lunes, 11 de febrero de 2019

Priscila

A mí me gusta comer de verdad, beber de verdad, besar de verdad, charlar con los amigos de verdad, enamorarme de verdad, y cuando pones tanto en todas esas cosas lo más normal es que salgas lleno de cicatrices.

El sábado pasado mientras el mundo llenaba ceniceros de colillas y se empachaban de gaseosa en terrazas, yo estaba aprendiendo el idioma más universal de la tierra. Había sustituido escribir cartas por verbos irregulares. Y es que a pesar de estar regular tenía claro una cosa: ser aún más especial. 


Estoy en medio de un océano. Nadie puede alcanzarme. Nadie puede salvarme. Puedo sentir el frío y la vibración de los peces. Estoy volviéndome loco mientras mi energía está tragando miedo. El corazón está atrapado en un tiempo y espacio infinito. Aún así, jamás dejaré de perseguir mi leyenda personal, por lo que estoy dispuesto a entrar nuevamente en un mundo donde los relojes no tienen arena. Un mundo donde no hay imágenes ni recuerdos. Un mundo donde el amor y la paz existen. Un mundo donde los mares arrastran a sus orillas recuerdos espumados y trenes oxidados. 

No me busquéis, no merece la pena. Mi mente está entrando en un estado de resistencia y resiliencia. En definitiva, estuve toda la noche jugando con mi profesora particular a ser una mejor versión de mi mismo. Enseñándome a reírme mientras pronunciaba ciertas frases en inglés a ritmo de  Leiva, su grupo favorito. No es broma. Estuvimos hasta las ocho de la mañana jugando a la asignatura que más odiaba en mi infancia. 

¡Qué locura más agradable!

La noche también dio para muchas conversaciones interesantes y alocadas, entre ellas, el encontrar el nombre perfecto de la hija de un mago. Eran conversaciones surrealistas pero guays. De estas que hacia tiempo que no tenía. El caso, el nombre que salió a la palestra fue un nombre corto, distinto, peculiar, mágico y con encanto y dulzura. Ese nombre era Priscila. 

Priscila es un nombre femenino que proviene de Perinawa. Es de origen latino y significa antiguo y venerable o la que es venerable. Otros significados menos comunes señalan que Priscila quiere decir 'aquella que es bella y servicial'.

Las mujeres que han sido inscritas bajo el nombre de Priscila tienden a ser amables, simpáticas y desprendidas. Sienten el cariño de los demás debido a su bondad y alegría, y casi nunca se enfadan debido a su paciencia y al buen corazón que les caracteriza. Tienden a ayudar antes a los demás que a ellas mismas, son generosas por naturaleza y solidarias.


En el amor, las mujeres con el nombre de Priscila son leales y fieles, sentimentales y amorosas. Cuando encuentran el amor, sienten que es para toda la vida, y no dejan que su relación se marchite, dando siempre lo mejor de sí mismas.

El nombre de Priscilla o Priscila no es común en España, pero sí lo es más en países latinoamericanos o anglosajones. En cuanto a mujeres famosas llamadas así destacan la actriz Priscilla Delgado, así como Priscilla Chan, esposa de Mark Zuckerberg, creador de Facebook, y Priscilla Presley, actriz, empresaria y esposa del músico Elvis Presley. El santo de Priscila tiene lugar cada 18 de enero en honor a Santa Prisca, pues Priscila era en origen diminutivo de Prisca.


Y así empieza el estreno de una nueva etapa. Bañándome en zumos de cinco naranjas. Esbozando una sonrisa en medio de una cena. Inspirándome a reescribir corta y completa. Regalándome nuevos momentos. Escuchando diferentes labios. Entendiendo escalofriantes historias. Abriendo extrañas camas. Acariciando frescas espaldas. Sintiendo originales carcajadas. Saboreando ricos platos. Encendiendo largas velas. Descorchando nuevas botellas de champán.

Hay pocas cosas que tengo claras en esta vida. Pero una de ellas es que todos tenemos leones que perseguir y playas que peinar. A veces una imagen ruge más que mil leones. A veces un olor a mar limpia todas las emociones. Hay pocas cosas que tengo claras en esta vida. Pero una de ellas es que quiero alguien que no llore ginebra. Que no escupa humo. Que no cante su vida por instagram. Que no quiera en silencio. 

Si vuelve aparecer alguien así yo me habré esfumado en la siguiente canción, por supuesto. Me habré hecho humo. Ya no estaré ahí para cuando vengan a buscarme. Solo estarás tú, viejo amigo, vacío en la barra, haciendo de señuelo. Yo habré salido  a fumar al jardín. Y eso que no fumo. O estaré en los baños. O me habré puesto a hablar con un camarero o el primer borracho que me cruce. Lo que sea. Lo que sea con tal de no bailarle el agua. 


Quiero un amor infinito que no borrarán ni el tiempo ni el mar ni el viento ni la lluvia.

Quiero un amor que lea todas mis páginas con detenimiento, de arriba abajo. 

Quiero un amor que no espere que le escriba o aparezca de sorpresa, sino que me busque y atropelle a besos.

Quiero un amor queridos lectores como Priscila. 

Disfrutemos del viaje hasta el destino, con sus curvas, sus precipicios y sus baches. Y con sus momentos mágicos y surrealistas.

Lo divertido es el trayecto. Siempre el trayecto.















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