miércoles, 25 de julio de 2018

Planeta Rojo



Todo fallo es una oportunidad... una oportunidad para volver a empezar. 

Y volví a empezar un nuevo post. Esta vez por recomendación de mi hermano tras leer la sorprendente noticia de Martes. El planeta rojo estará completamente iluminado por el sol. Será más brillante que en cualquier otra época del año y visible durante toda la noche.

Nunca he estado más despierto en toda mi vida. Solo entre la multitud divisaba la Luna acompañada de Martes. El Jueves sería el inicio de una noche mágica y divina. Amaba el paisaje y la sensación de silencio (...) 

Cualquier persona en mis circunstancias entendería la capacidad de belleza que tenía la noche. Tendrían que pasar 50 años para volver a vivir algo igual. 

Podría decirte tantas cosas...
Pero si te fijas en la forma
en la que le escribo,
ya deberías
saberlo 
todo.

Me gusta lo que veo, pero sé que lo que no veo me va a gustar todavía más. Y esa es la magia de no volverte a ver más... 










martes, 3 de julio de 2018

Escaleras de caracol

Magritte.
Corazón. 
Manzana.
Magia.
Fantasmas.
Amigos.
Paisajes.
Música.
Azúcar.
Baraja.
Jazz.
New York.
Perfumes.
Tacones.
Gin Tonic.
Restaurantes.
Soledad.

Y esa era mi e
              s
               c
                a
                 l
                  e
                   r
                    a 
                    de mi día a día. 

Esos escalones tenían la capacidad de elevarme. Allí arriba habitaban mis cuadros absorbidos por escupitajos de pinceles y la realidad de mi realidad. Aquella buhardilla almacenaba creatividad. Verdad. Secretos. Locuras. Infancia. Engaños. Sentimientos. Desgarro. Alegría. Belleza. Sexo. Nostalgia. Miedos. Esperanza. Sueños.

Mi vida no tenía sentido sin subir a ese lugar descalzo y con una taza de té. Reencontrarme conmigo mismo era de las mejores sensaciones que había experimentado. Perderme era fácil en aquellas circunstancias. Y es que desde la serenidad y la calma era más fácil predecir el futuro y crearlo. Siempre era un gran plan despertar mis maneras y hacer cálida mi estancia.

Es sorprendente pero estoy más cerca de los 30 años. Mi juventud está aprendiendo a valorar aún más los pequeños momentos y a perder la vergüenza. Y es que faltan dos semanas para hacer 28 años. Las células cada vez se destruyen más rápidamente y tengo menos días para dejar legado en esta humanidad consumista, machista, egoísta e individualista. 

La tecnología avanza y los clásicos siguen siendo inmortales: Don Quijote. Aristóteles. El principito. Oliver Twist. Los tres cerditos. El Conde de Montecristo. Alícia en el País de las Maravillas. El Viaje al Centro de la Tierra. Romeo y Julieta. 

Cómo si nunca se hubiera escrito algo mejor... 


Y aquí estoy. Haciéndome un té y contándome las canas una a una en el reflejo de la puerta mientras escucho a Marta Soto. Son de esos cantantes que hay que oír. De escucha obligatoria. Porque igual puede inspirarte a escribir como retarte a conquistar un nuevo lienzo. 

La verdad que sus canciones tienen gusto, intensidad y demasiada razón. Además de vez en cuando hay que salir de los clásicos y descubrir nuevos restaurantes, exposiciones, marcas de ropa... y música, mucha y muy buena.

En esta sociedad el buen gusto y las imágenes son de las principales bazas para triunfar. El físico no importa pero ayuda. Tener cachimba, gorra de animales, camisas Harper and Neyer y camiseta de LEVIS ayuda a subir status. Eso es así y será.

Llamarme clásico o aburrido, pero yo soy de los que prefieren subir escalones y no status.



PD: escrito desde mi reservado. 








domingo, 24 de junio de 2018

Celos de San Juan

Tenía una enfermedad y era(s) consciente. 

Maldita sea.

La línea enemiga estaba entre España y Portugal.
Y tú, solamente tu... sabías que tenías la culpa. 

Maldita seas.

Solo quiero que me entiendas. 
Qué contigo conocí el amor más puro y verdadero. 
Perdóname. 
Pero no te atrevas a matarme de esta forma tan elegante y canalla. 
Ay niña... deja de apretarme la mano y haz mi deseo realidad.
Qué no quiero tener nada contigo pendiente.
Solo besos en la mejilla y en el cuello.

