jueves, 17 de noviembre de 2016

Entre libros



¿Cuánto tiempo eh?

Hace tiempo que no te veía. No te preocupes, he estado ocupado en encontrar respuestas a muchas preguntas, y eso me ha llevado cierto tiempo de reflexión.


En estos dos meses me he dado cuenta que somos aquello que decimos y hacemos, por ello, procuré sanear mi interior y encontrar nuevos caminos.

Vivo últimamente sumergido en libros y recetas mágicas. He atracado mi mente y a lo estable. Me agarré a comenzar un nuevo camino de perfección y transformación. Sé que los resultados serán un magma que quemará y vaporizará los cuerpos que se atrevan a verme actuar. Les ayudaré a destensarse, a desatarse, a desligarse, a desmembrarse, a destriparse, a liberarse. Necesitaba humedecer mi mente de lefa, semen y alimentar el deseo de seguir aprendiendo cosas nuevas y potentes.

Os voy a contar una cosa. No sé si es políticamente incorrecta pero, hasta hace poco, yo no era de los que creía que todos tenemos un destino marcado, y que hagamos lo que hagamos, no podíamos cambiarlo. 

¡Qué insensato fui!

Dicen que las personas que llegan a nuestras vidas son quienes hacen que seamos quién somos. Algunas personas llegan para darnos amor, para mostrarnos lugares secretos, para contarnos algo que no sabíamos. Con ellos descubrimos canciones que no conocíamos, sentimientos que no esperábamos. Nos llevan de viaje, nos aficionan a la bici, a comer, a leer, al cine. Otras nos traen dolores de cabeza, llantos, preocupación, dolor.

Mis favoritas son las personas que nos transmiten alegría, paz, serenidad. Las que quieren crecer y siempre están cantando y sonriendo y nos embriagan de positivismo y ganas de comernos el mundo. Las que hacen bromas y las que dicen, “te quiero hagas lo que hagas".


Siempre he pensando que nosotros mismos nos ponemos barreras, límites y fronteras. Tu tiempo es limitado así que no te dediques a gastarlo viviendo entre gente tóxica.

No dejes escapar así de fácil los días, lo creas o no, todos tienen algo de increíble, de mágico. Todos son, de alguna forma, una oportunidad de hacer algo bien, bueno, más bien diría que un montón de oportunidades y todas irrepetibles e irremplazables. No habrá otro día como hoy, ni otro momento como ahora, o lo aprovechas, o lo pierdes, como casi todas las cosas importantes en la vida. Si, hablo de los días como del tiempo, porque “día” es la forma que tenemos de llamar al tiempo necesario para despertar, tomar algunas decisiones y decidir si vamos a sacarle partido a cada hora, minuto y segundo del tiempo que estemos despiertos.

Así que ya lo sabes. Deja la pereza y las dudas a un lado. Deja los “no puedos” y los “mañanas”. Deja a un lado todo lo que este frenándote y toma ya la decisión de comerte los problemas. Baila con los buenos ratos. Enamórate aunque duela. Haz un viaje en coche y procura estar atento a lo que pasa a tu alrededor, no mirando la pantalla de una cámara, porque las únicas fotos que merecen la pena no se hacen con una máquina, sino con la memoria, con el sonido de los besos y los flashes de las miradas.

Siempre he sido un chico muy imaginativo. Mi sueño era volar. Triunfar. Respirar éxito. Salvar vidas. Reconstruir castillos caídos. Encontrar pirámides enterradas en Egipto. 

¿De qué sirven los sueños si no se protegen y defienden? 

Para conseguirlo, cree en ti mismo. Para conseguirlo dedícate tiempo.

Y eso hago, dedicarme tiempo.


¡Haz lo mismo!






jueves, 29 de septiembre de 2016

San Francisco




Nunca he ido. Siempre he tenido curiosidad por ver esa ciudad tan atípica y su puente rojo y alargado. A diferencia de otras ciudades americanas, no es enorme, ni caótica, ni ruidosa, y sus habitantes sonríen al visitante en cualquier circunstancias en las que se encuentre.

Entre sus monumentos más famosos se encuentran el Golden Gate Bridge, Fisherman´s Wharf y Alcatraz. 

Soy prisionero de esa ciudad. 

Cada vez creo más en las energías. Y en concreto aquella frase que leí en el Alquimista: "Cuando quieres una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla".

Y eso voy hacer, pensar fuerte, muy fuerte. Hasta que me duela la cabeza. Este viaje empieza en lo más profundo de mi pensamiento.

