reforma en fachada y estructura. 

Un día un hombre, bastante mayor, me dijo una cosa que jamás olvidaré. 

Me dijo: 

"Mira, chico, lo único importante en esta vida, lo único que realmente importa, es que siempre trates de hacer aquello que te chifla. Por pequeño o insignificante que te parezca. Disfruta del presente porque somos aves de paso. Y recuerda, piensa en ti. Después en ti. Y por último, en ti".

Y es curioso, pero tiendo a acordarme de esa frase con cierta frecuencia y con relativa frecuencia si estoy haciendo lo que realmente me chifla.

Esta semana voy hacer lo siguiente:

1. Comer en un restaurante con buenos amigos.

2. Descubrir un sitio nuevo para tomar un gin tonic.

2. Regalar música.

3. Planear un viaje.

4. Escribir.

5. Releer algún libro de la biblioteca de mi casa.

6. Escuchar Frank Sinatra.

7. Descubrir lugares nuevos para correr.

8. Preocuparme menos por las cosas y pensar más en mi.

9. Hacer reír a una chica.

10. Perderme por la ciudad sin teléfono.

11. Ver alguna película.

12. Leer, leer y leer.

13. Ser más resistente: Habilidad para recuperarse del amor; capacidad para volver a lanzarse... volver a la vida.


¿Qué pienso del amor?

Las alarmas han saltado y mi intuición me hace desconfiar. Es curioso, pero cuando tengo celos, desaparezco. Tanto como pueda. He perdido el control. No tengo otro remedio que desaparecer. Lo siento.

Desaparezco para poder respirar. El aire me acompaña y no me ahoga.

Déjate de rodeos... ¿Qué piensas del amor?

No lo sé. Había algo en su forma de mirar que te atrapaba. Podía ver el futuro en sus ojos. No era real pero si era posible. Y por una vez, era perfecto...

-Paula: ¡Otra vez te has vuelto a enamorar!





En busca de un amor Inmarcesible

                              

El tiempo es implacable, el tiempo no espera a nadie, el único consuelo que nos queda es que el tiempo es igual para todo el mundo.

Hace mucho leí una de las maravillosas greguerías de Ramón Gómez de la Serna que decía: cuando nos asomamos al abismo de la vejez, siempre viene un niño y nos empuja por detrás.

Creo que el tiempo es el concepto más contradictorio que se ha creado en la humanidad... Y, si no, mirar: el tiempo siempre ha existido, ¿verdad?, siempre ha habido tiempo, el tiempo siempre ha estado ahí, pero, qué curioso, para la gran mayoría de cosas, no hay tiempo.

A mí, personalmente, me encantaría poder leer todos los libros que se han escrito, todos, desde el primero hasta el último, pero no se puede, es imposible... porque no hay tiempo. 

Me encantaría poder ver todas las películas que se han rodado, todas, desde las más buenas hasta las más malas, pero es imposible, no se puede... porque no hay tiempo.

Me encantaría, no sé, viajar a todos los países del mundo, hablar el máximo número de idiomas posible, practicar todos los deportes, incluso tomarme un café con toda la gente que he querido, con toda la gente que quiero, y con la muchísima gente que seguramente querré.Pero no se puede... Porque no hay tiempo.




Siempre he opinado que mi virtud era sólo conocerme a mi mismo. He vivido tanto la libertad en mi posibilidad de aislamiento, que a veces, casi he llegado a sentir que compartirme no era necesario. 


Pero hoy no. Hoy voy a dejarme ver.

Soy lentitud y calma, intimidad y sosiego. No me gusta la prisa, lo confieso. Puedo parecer una contradicción, pero soy así, y lo confieso, soy lo contrario al ruido, un momento de silencio...

Sé vivir el silencio. Lo confieso, soy yo quién maneja tus tiempos.

Sé que no poseo más que mis propias sensaciones. No hablo el idioma de la realidad porque amo lo auténtico. A veces me dejo llevar tanto por mis sentimientos que soy peligroso hasta para quién más quiero. 

Soy así. Me siento preso de mis propios hechizos y me escondo en noches oscuras.


Me gustan las personas que tienen que luchar por obtener algo. Los que teniéndolo todo en contra, salen adelante. Ésta es la gente que me fascina. La gente fuerte.

Trato de ayudarte. Respira. Cierra los ojos, voy a calmar tu dolor. No tengas miedo abrir de nuevo el corazón. Esto me hace pensar que se puede confundir magia con realidad. Puede parecer atrevimiento, pero es puro sentimiento.

Soy el hielo
que a veces pongo en el café
porque lo necesito
para estar despierto
pero hace demasiado calor
para tomarlo caliente
me consumo...
como tu último cigarro.

Adoro los placeres sencillos, pero a la vez, corriendo riesgos...

Corriendo riesgos del fracaso, de las decepciones, de las desilusiones, pero nunca dejando de buscar el amor.

Quién no desista la búsqueda, vencerá.

...Somos responsables de reunir nuevamente, a la otra parte que se cruzará en nuestro camino.

Aunque sea por unos instantes siquiera; porque esos instantes traen un amor tan intenso que justifica el resto de nuestros días; también podemos dejar que nuestra otra parte siga adelante, sin aceptarla o siquiera percibirla.

Y, por causa de nuestro egoísmo, seremos condenados al peor suplicio que hemos inventado para nosotros mismos:


¡La soledad!


Que disfruten de sus amores sean culpables o no.