miércoles, 1 de febrero de 2017

Cristobal Colon Descubrió América


Olía a madera mojada cuando se oía una voz que decía: Tierra a la vista.

Y es que aquel hombre valiente e intuitivo descubrió un <<Nuevo Mundo>>: América.

Qué quieres que te diga, pero a mí América me encanta. En especial New York.

Aquella ciudad es mi referente. Mi inspiración. Ella siempre estaba trabajando e inventando. Aquel lugar era acción, ilusión y movimientos agitados por sacrificio y constancia. 

New York tiene manos de Gepeto. Construye y seduce. Habla y se hace respetar. Solo le basta decir una frase para enseñarte lo mucho que sabe. Aquel lugar no miente. Es lo que es. 

Siempre es humilde y justo para aquellos que andan buscando el éxito. Así es la ciudad de las luces, valiente y con coraje.

¿Cuál era su secreto?

Levantarse a las siete de la mañana y tomar café con tostadas de aceite. Siempre le gusta remontar a sus orígenes: España. Yo he decidido seguir sus consejos. Quererme mucho. Quererme bien. O al menos, aprender a hacerlo. Día a día. Paso a paso. Tostada a tostada. Café a café. 

Era importante quererse y pensar en positivo. El compromiso y el comportamiento eran sus fuertes. 

En realidad la vida es mucho mejor cuando sabes hacia donde vas. Ya saben: <<no hay vientos favorables para quién no sabe a donde va>>.

Y aquí estaba yo. Haciéndome preguntas y contestándomelas. He vuelto a escribir en busca de hallar nuevas respuestas. Estoy desordenado y perdido. Hace poco tiempo que descubrí que el tiempo se escapa y no tiene vuelta atrás. Es así de jodido. Así de inexorable. Así de mal. Te guste o no, la vida está para hacer realidad tus sueños. Y es que por muy completa que sea tu vida, por mucho que experimentes la felicidad, siempre habrá más cosas que quieras alcanzar. Por eso protege a los tuyos y suprime el miedo. Qué no se te escurra la vida por los dedos y diluya la ilusión por esos ojos brillosos.

Disfruta de la vida. De los tuyos. De tus padres. De tus hermanos. De tu pareja. De tus amigos.

Por mucho que lo intentes, no te molestes. La vida es así. No hay pasado ni futuro, sino presente e instantes.

Es tiempo de remar juntos y no mirar hacia atrás. Juntos podremos con estos mares endemoniados. Hay que echarle valor y coraje al asunto. 

Para terminar, quisiera decir que de este barco nadie se baja. Aún nos queda muchos años juntos. Años para orientar el norte y guiarnos hacia un paisaje cálido y dibujado por altas montañas y senderos con ríos cargados de vida. 

En este viaje cambiaremos brujas por brújulas. Altibajos por Altitud. Silencios por Risas. Acantilados por praderas. Y fronteras por banderas, proyectos y metas...


Viento en popa y a toda vela...












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