miércoles, 27 de enero de 2016

Mi sueño es tener un rascacielos





Si todos los caminos llevan a Roma, seguro que Roma está llena de gente, de atascos y de ruido. Digo yo que igual los caminos podrían tener desvíos y llevarnos a Bruselas, a Brighton o a New York. Qué más da el lugar y qué más da el final del camino.



Quizá la vida sea eso, pasar de Roma y hacer que tu camino no vaya hacía el mismo lugar que el de todo el mundo. Si cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de elegir hacia dónde va nuestro camino, ojalá el mío me lleve a un lugar inspirador. Aunque pensándolo mejor puede que ni siquiera sea un lugar en un tiempo y en un espacio determinado. ¿Os imagináis que todos los caminos nos llevaran a una persona? Vaya putada.

Hace poco leí una frase bastante interesante: 

"Algunas mujeres deciden seguir a los hombres, y otras mujeres eligen seguir sus sueños. Si te preguntas que camino seguir, recuerda que tus sueños nunca se van a despertar un día y decirte que no te ama más".

Y allí me fui. A la ciudad de los sueños. 

New York era una ciudad monstruosa, y yo, un loco turista entre sus calles. Todas las mañanas la ciudad me despertaba con la fuerza de un tsunami en Tailandia y me invitaba a visitar sus grandes avenidas. 

Sus calles estaban repletas de curiosidades. No necesitaba guía, la idea era perderme y sentirme bohemio. Me gusta estar solo. 

Creo que si una persona sabe todo de ti, de repente te vuelves cobarde. Alguien que sabe tus miedos y tus experiencias no va a dejarte salir corriendo porque te ganará en todas las carreras. 

Podrá aprovechar todos los pasos en falso que des y eso me aterroriza. 

Me asusta el hecho de que alguien me conozca bien o incluso que tenga la intención de ello, me enerva que terminen mis frases, me lean la mente o sepan siempre lo que, en el fondo, quiero decir sin decirlo. Evito los choques de miradas, los traspiés y las noches despierta. 

Por eso me guardo para mí, lo mejor y lo peor de yo mismo, para que solo sea yo la persona que pueda disfrutarlo o quizá el único que tenga que aguantarlo. 

En fin, prefiero estar solo y seguir mis sueños. 

Dicen que en un 80% somos la consecuencia de nuestras propias decisiones. Estas consecuencias serán tanto buenas como malas. Deberás aceptarlas y quererte, porque ellas son el resultado de lo que eres.

En fin, prefiero estar solo y seguir mis sueños.

Yo prefiero disfrutar de la gente que me encuentro en el camino, que al fin y al cabo son los que hacen que el camino sea interesante. Y hablando de personas...


En New York conviví con un americano de 23 años. Su sueño era tener un rascacielos. Si, conocí a Christian Grey en persona. Era alto, inteligente, elegante, risueño y con una capacidad financiera increíble. Era un tipo que lo tenía todo. 

Aprendí mucho de él. Su idea es conseguir en 7 años 100 mil millones de dólares para poder construir su propio rascacielos. Os juro que lo conseguirá. Me contó su plan. Si, su jodida estrategia financiera era una locura. No daba crédito. Sus aspiraciones eran tan altas que lo quería reflejar en un edificio de más de 50 plantas. 

No os puedo contar mucho más; le prometí que guardaría su secreto. 

En definitiva, me asustaba su mentalidad ganadora y sus ideas tan claras. De hecho, durante esos días, vi como pasaban mujeres despampanantes por su apartamento. Chicas que podrían ocupar perfectamente la portada de las revistas de FHM, VOGUE o PLAYBOY.

No se acostó con ninguna. Os lo aseguro. Tenía claro lo que quería, y esas chicas, no encajaban en su esquema.


Lo dicho, que nunca rompan tus esquemas.





jueves, 14 de enero de 2016

Maldita casualidad...


Si dos personas no paran de buscarse, no resulta tan extraño que al final se encuentren por casualidad.

Y eso sucedió. 


Ambos decidieron encontrarse por casualidad. Sin planear nada.




Bueno, más bien la decisión fue mía; Y creo, que la de ella también. 


¡Maldita sea, siempre iba al mismo lugar a repasar los exámenes! 


Ella realmente quería que la encontrase. Lo sé. Y lo sabe.


En fin, decisiones. Nos pasamos la vista tomando infinitas decisiones. 

Pero hay decisiones aún mayores que pueden marcar el resto de nuestra vida: un viaje inolvidable, un nuevo trabajo, una idea brillante o por qué no, un “sí, quiero”.

Cada paso que damos es una elección entre avanzar o retroceder, unas veces acertamos y otras confirmamos que, efectivamente, ésa no era la opción.