Y qué culpa tendrás de que esté jodido y enfermo.
Era difícil explicar, 
pero mis calles se inundaban de lágrimas 
y barquitos de plata. 
Sé que ya no es lo mismo. 
Por eso quiero morir en Costa Caya 
y renacer en el Malecon. 
Para curar con sal este castigo que me han dado mis padres.

¡Esta sensación madre no la quiero volver a soportar!
Quiero quitarme esta espina clavada 
y ahogarme en un bar
para darle de beber a este maldito llanto.  

Y qué culpa tendrán ellos que esté asustado y borracho. 
De esta jodida e insultante desesperación por sentirme anclado. 

Maldita seas Sole. 

Dicen que hay amores que matan. 
Y tú lo estás haciendo como si fueras el primer amor. 

Vete.

¡No quiero verte jamás!
Fuera de mi vida.
No quiero echarte de menos. 
Ni que tú tampoco lo hagas. 

Vete maldita seas.

Qué no aguanto. 
Qué son las 00:00 de la noche 
y el corazón se me sale del pecho como todos los años. 

Y no me pidas otra copa más. 
Qué las confesiones en lo alto de la noria 
no se merecen perderse estas vistas tan bonita de mi ciudad.

Qué yo no te canto más hasta que dejes de decir tonterías.
Déjate de rollos que me tienes harta. 
Qué yo quisiera aprovechar el momento 
para decirte que eres un sufrimiento, 
que solo das pena y sufrimiento. 

Cuando no quieras más ferias y circos me avisas.
Qué yo quiero una vida tranquila 
sin enfados y celos.



Y los oídos me matan. 
No quiero ver ni escuchar. 
A estas alturas quiero curarme a sorbos de Barceló
y olor a naranja.
Porque lo que dura un cigarro 
me da tiempo a imaginar como serán esas horas 
mientras se te escapa una mirada y una sonrisa. 

Ay madre.... con todo lo canalla que fui y lo gilipollas que me siento escribiendo estas palabras. 

Ay niña,
vete ya. 

Qué yo voy a dormirme hasta el 1 de Julio para no verte más. 
Y no me sigas. 
Porque no quiero más ataques gratuitos. 
Porque si pretendes robar mi musa, 
quiero decirte, 
que no serás ladrona suficiente para robar 
estos huesos cargados de amor y locuras.

Necesito aprender a vivir y a sonreír.
Ay niña de mis amores,
déjame apurar el resto de mis días
que quiero comerte tus labios y luna 
antes que venga Sole y me mate.








viernes, 15 de junio de 2018

TAPÓN



"Conoces a muchos genios. Deberías conocer gente tonta de vez en cuando. Podrías aprender algo".


Y es que hay comentarios que no suelen mentir. Una frase en el momento exacto puede contribuir positivamente a nuestra vida, originando un cambio significativo a nuestra conducta. 

Últimamente voy a todo tipo de espectáculos: Buenos, malos, regular y patéticos. Es increíble pero de todos he aprendido algo. Pienso que cada show tapa un agujero o carencia de tu persona, y eso hace sentirme que ha merecido la pena asistir y pagar la entrada. Aunque confieso que el otro día me salí de una función. Aquello era infumable. Un ritmo lento. Poco ensayado. Mucho material y muy poco sentimiento. Lo que va siendo la definición perfecta de Truquero. Y es que cuando uno sufre y no aprende... no tiene la necesidad de pasarlo mal. 

Mientras andaba de vuelta a casa, pensé en que la vida se trata de eso. De aprender de los errores. De observar. De leer. De sentir. De empaparte de otros. De mojarte de ideas e inspirarte de los demás...

El otro día vi con mucho interés la conversación entre Jerry Seinfeld y David Letterman en el programa del segundo para Netflix: No necesitan presentación. En concreto me encantó esta idea que desarrolla Seinfeld sobre la gestión del talento. 

El talento es un caballo. Es un caballo sobre el que de repente te encuentras montado sin saber muy bien cómo. Y depende de ti que aprendas a controlarlo, que él te domine a ti o que incluso te acabe tirando al suelo. Tu carrera dependerá de esto. Así veo las carreras artísticas. Muchos se vieron de repente a lomos de un purasangre y no fueron capaz de reconducir todo ese talento salvaje.