Hoy quiero confesarte que tarde o temprano aterrizaré en San Francisco. Y cuando lo haga, repetiré. Porque ella por arte de magia había conseguido meterse entre yo y el resto del mundo. Porque San Francisco me enseñó a no vivir en mi pasado ni en mi futuro. Tengo sólo el presente, y eso es lo único que me interesa. Si puedes permanecer siempre en el presente serás un hombre feliz. Percibirás que en el desierto existe vida, que el cielo tiene estrellas, y que los guerreros luchan porque eso forma parte de la raza humana.

Y me pregunto con la cabeza metida entre la almohada cuando te volveré a soñar. Yo quiero aprisionarte en mis sienes y sentir la esencia de aquella ciudad. Quiero huir y admitir que tengo náuseas de ti...

Yo quiero volar por tu puente rojo y sujetarme a esos barrotes para que me ofrezcas la mejor vista de la ciudad. Consumir el aire de tus pulmones y conocer lo mundano y no volver nunca más a mi Tierra. Quiero sentir el vértigo de la locura mientras me amarras en la cárcel más famosa del mundo.

No quiero despertar y ahogarme en mi propio vómito de recuerdos. No quiero morir sabiendo que nunca sentí el placer de andar por tus calles. No quiero morir sin antes fantasear y follarte hasta que sangres de placer.

Soñar con algo improbable tiene un nombre. Lo llaman "esperanza". 

Algunos expertos dicen que la esperanza es la nueva rebeldía.

Y yo soy un rebelde. Un listillo que presume de travesuras de cuando era adolescente. Era de esos chicos que iba escribiendo cartas de amor para alardear de San Francisco y New York...




viernes, 23 de septiembre de 2016

El barco que tiré al charco.


El otro día leí una frase que me hizo pensar: "La vida es corta. Empieza por el postre."

Y yo, tan preguntón, ya tenía pregunta para mis amigos. Y no era otra que la siguiente cuestión: 

Tú cuando desnudas a una chica, ¿por dónde empiezas?

¿Y sabéis que contestaron la mayoría de ellos?

Los pantalones. 

Malditos. Ellos si que son pantalones. Y de los buenos. De los que no se rajan. En fin. Ya saben. Lo que pasa es que le gustan mucho los pantalones, por eso NO se comprometen con ninguno. 

Yo como sabéis, siempre sigo la teoría de mi yayo. 


Él dice que las chicas con los pantalones rotos han sufrido muchas caídas, por lo tanto, saben de errores y penurias sentimentales. Se tratan de chicas con carácter y llenas de experiencias.

En definitiva, la chica que acabo de conocer le encanta ir en pantalones rotos. Le da igual el color, el caso es insinuar de manera elegante y sugerente. De ir por el mundo a grito pelado diciendo: 

– Eh tú, ni se te ocurra jugar conmigo porque tengo muchos tiros pegados. 

Creo que mi abuelo es demasiado sabio, por eso, siempre acabo fiándome en chicas con los pantalones r oto s.




Y mientras ella duerme en su cama, yo estoy tomándome un café. Un café largoooo, de los que me recuerdan a la noche de ayer.

Fue brutal. 

Menuda chica más sensual. 

De hecho, me he puesto tan nervioso de recordarlo que se me ha 

de
rra
ma
do todo el café, quedándose en un café manchado. De los que me gustan a mí. Con mucha leche y poco café. 

En fin, fue una noche envuelta en magia, copas, pinta labios, cigarros y risas desmesuradas. 


Y así ocurrió. 

En lugar de usar el ascensor, decidimos subir por las escaleras para entrar en calor y entumecer sus piernas. Eso si, subí los escalones de dos en dos. Como siempre hice desde niño.

Eramos jóvenes. Inspirados por lo vintage y por la simpleza de lo moderno.

Total, que subimos corre que te corre y entramos en su casa. 

¡Menuda casa más chula tenía!


Me inspiró tanto que abrí la ventana. Inspire aire por la nariz y, mientras tanto, hice un barco con las pocas cartas que me quedaban en el bolsillo. Lo acabé y lo lancé al vacío. Hizo un pequeño tirabuzón, meciéndose en el aire con cierta gracia, para luego caer en picado hacia la deriva. Al estilo Titanic y hundiéndose en aquel charco creado por el querido Otoño. 

Ya no quedaba nadie más, tan solamente ellos dos.

Debían de ser las 3 de la mañana.
El barco penetró en el agua muy fuerte. El agua sonrió. No necesitaban explicaciones. Ambos se fusionaron y crearon el reflejo de una dama sencilla y compleja. 

En el fondo, ambos sabían que era una persona interesante. Se miraron y una fuerza de intuición, inocencia y sensualidad les juntó para siempre.

