lunes, 5 de septiembre de 2016

3 metros por debajo del mar


Días en los que luchamos, luchamos hasta rendirnos a nuestros pies.

La mayoría de días estamos buscando caminos, caminos que nos lleven a un lugar utópico y recargado de felicidad de la buena.

Hoy os escribo desde la oscuridad. Ahogado en este mar lleno de dudas. No soy capaz de salir. 

Aún recuerdo cuando era niño y jugaba a los coches mientras me dormía cenando en los brazos de mi madre.

Mientras tanto, mi padre se encendía un cigarro y miraba el comienzo de un nuevo Gran Hermano.

Me niego a mirar hacia atrás pensando que los días fueron mejores. Cuando el sol despertaba mis ansiadas ganas de ver los pokemón a las ocho de la mañana.

Y llámame loco, pero mi infancia no la cambio por nada del mundo.

Huele a tostada quemada y a mantequilla con mermelada.

No sé qué hay al otro lado del océano. No sé que hay debajo de mis pies. Lo único que sé, es que tengo un desayuno de la leche encima de la mesa camilla.

La forma en la que me siento ahora, juro que no la cambiaría jamás.

Tú y yo fuimos niños. Sabes a lo que me refiero. ¿Verdad?

Ahora soy un desastre perfecto buceando encima del reflejo de estrellas sin nombres.

Es de noche y me niego a encender la luz. Quiero volver a soñar y volver a mirar hacia atrás para ver que los días fueron mejores.

Me niego a olvidar. Lo siento, juro que jamás volverá a pasar.

Y ahora estoy sentado enfrente del mar imaginándome que puedo caminar por encima de estas montañas blancas y frías. 

No sé que hay debajo del mar, pero te aseguro que seguiré bailando. 

No cambiaré de mis planes de vacaciones, lo siento.

Y fuimos niños. Tanto tú como yo. Y siento que los días empiezan a quemarse.

No sé que hay debajo del mar, pero yo por si acaso, me voy a dejar enamorar.

Si tuviera que elegir entre dolor y la nada, elegiría el dolor. Quizás la sensación de no tener nada, de vivir en un vacío emocional, intelectual, y sensorial es mucho peor que el dolor que, de alguna manera, nos dice que estamos vivos.

Pocas veces nos paramos a pensar que la vida es un intercambio que se produce a muchísimos niveles, a través de gestos positivos o negativos que recibimos de los demás, ya sea en forma de caricias, como a través de miradas, gestos, broncas, gritos o silencios.

Todos ellos moldean nuestro paisaje interior y consecuentemente nuestra manera de entendernos, de construir una imagen del mundo y de dar un sentido a la existencia.

Y perdona que os interrumpa y cambie de tema. Pero el amor es una gran medicina. El amor todo lo vence. 

Y yo por ello, me pienso enamorar.

Quiero sentir esa jodida sensación de jugar contigo en la arena. De echarnos cremita del 50 en el cuerpo y 30 en la cara. Porque ambos suman 80, número exacto de los días que recorrería el mundo contigo. Porque tú te has convertido en mi inspiración. Parece mentira pero ahora todo gira alrededor de un mismo eje. Ambos hacemos el movimiento perfecto de rotación  y translación. Porque todo gira creando la sucesión del día y la noche. Has cambiado la inercia de mi vida, creando estaciones y modificando mis puntos de vista.

Sin duda alguna, has provocado en mí un campo magnético a la velocidad del rayo. 

Tengo miedo...


Algunos dicen que el miedo es bueno, otros tantos comentan que es algo que debes dominar y vencer, pero sin importar lo que sea, hoy tengo miedo… miedo de perderte, que lo nuestro termine así sin más, que un día despierte y no estés ahí, que te vayas sin dar alguna explicación.



Sin embargo sé que tendré que aceptarlo, porque tenerte conmigo fue, es y será de las mejores cosas que me hayan ocurrido, llegaste en el momento en que más te necesitaba, aún desconociendo que tú eras eso que tanto espere, la lluvia a este desierto que es mi alma, el agua que calmaría esta sed incansable…

Tengo miedo, miedo de mi, de dejarte de amar como lo hago, que al pasar de los días, lo meses y quizá los años, se desvanezca esto, como la mayoría de las cosas bonitas que me pasan en la vida, que la oscuridad regrese y deje de ser la persona que me has ayudado a ser… tengo miedo.

Por eso, me voy a enamorar de ti. Para no tener miedo. Porque el amor, el amor todo lo vence.

Te quiero.

Si a ti, Cynthia Guerrero.


PD: Firmado, el pijo de mierda.











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