lunes, 20 de junio de 2016

Confesiones en lo alto de una noria






Tú sabes bien que no puedo más...

Ay... Ayúdame amiga del alma. 

Tómate otra copa y quédate conmigo mujer. 

Quiero confesarte que hay amores que nacen en primavera y el verano los desata. 

Tuve la suerte de que el viento me arrastró hacia esa carita bonita. Esa que está adornada por un lunar encima de tu sonrisa. 

No te cambio. No, pídeme lo que quieras que yo seré el esclavo de esta maldita casualidad. 

Si la muerte nos separa algún día le pediré a dios que me conceda aquel sueño que tuve contigo. 

Soñé que volvía a reencontrarme con aquella sirena jovencilla y muy loca. 

Anda, nada y vuelve a mi góndola que vamos a dar una vueltecilla. Te juro que voy en serio. La locura me ha dicho que la sangre se te dispara y, poco a poco, el corazón se ahoga en curas y verdades. 

Por eso la locura, esta locura, se alimenta de besos lentos y llenos de azúcar. 

Creo en ti. En usted. Yo solo creo a la mujer valiente. La que pone por delante su vida en defensa de los suyos. Una mujer que nunca te deja y siempre viene. 

Ven. Ven porque voy a contarte un cuento cortito y con un final que aún no sabes... 

Yo sigo aquí dando vueltas y pensándote como te quiero. 







No hay comentarios:

Publicar un comentario