domingo, 24 de junio de 2018

Celos de San Juan

Tenía una enfermedad y era(s) consciente. 

Maldita sea.

La línea enemiga estaba entre España y Portugal.
Y tú, solamente tu... sabías que tenías la culpa. 

Maldita seas.

Solo quiero que me entiendas. 
Qué contigo conocí el amor más puro y verdadero. 
Perdóname. 
Pero no te atrevas a matarme de esta forma tan elegante y canalla. 
Ay niña... deja de apretarme la mano y haz mi deseo realidad.
Qué no quiero tener nada contigo pendiente.
Solo besos en la mejilla y en el cuello.

Y qué culpa tendrás de que esté jodido y enfermo.
Era difícil explicar, 
pero mis calles se inundaban de lágrimas 
y barquitos de plata. 
Sé que ya no es lo mismo. 
Por eso quiero morir en Costa Caya 
y renacer en el Malecon. 
Para curar con sal este castigo que me han dado mis padres.

¡Esta sensación madre no la quiero volver a soportar!
Quiero quitarme esta espina clavada 
y ahogarme en un bar
para darle de beber a este maldito llanto.  

Y qué culpa tendrán ellos que esté asustado y borracho. 
De esta jodida e insultante desesperación por sentirme anclado. 

Maldita seas Sole. 

Dicen que hay amores que matan. 
Y tú lo estás haciendo como si fueras el primer amor. 

Vete.

¡No quiero verte jamás!
Fuera de mi vida.
No quiero echarte de menos. 
Ni que tú tampoco lo hagas. 

Vete maldita seas.

Qué no aguanto. 
Qué son las 00:00 de la noche 
y el corazón se me sale del pecho como todos los años. 

Y no me pidas otra copa más. 
Qué las confesiones en lo alto de la noria 
no se merecen perderse estas vistas tan bonita de mi ciudad.

Qué yo no te canto más hasta que dejes de decir tonterías.
Déjate de rollos que me tienes harta. 
Qué yo quisiera aprovechar el momento 
para decirte que eres un sufrimiento, 
que solo das pena y sufrimiento. 

Cuando no quieras más ferias y circos me avisas.
Qué yo quiero una vida tranquila 
sin enfados y celos.



Y los oídos me matan. 
No quiero ver ni escuchar. 
A estas alturas quiero curarme a sorbos de Barceló
y olor a naranja.
Porque lo que dura un cigarro 
me da tiempo a imaginar como serán esas horas 
mientras se te escapa una mirada y una sonrisa. 

Ay madre.... con todo lo canalla que fui y lo gilipollas que me siento escribiendo estas palabras. 

Ay niña,
vete ya. 

Qué yo voy a dormirme hasta el 1 de Julio para no verte más. 
Y no me sigas. 
Porque no quiero más ataques gratuitos. 
Porque si pretendes robar mi musa, 
quiero decirte, 
que no serás ladrona suficiente para robar 
estos huesos cargados de amor y locuras.

Necesito aprender a vivir y a sonreír.
Ay niña de mis amores,
déjame apurar el resto de mis días
que quiero comerte tus labios y luna 
antes que venga Sole y me mate.








viernes, 15 de junio de 2018

TAPÓN



"Conoces a muchos genios. Deberías conocer gente tonta de vez en cuando. Podrías aprender algo".


Y es que hay comentarios que no suelen mentir. Una frase en el momento exacto puede contribuir positivamente a nuestra vida, originando un cambio significativo a nuestra conducta. 

Últimamente voy a todo tipo de espectáculos: Buenos, malos, regular y patéticos. Es increíble pero de todos he aprendido algo. Pienso que cada show tapa un agujero o carencia de tu persona, y eso hace sentirme que ha merecido la pena asistir y pagar la entrada. Aunque confieso que el otro día me salí de una función. Aquello era infumable. Un ritmo lento. Poco ensayado. Mucho material y muy poco sentimiento. Lo que va siendo la definición perfecta de Truquero. Y es que cuando uno sufre y no aprende... no tiene la necesidad de pasarlo mal. 

Mientras andaba de vuelta a casa, pensé en que la vida se trata de eso. De aprender de los errores. De observar. De leer. De sentir. De empaparte de otros. De mojarte de ideas e inspirarte de los demás...

El otro día vi con mucho interés la conversación entre Jerry Seinfeld y David Letterman en el programa del segundo para Netflix: No necesitan presentación. En concreto me encantó esta idea que desarrolla Seinfeld sobre la gestión del talento. 

El talento es un caballo. Es un caballo sobre el que de repente te encuentras montado sin saber muy bien cómo. Y depende de ti que aprendas a controlarlo, que él te domine a ti o que incluso te acabe tirando al suelo. Tu carrera dependerá de esto. Así veo las carreras artísticas. Muchos se vieron de repente a lomos de un purasangre y no fueron capaz de reconducir todo ese talento salvaje.


En una ocasión leí que la gente que más te ayuda es la que entra y sale de tu vida, como un fantasma. Como Lopetegui. Sí, estamos en un mes divertido. Zidane abandona el Real Madrid. Rajoy se marcha. El socialismo lidera. Rafa Nadal gana su Roland Garros 11. Máxim Huerta dimite y cierra Twitter. Iñaki Urdangarin finalmente irá a la cárcel. Florentino Pérez ficha el entrenador de la Selección Española.  Sofía gana Supervivientes. Hoy comienza el Mundial 2018.

Supongo que pasaría algo más, pero dudo mucho que fuera de mayor importancia que esto. Sí, estamos en 2018, sin duda un año de cambios en nuestra historia.

Eso si, recordar que de todo se aprende algo. Hasta del más tonto. Y mientras tanto, España aparentando ser el país perfecto. Maquillando las apariencias y fingiendo ser genios. 





–Cortaycompleta



jueves, 7 de junio de 2018

La libertad ordenada


Intento esconderme en la seguridad ficticia de la rutina. La ciudad quiere mostrarme hoy su soledad, pobreza, injusticia y desesperanza al otro lado del cristal. Estoy tomando café mientras observo a personas libres encarceladas por una libertad preestablecida de un reloj que marca las menos cuarto.

Acaba de entrar un señor. Pregunta si puede ir al servicio. Tiene un aspecto desagradable y está muy nervioso. Aún así, el camarero lo deja entrar. Eso sí, tras cerrar la puerta del baño insinúa a sus clientes que lo dejó pasar porque nosotros estabamos allí. Por lo visto lo tiene a raya. 

Cae la tarde y sigo mirando por la ventana. Hoy tengo tiempo de mirar. De analizar. El teléfono suena. Es una llamada alentadora (...) Cuelgo mientras suena un portazo. Él chico de aspecto desaliñado cruza por todo el bar hasta salir por la puerta. 

Son las 21:00h. 

Y aquí estoy. Con café cargado y sin hacer nada. 

La noche llega y la ciudad sigue despierta. No duerme. Las calles están desnudas y frías. 

Me encanta sentirme libre y ausente de ruidos que no merecen ser escuchados. 

A veces era delicado, por eso he venido a este bar a estar sentado.