Y todo quedó en eso, en un barco, un charco y una dama ahogada en el mes de octubre.


La vida es el arte de navegar entre luces y sombras. Lo importante no es cómo soplan los vientos sino cómo se ubican las velas.

Y ahí andaba yo. Parado. Recién levantado. Bebiendo café despacio  y navegando con mi mirada por aquellas figuras recreadas en el suelo de su patio. 

Sin darme cuenta me había enamorado. Nada más lejos de la realidad, porque esperamos que las cosas buenas nos caigan del cielo constantemente y no entendemos que igual que vienen se van y que muchas veces tendremos que sacrificar algo en pro de conseguir otras cosas. 

Así que cogí fuerzas y como buen marinero puse todo mi empeño en controlar el temporal, porque supe desde ese instante que había merecido la pena subir a casa de ella. 

Y en ese instante bajé corriendo a rescatar aquel barco que tiré a las 3 de la mañana.

Y ahí estaba, lleno de grietas. 

Los rasguños que hayan podido quedarle a la cubierta ya son parte de su propio encanto y aprendizaje.

Ahora era mi turno.

Olvidaré el pasado y me centraré en el presente.










martes, 20 de septiembre de 2016

Hombre mosquito



La vida me ha enseñado que todas las lecciones de la vida se aprenden a palos. Y no puedo evitar pensar en todos aquellos errores que me han hecho ser el hombre que hoy en día soy. Era inevitable creer que aquellos días tristes me sorprenderían con nuevos aprendizajes. Me convertí sin darme cuenta en un chico de esos que buscan el perdón en vez del permiso. De esos que se dejan ilusionar con nuevos lugares. Nuevos retos. Nuevos mundos. Nuevos olores. Nuevas personas... De esos que aprenden para enseñárselo a los demás. De esos que siempre están pendientes de ti pero saben darte tu espacio.

Siempre he pensando que el sexto sentido hay que explotarlo. Creer más en tú intención que en la opinión de los demás. Ponerse los cascos y refugiarse en los sonidos que marcan tu corazón. Ser fiel a tus valores y nunca fallarte. Si algo he aprendido es que cada uno es único. Y que no hay nada más bonito que asumir tus errores y aprender de ellos. Saber levantarse después de una derrota y decir: 

– La cagué, lo siento.

La vida es una carrera de obstáculos. Así que yo me voy hacer judoka. Para saber caer con estilo. Si, eso voy hacer. 


Creo que estabais deseando que publicara otro post a ver si me descubríais del todo. Y perdona que os diga pero recordar que escribo más de vosotros que de mí. Poco a poco voy descubriendo nuevos tipos de personas. Creo que hay pocas sensaciones mejores que conocer diferentes personalidades. Me encanta aprender de ellas e inspirarme. 

Y aquí estoy. Vuelvo a escribir porque lo necesito, vuelvo a escribir para mi y nadie más, para desahogarme y plasmar todo aquello que siento y no puedo expresar. Vuelvo a ponerme a escribir porque en el fondo me gusta que me persigan y sepan de mi. De mis neuras. De mis paranoias. De mis utopías. De mis errores. De mis pasiones. De mis miedos.

Gracias al blog he descubierto una forma de vivir alejado de la realidad. Al menos por un rato. Me relaja escuchar el repique de las teclas y perder el tiempo contigo. Leyéndome. Jugando a hacerte creer que este post ya lo has vivido. 

Muchas veces escribo porque a veces siento que si expreso las cosas con palabras puedo ayudar a alguien. Escribo porque me gusta, me desahoga, me relaja y me entretiene. Escribo porque creo que es una manera de conocerme mejor y aceptar muchos hechos que no aceptamos cuando sólo están en nuestra mente. 

Y otras muchas veces escribo porque siento que se lo debo a los demás. Escribo porque me encantaría aprender a escribir y darle por boca a todos esos profesores que me decían que no sabía expresarme. En fin, escribo porque lo necesito y porque hay muchas personas que me han escrito. No hay nada más placentero que saber que mis post ayudan a exteriorizar a las personas lo que ellos no saben expresar. 

Corta y Completa se ha convertido en una parte de mí, pero sobre todo, de ti. 

Querido lector, espero que te siga "picando" la curiosidad de mis post.



Tú vuelas y tú picas y tú espantas 
Y aprendes del cuidado y las mujeres
A malquistar el sueño con las mantas.

Francisco de Quevedo y Villegas (Madrid, 1580 –Ciudad Real, 1645)



PD: lo prometido es deuda. 

