lunes, 27 de febrero de 2017

El tiempo que no tengo me lo dedico a mí.

El tiempo que no tengo me lo dedico a mí. Lo reconozco, tengo una personalidad un poco adictiva. En el sentido que cuando pruebo algo y me gusta, soy muy pesado con eso. Desaparezco. Me dedico 100% a esa actividad. Me gusta la gente que sea así, que me quieran transmitir sus pasiones. 

En los últimos meses he estado desaparecido. En el fondo, lo necesitaba. Por eso, el tiempo que no tenía para los demás, lo tenía para mí. En todo este tiempo he visitado nuevos restaurantes. He conocido a gente nueva. He leído libros nuevos. He aprendido ahorrar dinero. He sentido el miedo de perder a alguien. He escrito. He recorrido y fotografiado nuevos parajes. He ensayado y construido nuevos efectos. He aprendido a saber medir la distancia y cogerle la medida a las redes sociales. Pero bien utilizado y con un timeline interesante. 

Creo que me voy a marchar –le dije a mi conciencia.

-Buena idea, me dijo. Mañana deberías empezar en serio. 

-Sí. Gracias. Mañana me marcharé tranquilamente. Sin prisas. Haciendo la maleta paulatinamente mientras pienso como echar raíces en otro sitio. Lucharé hasta el final. Sin gastar ni un minuto más en cigarrillos que no dejan encenderse. Desafiaré mi despedida con un aviso por carta. Para enfatizar el descenso lento de mi lagrimal. Cerraré los ojos y sentiré en mi interior el abismo existente entre valentía y miedo. El invierno se había convertido en verano de la noche a la mañana. 

-Eso no sirve de nada -me dijo una estúpida voz. 

-Deseo tiempo para pensar.

-Entonces, hazlo -dijo con rapidez aquella estúpida voz precavida.

-Mmmm, ¿y si me equivoco? 

-Tienes que intentarlo -asintió con un resoplido de aire. 

-No resulta fácil. En realidad, ya estoy hecho un verdadero lío. 

-Venga, cuéntame.

-Me preocupa no confiar en los demás. Que no tenga autocontrol. En el fondo cabía la posibilidad de volver a ocurrir lo mismo. No quería experimentar el aguijonazo de la infidelidad y la no lealtad. 

Siempre me ha gustado las personas valientes. Inconformistas. Afrancesadas. Independientes. Maduras. Seguras. Inevitables. Enfadonas. Elegantes. Diferentes. Con historia. Inteligentes. Divertidas. Sencillas. Cariñosas. De voz firme y ojos tentadores.

-Mira al suelo como si miraras al horizonte.

Y eso hice, avanzar sin mirar atrás. 

La verdad es que no hay mejor momento para ser felices que AHORA. La vida está llena de retos. Ciertamente seremos más felices cuando encontremos calidad y no cantidad. Cuando aprendamos a compartir y respetar la diversidad del otro. 

Una de mis frases favorita es de Souza: "Por largo tiempo parecía para mí que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar, entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta que esos obstáculos eran mi vida".

A partir de ahora, eres sólo el tiempo que te dediques a ti. Qué le vamos a hacer, vivir es dejar atrás muchas cosas. Vivir es equivocarse para, algún día, acertar. Los errores son una nueva ocasión que me da la vida para replantear –o confirmar– mis expectativas. La gente que nunca jamás se decepciona es aquella que no espera nada del prójimo.


Y yo busco gente que me entienda. Que si me da espacio, lo haga de verdad. Que cuando vuelva esté. Porque si está, es que me respeta y ama. Porque entenderá que la ausencia es mi mejor remedio. Echar de menos con contrato indefinido. 


Estoy cansado de dar tantas explicaciones. Explicarme a mí mismo y a los demás por qué hago lo que hago y siempre del mismo modo. Distintas frecuencias, sí, pero siempre con la misma explicación.

Qué más. Ah sí. Sé que al menos un amigo te va a traicionar, otro será traicionado por ti, y que te pongas como te pongas, los que no hayas hecho antes de los 30, ya jamás pasarán de buenos conocidos. 

Cuenta sólo con los tres principales, porque a partir de ahí, todo es mentira.

Para terminar, y hablando del tema, déjame que te diga algo: el tiempo que no tengas, dedícatelo a ti. 


























miércoles, 1 de febrero de 2017

Cristobal Colon Descubrió América


Olía a madera mojada cuando se oía una voz que decía: Tierra a la vista.

Y es que aquel hombre valiente e intuitivo descubrió un <<Nuevo Mundo>>: América.

Qué quieres que te diga, pero a mí América me encanta. En especial New York.

Aquella ciudad es mi referente. Mi inspiración. Ella siempre estaba trabajando e inventando. Aquel lugar era acción, ilusión y movimientos agitados por sacrificio y constancia. 

New York tiene manos de Gepeto. Construye y seduce. Habla y se hace respetar. Solo le basta decir una frase para enseñarte lo mucho que sabe. Aquel lugar no miente. Es lo que es. 

Siempre es humilde y justo para aquellos que andan buscando el éxito. Así es la ciudad de las luces, valiente y con coraje.

¿Cuál era su secreto?

Levantarse a las siete de la mañana y tomar café con tostadas de aceite. Siempre le gusta remontar a sus orígenes: España. Yo he decidido seguir sus consejos. Quererme mucho. Quererme bien. O al menos, aprender a hacerlo. Día a día. Paso a paso. Tostada a tostada. Café a café. 

Era importante quererse y pensar en positivo. El compromiso y el comportamiento eran sus fuertes. 

En realidad la vida es mucho mejor cuando sabes hacia donde vas. Ya saben: <<no hay vientos favorables para quién no sabe a donde va>>.

Y aquí estaba yo. Haciéndome preguntas y contestándomelas. He vuelto a escribir en busca de hallar nuevas respuestas. Estoy desordenado y perdido. Hace poco tiempo que descubrí que el tiempo se escapa y no tiene vuelta atrás. Es así de jodido. Así de inexorable. Así de mal. Te guste o no, la vida está para hacer realidad tus sueños. Y es que por muy completa que sea tu vida, por mucho que experimentes la felicidad, siempre habrá más cosas que quieras alcanzar. Por eso protege a los tuyos y suprime el miedo. Qué no se te escurra la vida por los dedos y diluya la ilusión por esos ojos brillosos.

Disfruta de la vida. De los tuyos. De tus padres. De tus hermanos. De tu pareja. De tus amigos.

Por mucho que lo intentes, no te molestes. La vida es así. No hay pasado ni futuro, sino presente e instantes.

Es tiempo de remar juntos y no mirar hacia atrás. Juntos podremos con estos mares endemoniados. Hay que echarle valor y coraje al asunto. 

Para terminar, quisiera decir que de este barco nadie se baja. Aún nos queda muchos años juntos. Años para orientar el norte y guiarnos hacia un paisaje cálido y dibujado por altas montañas y senderos con ríos cargados de vida. 

En este viaje cambiaremos brujas por brújulas. Altibajos por Altitud. Silencios por Risas. Acantilados por praderas. Y fronteras por banderas, proyectos y metas...


Viento en popa y a toda vela...