martes, 23 de febrero de 2016

Cómo enamorarse y no aburrirse en el intento



Últimamente tengo pocas citas, por no decirte que ninguna. No encuentro a nadie que sea capaz de maravillarme con sus conversaciones. Las ciudades están llenas de gente guapa y vestidas de diálogos rotos y descosidos. De hecho, la mayoría tratan de presumir de libros que nunca leyeron y de escenas que jamás rodaron.

Todos fanfarronean de madurez con frases del tipo: 

"Soy una persona madura porque la vida me ha dado muchos palos, de hecho, tengo 23 años pero aparento 30"

Ojo, que no digo que no ocurra, pero la gente te vende una imagen que poco tiene que ver con la realidad. Nos obsesiona agradar constantemente. Y así nos va. De palo en palo y tira porque te han dado.

Somos una generación moldeada por Instagram, Facebook y películas que parodian escenas de sexo y vidas corroídas por la necesidad de controlarlo todo.


La misión es que el resto de la gente nos vea feliz como muestra en nuestras fotos. Se esfuerzan por encontrar el agrado de los demás a través de emoticonos y declaraciones de amor eterno.


El caso es que la sociedad está hecha a la imagen y semejanza del naufragio sentimental. 



Nos hemos obsesionado en bloquearnos a la primera de cambio, desarrollando fobias al fracaso. Extendiendo el problema a las relaciones con familiares. Al trabajo. O a los amigos. 


Creo que el problema está en el miedo de no llegar a conocer nunca a esas otras personas que nos estamos perdiendo en universos paralelos. Y así nos pasamos la vida. Paralizándonos ante cualquier cruce de miradas.

El amor es mezquino, y el amor duele,
pero aún recuerdo a la chica del perfume de la vida.


Aquel día de noviembre en que nos conocimos...

El amor es efermizo como el cancer,
pero todavía te quiero más que antes.

Te esperaré hasta el fin de los tiempos
hasta morirme/aburrirme en el intento...












martes, 16 de febrero de 2016

Somos jóvenes


Ellos me llamaban <<el loco de la piedra>>, porque solía apartarme a menudo, yo solo con mi neura, y me subía a una roca grande que había cerca de mi casa. Me tiraba allí las horas muertas, rumiando mis complejos y mis rollos mentales, revolcándome en mi propia mierda.

Era mi manera de llamar la atención. Lidiar conmigo entonces era una lucha agotadora. 

Estaba en plena juventud. Malas contestaciones y malas caras. Porque lo mío eran arrebatos de agresividad constantes. Tenía un buen follón en la cabeza, sí.

Todo estaba como quieto, como de alguna manera congelado en su propio movimiento. Debían de ser las nueve de la noche. No éramos tantos, de hecho, estaba yo solo entre cigarrillos y tragos.

La incertidumbre es el cáncer de mi paciencia. 

Pregunté a la vida, pero por supuesto, no recibí ninguna señal. No había que preguntar; por lo menos en ese momento no había que preguntar; no sé si comprendí del todo su silencio, pero tuve la sensación de un gran hueco en mi interior. Mi corazón latía muy rápido y tenía filtraciones de ecooooooo

Somos jóvenes.


He dejado Europa para el final

ahora es tiempo de viajar
lejos, muy lejos...

Donde haya prisa y utopía.


A mí esto de atravesar dudas existenciales en mitad de la juventud me convierte en un sabio granuja.

Aún me quedan muchas manos que extender y ayudar.
Aún me quedan muchas puertas que abrir y cerrar.

Aún me quedan muchos corazones que alquilar.

Aún me quedan muchas locuras que atar y desatar.
Aún me quedan muchas discotecas que cerrar.

Aún me quedan muchos MARTINI que tragar.



Pero no hablemos tanto de mí. Hablemos de ella.

El caso es que me encanta. De hecho me fascina. Siempre que veo un pantalón roto me recuerda a ella.

Si, ella es la chica de los pantalones rotos.



Mi yayo, que es un hombre muy sabio, dice que me eche una novieta con los pantalones rotos.

Su teoría es muy sencilla.

Él dice que las chicas con los pantalones rotos han sufrido muchas caídas, por lo tanto, saben de errores y penurias sentimentales. Se tratan de chicas con carácter y llenas de experiencias.

