jueves, 17 de noviembre de 2016

Entre libros



¿Cuánto tiempo eh?

Hace tiempo que no te veía. No te preocupes, he estado ocupado en encontrar respuestas a muchas preguntas, y eso me ha llevado cierto tiempo de reflexión.


En estos dos meses me he dado cuenta que somos aquello que decimos y hacemos, por ello, procuré sanear mi interior y encontrar nuevos caminos.

Vivo últimamente sumergido en libros y recetas mágicas. He atracado mi mente y a lo estable. Me agarré a comenzar un nuevo camino de perfección y transformación. Sé que los resultados serán un magma que quemará y vaporizará los cuerpos que se atrevan a verme actuar. Les ayudaré a destensarse, a desatarse, a desligarse, a desmembrarse, a destriparse, a liberarse. Necesitaba humedecer mi mente de lefa, semen y alimentar el deseo de seguir aprendiendo cosas nuevas y potentes.

Os voy a contar una cosa. No sé si es políticamente incorrecta pero, hasta hace poco, yo no era de los que creía que todos tenemos un destino marcado, y que hagamos lo que hagamos, no podíamos cambiarlo. 

¡Qué insensato fui!

Dicen que las personas que llegan a nuestras vidas son quienes hacen que seamos quién somos. Algunas personas llegan para darnos amor, para mostrarnos lugares secretos, para contarnos algo que no sabíamos. Con ellos descubrimos canciones que no conocíamos, sentimientos que no esperábamos. Nos llevan de viaje, nos aficionan a la bici, a comer, a leer, al cine. Otras nos traen dolores de cabeza, llantos, preocupación, dolor.

Mis favoritas son las personas que nos transmiten alegría, paz, serenidad. Las que quieren crecer y siempre están cantando y sonriendo y nos embriagan de positivismo y ganas de comernos el mundo. Las que hacen bromas y las que dicen, “te quiero hagas lo que hagas".


Siempre he pensando que nosotros mismos nos ponemos barreras, límites y fronteras. Tu tiempo es limitado así que no te dediques a gastarlo viviendo entre gente tóxica.

No dejes escapar así de fácil los días, lo creas o no, todos tienen algo de increíble, de mágico. Todos son, de alguna forma, una oportunidad de hacer algo bien, bueno, más bien diría que un montón de oportunidades y todas irrepetibles e irremplazables. No habrá otro día como hoy, ni otro momento como ahora, o lo aprovechas, o lo pierdes, como casi todas las cosas importantes en la vida. Si, hablo de los días como del tiempo, porque “día” es la forma que tenemos de llamar al tiempo necesario para despertar, tomar algunas decisiones y decidir si vamos a sacarle partido a cada hora, minuto y segundo del tiempo que estemos despiertos.

Así que ya lo sabes. Deja la pereza y las dudas a un lado. Deja los “no puedos” y los “mañanas”. Deja a un lado todo lo que este frenándote y toma ya la decisión de comerte los problemas. Baila con los buenos ratos. Enamórate aunque duela. Haz un viaje en coche y procura estar atento a lo que pasa a tu alrededor, no mirando la pantalla de una cámara, porque las únicas fotos que merecen la pena no se hacen con una máquina, sino con la memoria, con el sonido de los besos y los flashes de las miradas.

Siempre he sido un chico muy imaginativo. Mi sueño era volar. Triunfar. Respirar éxito. Salvar vidas. Reconstruir castillos caídos. Encontrar pirámides enterradas en Egipto. 

¿De qué sirven los sueños si no se protegen y defienden? 

Para conseguirlo, cree en ti mismo. Para conseguirlo dedícate tiempo.

Y eso hago, dedicarme tiempo.


¡Haz lo mismo!






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