Va por ti, hombre mosquito. Te espero en Londres.











viernes, 16 de septiembre de 2016

Y lo volvió a encender...



Un ejercito compuesto por veinte individuos se han colado por el patio interior de mi casa. Me han amarrado y estoy preso en una habitación adornada por una estela blanquecina y grisácea. Me da miedo esta cuadrilla. Están uniformados por trajes blancos y cascos marrón dorado. Han debido de pasar un entrenamiento estricto y dosificado. No por nada, sino porque son altos y ligeramente estilizados. No me dejan hablar. De hecho mejor porque se encienden como una mecha. Estoy jodidamente atrapado. No encuentro salida.

Esta situación  me agobia demasiado. Maldita sea, voy a fumar. Eso sí, prometo que uno y ya está. A partir de ahora bajaré la cantidad de cigarrillos. Y de repente, uno de los miembros del ejército desapareció. Si, os lo prometo. Ha desaparecido por arte de magia. Al estilo Frakson. Y no, no estoy cambiando de tema. Prometo a partir de ahora dejar de fumar. Pero sin exigencias. Porque yo quiero. Y como rechistes vuelvo a fumar. Ay... espera, el último y ya está. 

Para dejar de fumar voy a necesitar enamorarme. Porque el amor todo lo vence. Porque por amor se hacen las mayores locuras del mundo. Porque el amor lo puede todo.

Muchos de vosotros contaréis hasta 10. Otros cerrarían los ojos y los abriría de nuevo para comprobar si todo es un sueño.

De una forma u otra tengo que decirte que estoy atrapado en una cortinilla de humo. No me deja respirar. No me deja avanzar. No me deja oler el perfume de la vida.

Hay cigarrillos prestados. Cigarrillos hechos a mano. Cigarrillos para el después. Cigarrillos con intención de. Cigarrillos que se apagan y no se dejan encender. Cigarrillos mata estrés. Cigarrillos que cierran acuerdos. Cigarrillos que matan. Cigarrillos que te impiden ver la realidad. Cigarrillos con sabor a chocolate.

Últimamente los cigarrillos no apagan esta desilusión que viste mi día a día. Estoy obsesionado y aterrorizado. Necesito mi espacio y  tiempo. Necesito sentir esas ganas que tenía antes por todo. 

Entre cigarrillo y cigarrillo voy descubriendo mi personalidad. Y ya me lo avisó mi madre entre calada y calada. Maldita sea. Al final es cierto. Si, aquella frase que dice: El que avisa no es traidor, es avisador.

Y aquí estoy. Rayado. Enfadado. Desilusionado. Cabreado por no oler a nuevo. A coche recién sacado del concesionario. Y si tengo algo claro, es que no pienso cambiar; no porque no quiera, sino porque la nicotina de mierda me lo a prohibo. 

Y si, ahora estoy de parranda. De calimocho. De cigarrillos. De conversaciones de chicas. Ahora estoy aprovechándome de tu ausencia mientras tú escribes en mi cama. 














lunes, 5 de septiembre de 2016

3 metros por debajo del mar


Días en los que luchamos, luchamos hasta rendirnos a nuestros pies.

La mayoría de días estamos buscando caminos, caminos que nos lleven a un lugar utópico y recargado de felicidad de la buena.

Hoy os escribo desde la oscuridad. Ahogado en este mar lleno de dudas. No soy capaz de salir. 

Aún recuerdo cuando era niño y jugaba a los coches mientras me dormía cenando en los brazos de mi madre.

Mientras tanto, mi padre se encendía un cigarro y miraba el comienzo de un nuevo Gran Hermano.

Me niego a mirar hacia atrás pensando que los días fueron mejores. Cuando el sol despertaba mis ansiadas ganas de ver los pokemón a las ocho de la mañana.

Y llámame loco, pero mi infancia no la cambio por nada del mundo.

Huele a tostada quemada y a mantequilla con mermelada.

No sé qué hay al otro lado del océano. No sé que hay debajo de mis pies. Lo único que sé, es que tengo un desayuno de la leche encima de la mesa camilla.

La forma en la que me siento ahora, juro que no la cambiaría jamás.

Tú y yo fuimos niños. Sabes a lo que me refiero. ¿Verdad?

Ahora soy un desastre perfecto buceando encima del reflejo de estrellas sin nombres.

Es de noche y me niego a encender la luz. Quiero volver a soñar y volver a mirar hacia atrás para ver que los días fueron mejores.

Me niego a olvidar. Lo siento, juro que jamás volverá a pasar.