En una ocasión leí que la gente que más te ayuda es la que entra y sale de tu vida, como un fantasma. Como Lopetegui. Sí, estamos en un mes divertido. Zidane abandona el Real Madrid. Rajoy se marcha. El socialismo lidera. Rafa Nadal gana su Roland Garros 11. Máxim Huerta dimite y cierra Twitter. Iñaki Urdangarin finalmente irá a la cárcel. Florentino Pérez ficha el entrenador de la Selección Española.  Sofía gana Supervivientes. Hoy comienza el Mundial 2018.

Supongo que pasaría algo más, pero dudo mucho que fuera de mayor importancia que esto. Sí, estamos en 2018, sin duda un año de cambios en nuestra historia.

Eso si, recordar que de todo se aprende algo. Hasta del más tonto. Y mientras tanto, España aparentando ser el país perfecto. Maquillando las apariencias y fingiendo ser genios. 





–Cortaycompleta



jueves, 7 de junio de 2018

La libertad ordenada


Intento esconderme en la seguridad ficticia de la rutina. La ciudad quiere mostrarme hoy su soledad, pobreza, injusticia y desesperanza al otro lado del cristal. Estoy tomando café mientras observo a personas libres encarceladas por una libertad preestablecida de un reloj que marca las menos cuarto.

Acaba de entrar un señor. Pregunta si puede ir al servicio. Tiene un aspecto desagradable y está muy nervioso. Aún así, el camarero lo deja entrar. Eso sí, tras cerrar la puerta del baño insinúa a sus clientes que lo dejó pasar porque nosotros estabamos allí. Por lo visto lo tiene a raya. 

Cae la tarde y sigo mirando por la ventana. Hoy tengo tiempo de mirar. De analizar. El teléfono suena. Es una llamada alentadora (...) Cuelgo mientras suena un portazo. Él chico de aspecto desaliñado cruza por todo el bar hasta salir por la puerta. 

Son las 21:00h. 

Y aquí estoy. Con café cargado y sin hacer nada. 

La noche llega y la ciudad sigue despierta. No duerme. Las calles están desnudas y frías. 

Me encanta sentirme libre y ausente de ruidos que no merecen ser escuchados. 

A veces era delicado, por eso he venido a este bar a estar sentado. 







miércoles, 30 de mayo de 2018

Supongo que siempre es mañana


La primavera empezaba hacer la maleta. Estaba a la vuelta de la esquina el anuncio de Estrella Damm 2018 y por consiguiente el verano, la playa, el triquini, el short y la hora de lucir cuerpazo.  

Lo contrario de una verdad no es una mentira, sino otra verdad. Lo reconozco. Este año estoy más dejado que nunca. He sido menos disciplinado a la hora de comer y hacer ejercicio. Pero bueno, no me arrepiento. No todos los años van a ser iguales. Aunque mis piernas resultarán un poco anchas para ponerme mi pantalón favorito. Necesito tener más fuerza de voluntad y radicar con las estrellas damm y la euforia de comer helados de vainilla. Aún así, seguiré estudiando la forma de recuperar este caos que he puesto en mi vida para encajarme mi pantalón blanco perla.

Deseo volver a jugar a tenis. Enfrentarme a mi peor rival: la pereza. Ese enemigo que golpea con la raqueta de modo que no te deja pensar. Que te limita a jugar a campo cerrado. Haciendo lo que él quiera. Y así es la pereza. Un jugador nato que le da igual la superficie. Puede ganarte en cemento, tierra o césped. Un especialista en dejada. De esas que tienen la intención de tirarte lo más cerca de la red para quedarte enganchado a ella. 

Y aquí estoy, perdiendo el tiempo. Enganchado y rebotado. Con la cabeza caliente y pensando que foto molona subir a Instagram. Para fardar de físico; De moreno; De bañador; De gafas de sol; De viajes; De botellas descorchadas de champán; De Ginebra. De sonrisa.

Supongo que siempre es mañana. A quién le importa, como la canción. Qué más dará la gordura si uno sonríe. Qué más dará la foto. Lo importante es sonreír y recordar lo feliz que era. Por eso escribo. Porque algún día me tocará entrar y recordarme. 

Recordarme quién era. Quién fui. Quién deseaba ser...

Y a lo malo, pues nada. Cuando surja, le dedicaré este post. O tal vez mi silencio. Por ahora no me lo planteo. 

Me voy hacer la cena.


–Cortaycompleta.










lunes, 28 de mayo de 2018

Un amor bloqueado


Estoy harto de correr sobre el pasado y echarme a cuesta los errores cometidos. Me agota. Me enfada. Me estresa. 

