martes, 22 de mayo de 2018

¡Sácame de aquí!


Últimamente solo hago comer, dormir, ver las redes sociales y escribir. Escribir mucho. 

Estoy en ese estado intermitente que todo me da igual. Y no es que me sienta orgulloso. Todo lo contrario. Necesito salir de esta pesadilla. De este reloj de arena que me ahoga y no me deja respirar ni avanzar.

Las manos me sudan. La mente me pesa y el cuerpo me pide llorar. Cada vez me cuesta más entenderme y decirme directamente la verdad. Y el problema va a ser ese, no saber leerme entre líneas.

Es 22 de Mayo y me pregunto qué estoy haciendo aquí. Acalorado, con el sudor empapándome la piel, con la respiración agitada y el corazón palpitando en mi pecho como en una carrera de relevos. Avergonzado y, al mismo tiempo, alegre. También un poco furioso. 

Se me cae la piel por la falta de humedad. Mi cuerpo deshidratado se cae a trozos y en silencio grita: ¡sácame de aquí! 

En silencio grito oxígeno para respirar. Respirar de esta falta de mi. Respirar de esta ausencia de mi. Respirar para sentirme mejor y aliviar este dolor con sabor a temor.

Hace poco mi Psicólogo y amigo Claudio le dijo una gran frase a mi hermano David:

"La mejor manera de ser feliz es tener sueños y aspiraciones que cumplir". 

La frase era la ostia. Cojonuda. Imparable. Inspiradora. Fértil. Brillante. La repera... Pero basta de tópicos. De hipocresía. De trampantojos. 

Los sueños se alimentan de dinero. Y punto. Final.

Si tienes una idea sin dinero, estás perdido. La financiación es tan importante como la idea. Te explicaré mejor: La idea es la persona y el dinero es el alimento. Las dos van cogidas de la mano. Si no tienes ambas estás perdido. 

Después hay una tercera variable llamada suerte. Esta aparecerá cuando sepas gestionar tus: recursos, amistades, habilidades sociales y emociones.

Eres la ola que se ahoga bajo el agua que necesita beber.
Eres la boca del lobo que necesitas morder.

Y aquí estoy. Dándome consejos. Escribiéndome con palabras y escuchándome con sentimientos. Y ojalá cuando termine de escribirme siga queriéndome. Porque lo mejor de mi vida soy yo; pero de repente, si te pienso, creo estar riendo a carcajadas salpicando el agua del mar. Y me persigues apresurado para evitar que alguna de tus olas se me acerque. Y me beses y me abraces con tus brazos que no son abrazos, sino dos huracanes que cuando se juntan me hacen perder la gravedad y el sentido común. 

Si me quisieras, yo no tendría que seguir con esta mierda. Porque ya he pasado por ahí. Ya se que es perder amigos. Dinero. Dignidad. Ya se que es destrozar mi ego y empaparme la piel de tinta negra. Porque el éxito es un pulpo que te abraza y te hace recordar que ocho tentáculos te dicen que si y luego que no...

¡Basta ya calamar!

Ya estoy cansando de tener la virtud de saber esperar. La gente dice que llega un momento en el que toca abrir los ojos y hacer las cosas bien. ¡Qué manía joder! ¡Con todo ese rollo de ojos abiertos o cerrados! Como si los soñadores solo lo fuéramos cuando dormimos...

Yo creo que siempre hay que tenerlos abiertos. Abiertos cuando soñamos, y abiertos hasta cuando escuecen debajo del mar.

Y así es el éxito. Salado. 

Hay destinos que se equivocan de personas...





Después de todo, no fui nada.


Chao Christian.
Ya nos veremos.
Un beso.