viernes, 4 de mayo de 2018

ALEPH

Lo primero es lo primero. Hay que dar prioridad al poeta antes que al poema. No hay nada mejor que atender a los sentimientos y nadar a contracorriente en busca de esas letras llenas de lujuria y belleza.

Porque lo fugaz es efímero. Porque lo que brilla un segundo para desaparecer después cobra mayor deseo si consigue vencer al destino y quedarse atrapado entre las páginas de un libro. De la misma forma que Jorge Luis Borges plasmó en aquellas hojas amarillentas El Aleph.

Borges describe el Aleph como “una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor”, cuyo diámetro sería “de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba allí, sin disminución de tamaño”. Según Borges, el Aleph es el punto mítico del universo donde todos los actos, todos los tiempos (presente, pasado y futuro), ocupan “el mismo punto, sin superposición y sin transparencia”. De lo cual se desprende que el Aleph representa, tal como en Matemáticas, el infinito y, por extensión, el universo.

No hay nada que se escurra más que el presente y quizá, por eso mismo, nos empeñamos en gritar tan fuerte cuando se marca un gol. Estrenar vestido, nadar a contracorriente, olvidar el cargador, salir un viernes, llamar por teléfono por última vez, perder la cartera, el avión y hasta la ropa interior.

Y es que cuando los vientos soplan, voy necesitando gente que me conozca y me abrace sigilosamente mientras me pierdo en el ruido de la ciudad de New York. 

Y allí me fui. A la ciudad de los sueños. 

New York era una ciudad monstruosa, y yo, un loco turista entre sus calles. Todas las mañanas la ciudad me despertaba con la fuerza de un tsunami en Tailandia y me invitaba a visitar sus grandes avenidas. Sus calles estaban repletas de curiosidades. No necesitaba guía, la idea era perderme y sentirme bohemio. Me gusta estar solo.

Creo que si una persona sabe todo de ti, de repente te vuelves cobarde. Alguien que sabe tus miedos y tus experiencias no va a dejarte salir corriendo porque te ganará en todas las carreras. Podrá aprovechar todos los pasos en falso que des y eso me aterroriza. Me asusta el hecho de que alguien me conozca bien o incluso que tenga la intención de ello, me enerva que terminen mis frases, me lean la mente o sepan siempre lo que, en el fondo, quiero decir sin decirlo. Evito los choques de miradas, los traspiés y las noches despierta. 

Por eso me guardo para mí, lo mejor y lo peor de yo mismo, para que solo sea yo la persona que pueda disfrutarlo o quizá el único que tenga que aguantarlo. 

Gran lección la que me enseñó New York.

Y es que ser natural era una tarea difícil y complicada. No os puedo contar mucho más. Bueno si, que me encanta el yogur y todos sus beneficios para el sistema inmunitario. Ya que ayuda a combatir las infecciones y disminuye los efectos negativos de los antibióticos. Además, estabiliza la flora intestinal y el conjunto de  microorganismos del sistema digestivo. 

En fin, todo un gladiator para el beneficio de la salud.

Soy un poco raro, pero creo que todo en la vida es arte. Todo lo que hacemos. Cómo te vistes. La forma en la que quieres a alguien y cómo le hablas. Tu sonrisa y tu personalidad. Cómo escribes. La comida que cocinas. Los idiomas que sabes. Los libros que lees.

Soy un poco raro, pero pienso que cuando encontramos a alguien con rarezas compatibles a las nuestras no hay que dejarlas escapar.

Así que hoy digo que no existe nada más bonito que una mujer que usa siempre tacones y que disfruta de su juventud y sus caídas. Se bebe una copita de vino en las cenas. O dos. Y se toma un buen trozo de chocolate negro después. 

Que esos momentos buenos no los podemos vivir sin más. Por que se acaban. Por que la gente que ahora está a tu lado, un día no estará. Y no nos damos cuenta.

Bueno, tampoco hay que ponerse dramáticos. Pero sí que tenemos que estar avispados. Dar gracias por dentro a quién tengas que dárselas e intentar exprimir hasta la cáscara de esos momentos. 

Y de esto va ALEPH. De aprender de nuestro pasado, disfrutar de el presente y descubrir nuestro futuro.

Y es que nada es eterno. Por eso hay que descubrir nuestra mejor versión de nosotros mismos muy rápido. Para disfrutar al máximo.

Y no quiero agobiar, pero debes encontrar cuanto antes esas personas que te ayuden a naturalizar las cosas. A ser tú. A ser uno mismo. A que te ayuden a ser mejor de lo que eras. Porque nada es eterno. Porque todo vive y muere. Porque los sueños se escapan día a día.

Y yo ahora muero de amor. De amor eterno. De amor negro. De amor gitano. De amor rizado. De amor sevillano. De amor Italiano. Del amor consentido. Del amor a renovarse. Del amor a descubrir cosas interesantes. Del amor por inventar y reinventarse. Del amor al 21. Del efecto mariposa. De la música. De las obras de Magritte. De las acuarelas de Claude Monet. Del arte. De la filosofía. De la corriente peripatética. De vivir. De besar. De sentir. 

De escribir...