martes, 20 de septiembre de 2016

Hombre mosquito



La vida me ha enseñado que todas las lecciones de la vida se aprenden a palos. Y no puedo evitar pensar en todos aquellos errores que me han hecho ser el hombre que hoy en día soy. Era inevitable creer que aquellos días tristes me sorprenderían con nuevos aprendizajes. Me convertí sin darme cuenta en un chico de esos que buscan el perdón en vez del permiso. De esos que se dejan ilusionar con nuevos lugares. Nuevos retos. Nuevos mundos. Nuevos olores. Nuevas personas... De esos que aprenden para enseñárselo a los demás. De esos que siempre están pendientes de ti pero saben darte tu espacio.

Siempre he pensando que el sexto sentido hay que explotarlo. Creer más en tú intención que en la opinión de los demás. Ponerse los cascos y refugiarse en los sonidos que marcan tu corazón. Ser fiel a tus valores y nunca fallarte. Si algo he aprendido es que cada uno es único. Y que no hay nada más bonito que asumir tus errores y aprender de ellos. Saber levantarse después de una derrota y decir: 

– La cagué, lo siento.

La vida es una carrera de obstáculos. Así que yo me voy hacer judoka. Para saber caer con estilo. Si, eso voy hacer. 


Creo que estabais deseando que publicara otro post a ver si me descubríais del todo. Y perdona que os diga pero recordar que escribo más de vosotros que de mí. Poco a poco voy descubriendo nuevos tipos de personas. Creo que hay pocas sensaciones mejores que conocer diferentes personalidades. Me encanta aprender de ellas e inspirarme. 

Y aquí estoy. Vuelvo a escribir porque lo necesito, vuelvo a escribir para mi y nadie más, para desahogarme y plasmar todo aquello que siento y no puedo expresar. Vuelvo a ponerme a escribir porque en el fondo me gusta que me persigan y sepan de mi. De mis neuras. De mis paranoias. De mis utopías. De mis errores. De mis pasiones. De mis miedos.

Gracias al blog he descubierto una forma de vivir alejado de la realidad. Al menos por un rato. Me relaja escuchar el repique de las teclas y perder el tiempo contigo. Leyéndome. Jugando a hacerte creer que este post ya lo has vivido. 

Muchas veces escribo porque a veces siento que si expreso las cosas con palabras puedo ayudar a alguien. Escribo porque me gusta, me desahoga, me relaja y me entretiene. Escribo porque creo que es una manera de conocerme mejor y aceptar muchos hechos que no aceptamos cuando sólo están en nuestra mente. 

Y otras muchas veces escribo porque siento que se lo debo a los demás. Escribo porque me encantaría aprender a escribir y darle por boca a todos esos profesores que me decían que no sabía expresarme. En fin, escribo porque lo necesito y porque hay muchas personas que me han escrito. No hay nada más placentero que saber que mis post ayudan a exteriorizar a las personas lo que ellos no saben expresar. 

Corta y Completa se ha convertido en una parte de mí, pero sobre todo, de ti. 

Querido lector, espero que te siga "picando" la curiosidad de mis post.



Tú vuelas y tú picas y tú espantas 
Y aprendes del cuidado y las mujeres
A malquistar el sueño con las mantas.

Francisco de Quevedo y Villegas (Madrid, 1580 –Ciudad Real, 1645)



PD: lo prometido es deuda. 

Va por ti, hombre mosquito. Te espero en Londres.











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