lunes, 19 de noviembre de 2018

El reloj de mi mesilla

Tablet. Taza. Calderilla. Vaso de agua. Y lo más simbólico: un reloj blanco encima de mi mesilla.

El paso del tiempo acaba con todo. Inclusive con los malos hábitos. La vida tiene esa capacidad de sorprenderte con el peor de los exámenes. Y es que estamos predestinados a un camino del cuál no podemos escapar. Por ello, solamente hay que vivir el tiempo presente y saborear lo que nos va sucediendo. Disfrutando y confiando en la vida. Del camino.

Y es que me escondo detrás de estas palabras. Jugando a querer con fuego y descifrar esta loca manera de amar. Y es que contigo siempre prefiero perder para ganar tu sonrisa después.

El reloj no funciona. 
Marca las 12:06. 
Y está en modo sálvame. 

Hoy me he propuesto llevarlo a un relojero para darle una bocanada de aire. Arreglarlo está siendo la obsesión del día. Para que las agujas vuelvan a girar y todo vuelva a empezar. 

Y me pregunto por qué. ¿Porqué?

Y empiezo a preguntarme si la respuesta te valdrá. Y mientras tanto me siento culpable por insistirte en preguntas. Culpable de quererte tanto que olvidé mi voz. 

Y me pregunto por qué. ¿Porqué?


Y dando vueltas a mi cabeza al estilo David Bisbal me pregunto cómo hemos llegado a esta situación. Culpable de no encontrar la solución.

Y muero de ganas por escribirte: 

hola. 
Que tal.
Espero que todo bien. 
Por cierto, tengo tu reloj. 

Y sé muy bien que a veces puede más la costumbre que la soledad. Pero porque no cogernos de la mano. Sin decir nada. Solo basta estar aquí y mirarnos. 



Me duele en el alma como me siguen más de 60 defectos y no aprenden. Las dudas se divierten y no descansan nunca. Por eso voy a quererme para quererte mucho más y tratar de de ser mejor y más valiente. Es el momento de enfrentarse a la verdad.

Recuerdo que un día fui fuerte. Era una época donde nacía en mi una creatividad fuera de lo normal.Una fuente que emanaba libretas llenas de dibujos y sueños imposibles. De secretos. De trucos. De viajes a Europa y América. De restaurantes. De contactos. De perfumes. De películas. De títulos de post.De libros. De  regalos perfectos. De canciones.

Estaba recluido en voces positivas y reveladoras...

Es tiempo de volver a ponerse las pilas y cambiar el camino por la autovía. A toda prisa y sin pararme en cosas banales y sin sentido. Hoy es 19 de noviembre y debo volver a recuperar esa confianza en los demás y, lo más importante, en mí.

Hoy es un día muy importante:

El inicio de un nuevo camino. 

¿Te apuntas?


Piruletas para ellas y abrazos para ellos.