Y ahora estoy sentado enfrente del mar imaginándome que puedo caminar por encima de estas montañas blancas y frías. 

No sé que hay debajo del mar, pero te aseguro que seguiré bailando. 

No cambiaré de mis planes de vacaciones, lo siento.

Y fuimos niños. Tanto tú como yo. Y siento que los días empiezan a quemarse.

No sé que hay debajo del mar, pero yo por si acaso, me voy a dejar enamorar.

Si tuviera que elegir entre dolor y la nada, elegiría el dolor. Quizás la sensación de no tener nada, de vivir en un vacío emocional, intelectual, y sensorial es mucho peor que el dolor que, de alguna manera, nos dice que estamos vivos.

Pocas veces nos paramos a pensar que la vida es un intercambio que se produce a muchísimos niveles, a través de gestos positivos o negativos que recibimos de los demás, ya sea en forma de caricias, como a través de miradas, gestos, broncas, gritos o silencios.

Todos ellos moldean nuestro paisaje interior y consecuentemente nuestra manera de entendernos, de construir una imagen del mundo y de dar un sentido a la existencia.

Y perdona que os interrumpa y cambie de tema. Pero el amor es una gran medicina. El amor todo lo vence. 

Y yo por ello, me pienso enamorar.

Quiero sentir esa jodida sensación de jugar contigo en la arena. De echarnos cremita del 50 en el cuerpo y 30 en la cara. Porque ambos suman 80, número exacto de los días que recorrería el mundo contigo. Porque tú te has convertido en mi inspiración. Parece mentira pero ahora todo gira alrededor de un mismo eje. Ambos hacemos el movimiento perfecto de rotación  y translación. Porque todo gira creando la sucesión del día y la noche. Has cambiado la inercia de mi vida, creando estaciones y modificando mis puntos de vista.

Sin duda alguna, has provocado en mí un campo magnético a la velocidad del rayo. 

Tengo miedo...


Algunos dicen que el miedo es bueno, otros tantos comentan que es algo que debes dominar y vencer, pero sin importar lo que sea, hoy tengo miedo… miedo de perderte, que lo nuestro termine así sin más, que un día despierte y no estés ahí, que te vayas sin dar alguna explicación.



Sin embargo sé que tendré que aceptarlo, porque tenerte conmigo fue, es y será de las mejores cosas que me hayan ocurrido, llegaste en el momento en que más te necesitaba, aún desconociendo que tú eras eso que tanto espere, la lluvia a este desierto que es mi alma, el agua que calmaría esta sed incansable…

Tengo miedo, miedo de mi, de dejarte de amar como lo hago, que al pasar de los días, lo meses y quizá los años, se desvanezca esto, como la mayoría de las cosas bonitas que me pasan en la vida, que la oscuridad regrese y deje de ser la persona que me has ayudado a ser… tengo miedo.

Por eso, me voy a enamorar de ti. Para no tener miedo. Porque el amor, el amor todo lo vence.

Te quiero.

Si a ti, Cynthia Guerrero.


PD: Firmado, el pijo de mierda.











martes, 23 de agosto de 2016

Otra prueba de mierda

Escucha. Y no a mí, sino a ti. Es el mejor consejo que alguien te podrá dar jamás. Abre la ventana y deja que entre el aire fresco. Escucha el rugido del aire. Abre tus orejas y escucha el mensaje que tiene para ti. Escucha todo lo que te dice.
Estoy perdido últimamente. Aún me queda mucho por aprender, pero te aseguro que me resulta apasionante preguntar y desvelar secretos que te cambiarán la vida. Unos lo llaman iluminación, otros revelación,  y yo lo llamo "sed".
Y ahora tengo sed. Tengo sed de aprender y no sentir esa jodida sensación de ahogarme dentro de un vaso de agua. 
Estoy susceptible, lo sé.
Y ahora qué. Preguntarás. Pues eso, aquí estoy, en medio de la nada con la ventana abierta y escribiendo un nuevo post. Era necesario. Es bueno abrir la ventana de vez en cuando y airearte de nuevas ideas. Necesitaba ordenar el tiempo con el espacio y proyectar la llamada de la luz en mi trastero de ideas.
Y la idea es hacer cosas que nunca me atreví. Por ejemplo, un tatuaje. No es casualidad. Es querer hacer lo que nunca me atreví. 

Es momento de ponernos cara. Hace tiempo que nos conocemos, y aún así, nunca me he atrevido a plantarte cara. Maldito cobarde soy. 


No me importa que sepas que te tengo miedo. De hecho, me gusta que lo sepas. No es una amenaza. Solo quiero que sepas que mañana me voy a enfrentar a mi mayor pesadilla. Eso sí, si sale todo bien, tú serás quién me recuerde día a día aquella maldita etapa. 