En definitiva, la chica que acabo de conocer le encanta ir en pantalones rotos. Le da igual el color, el caso es insinuar de manera elegante y sugerente. De ir por el mundo a grito pelado diciendo: Eh tú, ni se te ocurra jugar conmigo porque tengo muchos tiros pegados. 

Creo que mi abuelo es demasiado sabio. 

Soy un poco raro, pero creo que todo en la vida es arte. Todo lo que hacemos. Cómo te vistes. La forma en la que quieres a alguien y cómo le hablas. Tu sonrisa y tu personalidad. Cómo escribes. La comida que cocinas. Los idiomas que sabes. En lo libros que lees.

Soy un poco raro, pero pienso que cuando encontramos a alguien con rarezas compatibles a las nuestras no hay que dejarlas escapar.

Así que hoy digo que no existe nada más bonito que una mujer con los pantalones rotos y que disfruta de su juventud y sus caídas. Se bebe una copita de vino en las cenas. O dos. Y se toma un buen trozo de chocolate después. 

Me sobran los motivos para decir que el amor perfecto es el amor de cactus.












miércoles, 10 de febrero de 2016

Amor de cactus



Todas las grandes religiones hablan de fortalecer el alma antes del término de la vida. 

Desde que la conocí supe que ella sería mi religión. Puedo decir con certeza que no hay truco que la supere. Ella era la búsqueda que todo ilusionista intenta encontrar en las noches de ensayo e inspiración.

Era pura magia.

Ella era el único misterio que nunca pude resolver. Apareció y, a los pocos meses, desapareció como "por arte de magia". 

Ella no tenía truco. Era natural. Realmente impresionante. De cualquier manera, tiene un don. 

-¡Así que desapareció!

-¿Dónde?

-Dicen que por tierras inglesas, en concreto, al castillo de Alnwick. 
Siempre he pensando que el amor, al igual que la magia, es para disfrutarla...

Para mí el amor no debe tener sacrificios. Ni atascos sin salida. No debe ser un arma de doble filo. Traicionero como un mojito: un trago dulce que te emborracha la cabeza en cuestión de minutos y que, como te despistes, te puede dejar como un pasmarote haciendo el ridículo con un trozo de hierbabuena decorando los piños y, para mayor escarnio, siempre eres tú el último en enterarte.


No hay término medio. O, si lo hay, nunca me interesó demasiado. Tal vez haya grados intermedios de enamoramiento. 




Yo quiero amor de cactus. Un amor que aparezca en un lugar inhóspito, en medio de rocas, tierras áridas y sin previo cultivo ni cuidados especiales.

Quiero una chica que a pesar de sus dificultades y carencias sepa desarrollarse y logre alcanzar sus metas. 

Quiero una chica que sea esperanza y verde cactus. Intensa e inspiradora. Tan inspiradora como el aroma que brota de la flor del cactus. Esa flor que perfuma su hábitat; así tan graciosa y acogedora.

Quiero un amor con defensas. Un amor con espinas para que se proteja cuando sienta amenaza o peligro.

En definitiva, quiero una mujer especial y, sobre todo, que me proteja de las radiaciones electromagnéticas.


ROMA 

Apenas
cuatro letras.

Y cuanto cabe entre ellas.

He recorrido esta ciudad
de punta a punta
abriendo camino
abriéndome paso a codazos
en vísperas de encontrarte.

No vegas ahora tú
ya cogí el tren hacia Venecia.



La góndola emprende su viaje

desde el fondo de un bar

a un largo camino de romance.


Este poema no tiene sentido 

se lo das tú

con lo que interpretes.


Eso si
quiero que sepas 
que me ha parecido verte
en el castillo de Alnwick.

¡Maldita pesadilla¡

En cualquier sitio, siempre,
tu imagen que aparece
y que desaparece.



Se fue como se puede ir una estación del año. No pude hacer nada para que se quedase. Tal vez, volvamos a encontrarnos. Tal vez, el olvido quede en un suspiro.

Tal vez nunca haya un "tal vez".

Lo malo de lo imposible es que se vuelve inolvidable.

Con el mundo en contra, decidí creer, con el viento en contra, decidí volar; cuando te quedas sin alas, te das cuenta de que hay algunos lugares a los que es mejor llegar caminando. 

Así que ahora salgo a andar, principalmente, porque he descubierto que a ningún corazón se llega con prisa.