Nos fascina mirar atrás. 
Haciendo memoria. 
Creando historias. 
Y así nos va.
Creyendo que aprendemos de lo que ya ocurrió.
Aprender, lo que es aprender, nadie aprende.
Si fuera así, la humanidad habría ido mejor en absolutamente todo. Y en el amor, ni te cuento.

Esta tormenta me está causando dolor. Quiero paz. Quiero un refugio que me proteja de este infierno lleno de arañazos. De lengüetazos y palabras ardientes. De giros de cara. De paseos dándome la espalda. De una timidez disfrazada de valentía y cara. 

El amor no es esto. El amor es amistad. Confianza. Respeto. Lealtad. Saber escuchar. Comprender. Empatizar. Sorprender. Y, sobre todo, saber afrontar las cosas. Porque a nadie le gusta discutir. Te lo aseguro. 

A nadie.

Y el problema es ceder, evitar enfados y hacer como si nada. Porque en ese nada hay dudas, temores, miedos, inseguridades, celos, situaciones que deben ser solucionadas. Porque nos parece que eso que estamos haciendo está bien y no lo es. Y yo, sin atreverme a darle un consejo, le contesté que no debe darnos pereza: no hay mejor momento que éste, porque es el único que realmente tenemos.

Ahora o nunca.

No seré perfecto. Pero tampoco imperfecto.

Hoy es 28 de mayo. Y ha salido un sol de la ostia. Los rayos del sol entran por mi doble ventana y alumbra esta habitación ordenada. Y  entre tanto orden empezaba a preguntarme cual fue el principio del fin. Ese comienzo que empieza con discusiones chorras. Seguidas de rachas tontas de melancolía. Subidones totales. Y bajones bestiales. Esa chica no sabía cuando discutía más de la cuenta. Se comportaba de un modo errático e insensato. Y no señor. Yo no tengo seguro para eso.

Pero siempre que empezaba a sentir que había pocos motivos para continuar, me recordaba que aún teníamos algo tremendamente importante en común: EL AMOR.

Hace tiempo leí que sólo tropiezan los que están avanzando. Tropezar, por tanto, es una buenísima señal. Señal de que las cosas se mueven. Señal de que te diriges hacia algún sitio. Lo que es malo en la vida no es tropezar, sino quedarse ahí, tirado en el suelo. No volverse a levantar. 

Lo natural es buscar el causante del tropiezo. Encontrar la piedra. Reconocerla.

Y seguramente ahora te preguntarás:

¿Cuál es la fórmula perfecta del amor?

No lo sé. 
Solo sé que:


"Somos de los que odian amar pero quieren ser amados" 
–Rafael Lechowshi


Estoy en la curva. Con lluvia. Tormenta. Miedo. Ansiedad. Con el cinturón a punto de soltarse y escupirme hacia una muerte segura. Tengo miedo pero me siento listo para morir y llevarme conmigo todo aquello que nos hacía matarnos en vida.

Ya no habrá:

Taxistas. 
Sardinas en Sevilla. 
Gatos grises.
Últimas copas en casa de.
Fotos de vestido rojo.
Supuestos mensajes borrados.
Más días sin aburrirte. 
Celos.
Lamentaciones. 
Horas tirados en el sofá.
Más perfumes con recuerdo.



Y así se solucionó la falta de confianza. Matándome en medio de la nada y gritando mientras me chocaba: "No pasa nada".
















martes, 22 de mayo de 2018

¡Sácame de aquí!


Últimamente solo hago comer, dormir, ver las redes sociales y escribir. Escribir mucho. 

Estoy en ese estado intermitente que todo me da igual. Y no es que me sienta orgulloso. Todo lo contrario. Necesito salir de esta pesadilla. De este reloj de arena que me ahoga y no me deja respirar ni avanzar.

Las manos me sudan. La mente me pesa y el cuerpo me pide llorar. Cada vez me cuesta más entenderme y decirme directamente la verdad. Y el problema va a ser ese, no saber leerme entre líneas.

Es 22 de Mayo y me pregunto qué estoy haciendo aquí. Acalorado, con el sudor empapándome la piel, con la respiración agitada y el corazón palpitando en mi pecho como en una carrera de relevos. Avergonzado y, al mismo tiempo, alegre. También un poco furioso. 

Se me cae la piel por la falta de humedad. Mi cuerpo deshidratado se cae a trozos y en silencio grita: ¡sácame de aquí! 