No hay nada mejor que matar el dolor con más dolor...

Necesito invierno y volver a ver New York. Siento las ganas de poder ver por la ventanilla la nieve caer. Necesito últimamente buscar la manera de enfriar mis pensamientos.

Si me muriese hoy mismo dejaría tantas cosas a medias. Frases que jamás supe ni pude acabar. Te voy a querer para toda la. Te voy a hacer la mujer más feliz del. Lo nuestro nunca se. Por qué no nos. Hasta cuándo vamos a. Yo nunca más me volveré a. Cuando quieras yo te. Jamás nos separará ni nada ni. Qué hace ese hombre en tu. Mírame a los ojos y dime que. No eres tú, soy. Es la primera vez que me.

El tiempo es implacable, el tiempo no espera a nadie.

A mí, personalmente, me encantaría poder leer todos los libros que se han escrito, todos, desde el primero hasta el último, pero no se puede, es imposible... porque no hay tiempo.

Me encantaría poder ver todas las películas que se han rodado, todas, desde las más buenas hasta las más malas, pero es imposible, no se puede... porque no hay tiempo.

Me encantaría, no sé, viajar a todos los países del mundo, hablar el máximo número de idiomas posible, practicar todos los deportes, incluso tomarme un café con toda la gente que he querido, con toda la gente que quiero, y con la muchísima gente que seguramente querré...

Pero no se puede... porque no hay tiempo... no hay tiempo.

Por eso, si me muriese hoy, tendría por un lado la tristeza de dejar de mirarte a los ojos para toda la eternidad. Pero por otro, sería feliz por haberte disfrutado aunque sólo fuese unos días. 

En fin, a qué esperas. Sí, tú, no leas hacia otra parte. Mírame a las letras, que te estoy escribiendo a ti. Hoy me apetece cogerte por las solapas y sacudirte hasta despeinarte las cejas. Que a qué esperas, digo. Que igual no te has dado cuenta, pero desde que naces se te va la vida. Que igual no te has parado a pensar, que ya estamos en tiempo de descuento. Que el día menos pensado, alguien o algo nos dice que ya está. Que un día te vas, coño, que ese día podría ser ya.

No me digas que vendrán tiempos mejores. El mejor momento para hacer las cosas es ahora. No porque ahora sea mucho mejor que antes o después. Es porque es el único momento que realmente tienes. Lo demás es mentira. Lo demás vete tú a saber si volverá. Que no, que no te estoy diciendo que aproveches el tiempo, sino que dejes ya de esperar. Ni carpe diem ni leches. Que espabiles. Que venga, vete.

Baila. Canta. Besa. Bebe. Fuma (excepto la gente que quiero). Haz el amor, pero del duro. Haz nuevos amigos. Molesta al Dj y pide tú canción favorita. Incordia a chancletazos al pretendiente de tu hija en medio de la discoteca. 

Pues eso, no dudes en hacerte muchos selfie e irte a la sombra para retocar y ver los filtros de istagram bien. Hoy es el día. Pide un deseo mientras miras las estrellas pasar. Pero el deseo hazlo realidad hoy, mañana será demasiado tarde. No hagas promesas difíciles, sino imposibles. 

Recurre a la magia, pero por favor, ensaya antes. 
















martes, 2 de agosto de 2016

Hemos empezado agosto


Para los médicos, el tabaco es malo y hacer deporte es bueno. En mi opinión creo que todo es saludable mientras uses la cantidad perfecta. Creo que todo es cuestión de equilibrio y dosificar bien las cantidades. Siempre he creído en el término medio.

Y perdonen que les recuerde que estamos a mitad de verano. No se asusten y corran. Traten de hacer buenos planes y encontrar el grupo de amigos perfectos para regalaros entre vosotros fiestas perfectas. Cenas perfectas. Conversaciones perfectas y, por supuesto, regalarse entre ustedes canciones que aprendan más del estribillo que todos esos años en un aula. 

Por cierto, hablando de música. Me gustaría recomendarte una película: Begin Again. Aunque eso sí, sólo se la recomiendo a quién le guste la música.

Y volviendo al verano. Si eres de los que te fuiste de vacaciones en julio (como yo) y vives en una ciudad (como yo), sabes que te toca un largo mes de agosto en una ciudad mayoritariamente fantasma. Puede que alguno se escandalice, pero qué queréis que os diga, a mí me chifla. Disfruto andando por la calle sin tener que esquivar a alguien a cada dos pasos. Me encanta poder perder el rumbo y descubrir nuevos lugares para cenar y recomendárselo a mis amigos.