“Si no puedes volar entonces corre, si no puedes correr entonces camina, si no puedes caminar entonces arrástrate, pero sea lo que hagas, sigue moviéndote hacia delante”.


Martin Luther King










lunes, 8 de febrero de 2016

3 segundos son suficientes


En 3 segundos puedo saber si me gusta una canción. No necesito más. El principio lo es todo. A veces me equivoco, pero la paciencia es para los pacientes, para aquellos que saben esperar.

Estoy acostumbrado a lo inmediato; O tal vez no, simplemente esté atrapado en la palabra: "inalcanzable".

Durante años leí e intenté entender y descifrar los entresijos del amor. 

¿Qué es el amor? 

Según la Real Academia Española significa "sentimiento intenso del ser humano que, naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear".


Después de leer, estudiar y releer dicha definición me surgen las siguientes preguntas:

¿Qué necesito para sentirme completado?

¿Qué necesita ella de mí para ser completada?

¿Quién me alegra mis días?

¿Quién necesita de mis tonterías?

¿Quién me da energía suficiente?

¿Quién necesita mí energía?


En 3 segundos puedo intuir quién me atrae y, naturalmente, sentir reciprocidad.

Os lo prometo, tan solo necesito 3 segundos para saber si una canción tocará mi corazón. No necesito más...

Dice el refrán que “la música amansa a las fieras”. 


A quién no le ha pasado esto alguna vez. Andas por la calle, sumergido en tus problemas del día a día y, de pronto, escuchas una canción. 

3 acordes son suficientes para iniciar un viaje en el tiempo y traer al presente ese recuerdo que ya tenías(eso pensabas...)olvidado.


Una simple melodía ha sido capaz de despertar tus emociones, de sacarte una sonrisa y de aparcar por unos minutos los quebraderos de cabeza cotidianos.


Oscar Wilde decía que “el arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos”. Pero la música es un recurso que podemos utilizar, no sólo para despertar nuestros sentimientos, sino también para favorecer nuestro aprendizaje y mejorar nuestra memoria.

Y hablando de memoria y recuerdos...



¿Qué será de la chica que llevaba el perfume de la vida?

Aquella fragancia era un acorde musical, un beso robado en la noche más estrellada, una mirada reflejada en el agua, un abrazo que te invita a despertar, una sonrisa que alumbra todas las noches de carnaval.

3 segundos/acordes me bastaron para despertar en mí un recuerdo olvidado.

Pues eso, escuchen música y viajen. 

Viajen todo cuanto puedan, porque ahí, están todos los acordes que dan ritmo y sentido a tu vida...







jueves, 4 de febrero de 2016

La chica que perdí en el metro


Ella me miró  y respiré.

Respiré una bocanada inmensa de ese aire tan personal y mágico.

Siempre me han dicho que cuando algo era irrepetible, había que respirarlo.

La observé atentamente mientras seguía caminando...

Me sentía tan inútil... nada podía hacer para desviar su rumbo.

Ella desapareció.

No dijo nada más... No dio más detalles... No sé por qué...

Ni me despedí...

Me costó... Como siempre en la vida, el "adios" es lo más duro...


Supe seguidamente que me tocaba a mí llevar la iniciativa. Así que propuse una locura. Bueno, más que una locura era un lugar. Un lugar donde yo me había sentido bien.

Mi vida era extraña. O al menos yo sentía que lo era...

¿Sabéis cuando los días y las noches se confunden?

¿Cuando te metes en la cama y las noches se confunden?

¿Cuando te metes en la cama y tienes la sensación de que es imposible que haya pasado otro día más?

Eso me ocurría noche tras noche, día tras día. Sentía que aquello no era vivir, era tan sólo notar cómo el tiempo transcurría alrededor de mis post. El tiempo fluía tan rápido que tenía la sensación de que un día la muerte me alcanzaría... 

Pero no llegaba, era tan sólo una sensación. Mi vida no era fácil. Habían pasado demasiadas cosas en poco tiempo.

Sentía... Sentía que no pertenecía al lugar donde estaba, que no me gustaban las costumbres y que tenía ganas de hacer algo diferente.

Todos tenemos en esta vida un momento en el que nos sentimos desconcertados.

Para vivir, hace falta vivir...
Creo que no deberíamos olvidarlo.

C.