Resulta inevitable recordar aquella gran casualidad.

En fin, otra que pasó de mí y, encima, se quedó con mi libro.

Besos para ellas y abrazos para ellos.

lunes, 11 de enero de 2016

Hello

Así que partí en un largo viaje. Lejos de los errores y de las equivocaciones que cometí. Escapé para liberar mi mente. Soñando despierto vi tu reflejo distante y entumecido. Necesitaba despegar y despejarme. Necesitaba cruzar el charco.
Pasé días enteros sin decir una palabra. Y lo que yo quería en ese momento era que estuviéramos juntos. Porque me gustas de verdad. Y no hay  lugar en el mundo donde tu no pases por mi mente. No puedo evitarlo. 

Dicen que New York cambia a un hombre. Valiente de mí...


Quiero viajar para encontrar las respuestas de mis preguntas. De vez en cuando escribo y me pregunto.

- ¿Y para quién escribes? 
- ¿Qué pregunta es esa? Por placer. Para mi gata. 
- No me digas, y ¿le gustan tus post? 
- Sí, parece que le gustan. 
- ¿Cómo lo sabes? 
- Porque ronronea. 
- Quizás de aburrimiento. 
- Ella me ignora, pero está pendiente de mi, pero discretamente.
Y ahora qué. Preguntarás. Y ahora hacia dónde.

Pues yo qué sé. 
Haberlo pensado antes.

El caso que lo nuevo siempre genera emoción, intriga y ganas. Demasiadas diría yo. 

Cuídate mucho, porque esto no ha hecho más que empezar.

No te conozco de nada, pero sé que volverás. Y si yo lo sé, tú deberías saberlo ya. Créeme, que de esto algo he aprendido, que de esto algo sé. 

Volverás. No sé si mañana o pasado, pero volverás. Volverás aunque tan solo sea un instante.

Me perderé bajo la lluvia mientras me dirijo al mismo punto de partida. No te preocupes por mí. Cuando el tiempo pase tú aroma me dirá tu edad.

Tranquila, estoy bien. 

El amor es una estúpida ilusión. No te preocupes. Tan solo recuérdame mientras deshaces el cuento. Mientras tanto, voy adivinando tus ideas. Tus pensamientos. Tus ganas...










El perfume de la vida



Libros, canciones, películas, restaurantes, copas, noches y chicas. Eso es lo que soy. Y seré.


Y hablando de chicas. El otro día, mientras caminaba dirección a las rebajas, me topé con un viento cargado de aroma. Ese dulce aroma aceleró mis palpitaciones y me llenó de auténtico placer. Si, mi imaginación empezó a volar hasta proyectar la mirada en aquella chica de paso corto pero acelerado.

Aquella fragancia era un acorde musical, un beso robado en la noche más estrellada, una mirada reflejada en el agua, un abrazo que te invita a despertar...

Y, en ese momento, comprendí la frase de Christian Dior:

"El perfume de una mujer dice más de ella que su escritura".






Guiado por tu aroma la encontré. Estaba allí, rodeada de flashes y sonriendo mientras circulaba su perfume entre la multitud. 


Aquel aroma era magia. Os lo juro, tenía alma de marinero. Era suave, dulce y lleno de placer. Era la eterna juventud realzando la belleza de su ser.


No la conocía, pero a pesar de ello, siempre la recordaré cada vez que sienta su perfume. Aquí o allí. 

Su perfume me torturaba, me incitaba al deseo de probar sus labios de chocolate y nata. 

Solamente tenía razones para dejar mi imaginación volar.




Cuando somos jóvenes, creemos que vamos a conocer a muchas personas con las cuales nos vamos a conectar. Luego nos damos cuenta que esto sólo ocurre muy pocas veces en la vida.


El perfume de la vida es más fuerte que las palabras, el destello de las miradas, los sentimientos y la voluntad. La fuerza de persuasión del perfume no se puede contrarrestar, nos invade como el aire invade nuestros pulmones, nos llena, nos satura, no existe ningún remedio contra ella.




Sé perfectamente que el día en que me muera no echaré de menos los grandes acontecimientos que haya podido vivir, sino el perfume de aquella mujer y otras pequeñas sensaciones, por ejemplo, disfrutar del ruido que emite la lluvia en mi ventana mientras duermo la siesta.

¿Qué es la muerte? 

Joan Fuster decía que morir sería dejar de escribir. Por mi parte creo que la muerte será no poder oler el perfume de aquella dama acompañado de un vino seco, bajo el humo dormido de las calmas de enero, a orillas del Mediterráneo.

Pero tampoco me hagan demasiado caso.

A fin de cuentas, son mis gustos y no los de ustedes. 