Y aunque perdamos el rumbo y nos repitamos lo contrario, no nos podemos olvidar del objetivo final que todos aspiramos: amar el presente y futuro, y dejar de querer en pasado.

"El amor no tiene nada que ver con lo que tú esperas obtener, sino con lo que tú esperas dar, que es todo".


A mi juicio los veranos nunca son malos.

Hay veranos de fuerte aprendizajes y otros que son como un recreo, pero malos no son.

Creo firmemente que la forma en que se debería evaluar un verano tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de haber desafiado egos y nuestros apegos. 

Por eso, no debiéramos tenerle miedo al sufrimiento ni al tan temido fracaso, porque ambos son sólo instancias de aprendizaje. 

Una buena amiga (de esas que abrazan en lo más alto de un rascacielos) siempre me dijo que:

"La vida no se forman de momentos, sino experiencias vividas". 

Nos cuesta mucho entender que la vida y el cómo vivirla depende de nosotros. Si no me gusta la vida que tengo, deberé desarrollar las estrategias para cambiarla, pero está en mi voluntad de poder hacerlo. 


Lo poco que me queda de verano lo voy a dedicar a aprovechar las oportunidades que me brinda la vida y a escribir lo que me apetezca un martes cualquiera.

Eso sí, tengo claro que lo que nos ayuda a seguir adelante es pensar que algún día, después de tanto esfuerzo, nuestras vidas serán felices para siempre.

Y es que contigo aprendí que todo cuenta. Porque el que quiere, puede. Y si quieres el doble de ganas, ya ni te cuento. Porque los años pasan. Y aunque no estoy conociendo ninguna ciudad nueva si que estoy conociendo mucha gente nueva.

Porque cuando los años pasen y vuelva a tener una noche de insomnio de verano, recordaré todas aquellas hazañas que hacía en el verano del 2016 y dibujaré en mi cara una sonrisa y pensaré "que bien he aprovechado los años y como lo he pasado" y eso me animará a seguir así.


PD: ;).





sábado, 23 de julio de 2016

Mujer sin miedo




Ella es dinámica y alegre. Es la representación simple de un unicornio. Si, es un ser especial y resistente a la magia; es inmune a los hechizos, a los conjuros y al veneno. Además, su magia le permite teletransportarte si ve la necesidad de huir de algún peligro.

Ella es así con los amigos, es de carácter noble, puro y muy espiritual. Su aspecto es joven y de aspecto intenso. Su amistad ha decidido enamorarte. Ya no tienes vuelta atrás. Es una persona que te dirá las cosas que no quieres escuchar. Si te equivocas estás perdido. No tienes opción ni segundas oportunidades. Para ella existe si o no. No le valen las medidas tintas. Si juegas con ella a los juegos de mesa es hasta el final. Sí, solo tienes dos opciones binarias. Como embarazarse. Como equivocarse. Como caer en la cárcel del Monopoly. Como ser infiel, o mejor dicho, desleal. En este caso, o le haces caso o no se lo haces. No hay punto medio. On y off. Blanco y negro. Ahora o nunca.



Y así es ella, un deporte de riesgo en donde te hará sentir momentos  intensos y cargados de adrenalina. Ella es una pesadilla que no te dejará dormir. Siempre tiene un plan perfecto para ti. Para vosotros. Para ellos. Para todos. Ella es de esas personas ingeniosas que siempre te convencerá; no por nada, sino porque sus planes molan mogollón. 

Para quién no lo sepa, decir que no hay nada mejor que echarse una amiga así. Sin límites de tiempo. Ella es como un fantasma. Jamás se irá de tu lado. Te conoce a la perfección y aparecerá en cualquier momento de tu vida para ayudarte a empezar de cero. Hay personas como ella que te ayudarán a superar esos miedos. 

Ella siempre me dijo que el 90 por ciento de las cosas a las que le tienes miedo nunca suceden. El miedo es una emoción con el fin de supervivencia, con el que podemos medir el peligro. Pero muchas veces nos pasamos la vida sufriendo por miedos infundados.

El miedo no existe en el presente, es una ilusión y, como tal, no tiene poder ni existencia real.


Ella siempre fue más de E.T que pipi lastrum. Siempre soñó con poder encontrarse un extraterrestre en su cocina a las 4 de la mañana. De hecho, piensa que algún día tendrá la oportunidad de compartir un momento paranormal en su vida. 