Besos para ellas y abrazos para ellos.















miércoles, 6 de enero de 2016

Los Reyes Magos me han escrito una carta



Querido lector, me ha sucedido algo surrealista. Si, los Reyes Magos me han escrito una carta.



Dice así:


"Espero que tengas un año alucinante. Espero que sueñes peligrosa y locamente. Espero que te quieran, mucho, y espero que tú tengas gente a la que querer. Y, lo más importante (porque creo que debería haber más dosis de amabilidad y sabiduría en el mundo ahora mismo), espero que cuando sea necesario, sepas tomar la decisión adecuada y que siempre, siempre sepas cómo tratar a los demás.

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, te darás cuenta que el café está aún sin beber. Ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado o le está gustando el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café, la suya tal vez esté fría. Pregúntale cuál es su libro favorito y que opinión tiene ella de Christian Grey. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. 

Acuérdate que las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.


Cree en las señales. Cree en el poder de la lectura. Cree en las personas que saben escuchar. Cree que la prudencia es una virtud que poca gente tiene. Cree que la impaciencia de hoy en día nos hace mucho daño. Cree en las canciones que tienen significado y en las letras de Alejandro Sanz. Cree en la sensación de cantar en el coche o en la ducha como si todo dependiera de ello. Cree en los conciertos. Cree en el cine, pero que ir al cine sin palomitas no es lo mismo. Cree que no hay nada como ver una película en versión original. Cree en el teatro. Cree en la Magia. Cree que somos aquello en lo que creemos.


Sí, cree en las chicas que les gusta leer. No existe nada más bonito que una mujer fiel a sus valores y libros. Y que va a por todo. Baila hasta que se agota. Grita hasta quedarse afónica. Salta hasta que no puede más. Mira con un poco más de descaro pero nunca pierde del todo la inocencia. Se bebe una copita de Gintonic después de las cenas. O dos. O incluso tres, si lo requiere la ocasión.


Por cierto, explota tu talento. Tienes mucho. Tal vez no te hayas dado cuenta, pero eres una persona que no confía en sus posibilidades. Motiva el arte que llevas dentro. Estoy convencido de que tiene un don que aún debes descubrir y hacerlo explotar".

Qué simpático y cómplices son estos queridos Reyes Magos.

En definitiva, me aconsejaron una mujer que lea, escriba y viva mundos fuera de su taza de café. 


Besos y abrazos según correspondan.



lunes, 4 de enero de 2016

El Café de París


Se dice que el tiempo cambia las cosas, pero en realidad es uno el que tiene que cambiarlas. 

Y así ocurrió. 

En lugar de usar el ascensor, decidí subir por las escaleras a pie y así hacer entrar en calor mis entumecidas piernas. Eso si, subí los escalones de dos en dos. Como siempre hice desde niño.

Pero no venía de la calle. Venía de dentro. De dentro de mí. 

Ese calor me estaba matando. Decidí abrir la ventana.

Ese frío. Ese inconfundible frío de Enero.
Abrí la ventana y estaba nevando. Inspire aire por la nariz. Hice un avión de papel con la carta y lo lancé al vacío. Hizo un pequeño tirabuzón, meciéndose en el aire con cierta gracia, para luego caer en picado, a una velocidad admirable.
Nos vamos haciendo viejos y el tiempo todo lo disuelve. Si, eso sucedió, el mensaje que contenía aquella hoja se marchó con los otros recuerdos. Detrás había una intención clara que conectaba el mundo conmigo. Aquella nota en forma de avión contenía palabras burlonas y tristes.
Pasó el tiempo, incluso los años...
La trama es simple: Su juventud se cubre de falsas creencias hacia el amor. Al cabo de los años se siente sola y se cubre de excesos hasta que se casa con un hombre mayor y aburrido. Esa vida tampoco la convence. Sabe, como todos los franceses, que la vraie vie est absente, hay algo que se le escapa y que no puede pronunciar. Decide, entonces, abandonar a su esposo y refugiarse en el Café de París. Un espacio de bohemios, escritores y artistas. 
Una noche, la joven vio a un hombre sentado en una mesa, cerca de la puerta y haciendo ranas con las cartas. Ya no quedaba nadie más, tan solamente ellos dos y un puñado de ranas en busca de su charco.
Debían de ser las 3 de la mañana. 
Ella se acercó y sintió una fuerte y penetrante atracción. 
Le sonrió. 
No necesitaban explicaciones. 
Ella se acercó de una forma sencilla y compleja. En el fondo, era la única persona interesante que había conocido en su vida.
Se miraron y una fuerza de intuición, inocencia y sexualidad les juntó para siempre.
Y todo quedó en el café de la juventud.