Yo prefiero no toparme jamás con una situación parecida. A mí me pasa y corro. Corro mucho. Muy lejos... como por ejemplo, debajo de mí cama. Bendito sitio. Hay lugares y verbos que te hacen sentir seguro. Por eso me encanta el verbo arropar. 

Espero que pasen buen fin de semana y desarropen muchas camas ajenas.

Por cierto, recuerden esta frase: "Las cosas que realmente te dan miedo son aquellas que te harán evolucionar".


Feliz sábado. 



















jueves, 21 de julio de 2016

No es solo una película



Si alguien desglosara mi cuenta de gastos al final de mes, rápidamente se daría cuenta de que éstos van a parar a: 



1) copas 
2) cenas en restaurantes caros 
3) barajas de cartas
4) libros
5) cine

Sí, me encanta el cine. Lo reconozco. Y no tengo remedio. Ni quiero tenerlo. Aunque debo confesaros que siempre me quedo dormido. O aún peor, que no vi Harry Potter, La Guerra de las Galaxias o Mulan. 

La cuestión es que ayer fui gustosamente al cine. Si, ayer miércoles fue el día del espectador. Y ahí estaba yo, sentado en la cuarta fila viendo Antes de ti.


Por cierto, está comprobado que lo medio-gratis no se valora. Con esto no quiero decir que quiten el derecho de ahorrarnos un par de euros. Estoy insinuando de que la gente es muy mal educada. No hay civismo social. Y después claro, pasa lo que pasa.

– Perdona, ¿os podéis callar? 
– Graaaciaaas (Con cierto retintín).

...Y después de ti, surgió el silencio.


Lo sabíamos todos; alguien, tarde o temprano, saltaría reclamando silencio en la sala. Y ahí estaba ella, tenaz y valiente. Una voz perfectamente equilibrada anunciando el principio del fin con pasión y humor.

Tengo absoluta debilidad por la gente justa. Esa chulería de barrio siempre puso blando mi corazón duro. Hacen que no me pueda resistir al gran loco que llevo dentro. Esa magia que hace transformar el escenario con impecable estilo.

En fin, yo paso. Si, paso de la gente mal educada.

Vayamos al lío. 

Resulta imposible no llorar en la película.

Eso sí, ahí estaban los chulitos diciendo: 

– "Cariño no llores, es solo una película".

Y perdone que os interrumpa (chulitos insensibles); pero no es solo una película

Antes de ti está basada en una novela de Jojo Moyes (2012). Es un drama romántico que nos cuenta la historia de Louisa Clark, una chica que después de perder su trabajo como camarera encuetra una última opción para llevar un sueldo a casa: cuidar de un parapléjico adinerado.

Después de ver dicha película me entraron ganas de comerme el mundo. Si, vamos a pasarlo bien, maldita sea. Vamos a comernos el mundo. Ahora. 


En cierta ocasión, mi bisabuelo, afamado por sus épicas historias en la guerra, me dijo una tarde lo siguiente: 

– Mira, Christian, lo único importante en esta vida, lo único que realmente importa, es que siempre trates de hacer aquello que te chifla. Por pequeño o insignificante que te parezca.


Y es curioso, pero tiendo a acordarme de esa frase con cierta frecuencia y con relativa frecuencia si estoy haciendo lo que realmente me chifla. Como por ejemplo, ir con mi chica al cine.


Pensaba esto esta semana:

1. Comer en restaurantes buenos con amigos

2. Descubrir sitios nuevos para tomar gin tonics

3. Planear viajes

4. Escribir

5. Salir con mis tíos de fiesta.



Siempre me ha encantado salir de fiesta y ver a esas tías tan sobrinas y, esas sobrinas, tan tías. 


Los tíos y tías son padres sin filtros. Así es. Son como los hermanos mayores. Eso hace que sean como amigos y puedan tener una relación increíble con ellos. Tan increíble que acaben por:


a) Ser los mejores confidentes.



b) Compartir perfumes, tacones y ropa.

c) Hacer locuras.

Y es que cuando se juntan las pijas, hippies y flamencas... la fiesta está asegurada. 

En fin, si las ven desearán invitarles a unos chupitos o pedirle al DJ la canción del verano para poder bailar con ellas.

Yo quisiera confesaros que ya las encontré. Y, aunque sea algo que odie, aunque vaya contra mis principios más sagrados, me acercaré al DJ y amenizaré la velada (sí, hay gente que sigue diciendo velada) y le pediré la canción del verano, así por lo bajini y mirando de reojo a esa sobrina tan tía. 

Beso de película a ella y abrazos generosos para vosotros.

PD: No planifiquen. Los mejores planes son los que se organizan dos horas antes. 

Amén.