En silencio grito oxígeno para respirar. Respirar de esta falta de mi. Respirar de esta ausencia de mi. Respirar para sentirme mejor y aliviar este dolor con sabor a temor.

Hace poco mi Psicólogo y amigo Claudio le dijo una gran frase a mi hermano David:

"La mejor manera de ser feliz es tener sueños y aspiraciones que cumplir". 

La frase era la ostia. Cojonuda. Imparable. Inspiradora. Fértil. Brillante. La repera... Pero basta de tópicos. De hipocresía. De trampantojos. 

Los sueños se alimentan de dinero. Y punto. Final.

Si tienes una idea sin dinero, estás perdido. La financiación es tan importante como la idea. Te explicaré mejor: La idea es la persona y el dinero es el alimento. Las dos van cogidas de la mano. Si no tienes ambas estás perdido. 

Después hay una tercera variable llamada suerte. Esta aparecerá cuando sepas gestionar tus: recursos, amistades, habilidades sociales y emociones.

Eres la ola que se ahoga bajo el agua que necesita beber.
Eres la boca del lobo que necesitas morder.

Y aquí estoy. Dándome consejos. Escribiéndome con palabras y escuchándome con sentimientos. Y ojalá cuando termine de escribirme siga queriéndome. Porque lo mejor de mi vida soy yo; pero de repente, si te pienso, creo estar riendo a carcajadas salpicando el agua del mar. Y me persigues apresurado para evitar que alguna de tus olas se me acerque. Y me beses y me abraces con tus brazos que no son abrazos, sino dos huracanes que cuando se juntan me hacen perder la gravedad y el sentido común. 

Si me quisieras, yo no tendría que seguir con esta mierda. Porque ya he pasado por ahí. Ya se que es perder amigos. Dinero. Dignidad. Ya se que es destrozar mi ego y empaparme la piel de tinta negra. Porque el éxito es un pulpo que te abraza y te hace recordar que ocho tentáculos te dicen que si y luego que no...

¡Basta ya calamar!

Ya estoy cansando de tener la virtud de saber esperar. La gente dice que llega un momento en el que toca abrir los ojos y hacer las cosas bien. ¡Qué manía joder! ¡Con todo ese rollo de ojos abiertos o cerrados! Como si los soñadores solo lo fuéramos cuando dormimos...

Yo creo que siempre hay que tenerlos abiertos. Abiertos cuando soñamos, y abiertos hasta cuando escuecen debajo del mar.

Y así es el éxito. Salado. 

Hay destinos que se equivocan de personas...





Después de todo, no fui nada.


Chao Christian.
Ya nos veremos.
Un beso.







domingo, 20 de mayo de 2018

Los besos de Bárbara

Bárbara era una chica marcada por la bipolaridad, pero impregnada por el cariño y la sonrisa constante en las buenas etapas de su vida. Una vida repleta de misterios. 

Las personas más cercanas explican que era una mujer tierna, atenta y coqueta. No le preocupaba nada, tan solo no encontrar su amor verdadero. 

Y ahí estaba. En medio de la calle. Besando la comisura de los labios a su chico en el mes de abril. Disfrutando del instante de la orilla y siendo consciente de que no podía enamorarse. No quería más daño. O tal vez, salvaguardándose a futuras tormentas de la primavera. 

Y es que la primavera tiene ese olor tan característico. Hay olores que deberían poder embotellarse para usar a placer, para traer a la memoria y hasta los labios cuando queramos. Me encantaría echar unas gotitas de esa tormenta. Protegiéndome y requiriendo la ausencia de granizos y rayos.


“Santa Bárbara bendita,
que en el cielo estás escrita
con papel y agua bendita.
Santa Bárbara doncella,
líbranos de la centella
y del rayo mal parado.
Jesucristo está enclavado
en el ara de la Cruz.
Paternoste, Amén Jesús.”


Me gusta.
Y no es por lo guapa que es. Que también.
Pero guapas hay muchas.

Y puede que cueste creer, pero es mejor todavía por dentro.

–Imaginé. Porque no la conocía. Era misteriosa.

Me gusta por cómo me trata, cómo me hace sentir en cada momento, por cómo me acepta, incluso con mis defectos. Y por cómo me ve guapo incluso levantado. Es por su manera de hacerme sonreír cada día, por su apoyo incondicional cuando todo está encima y por su manera de llevarme a lo más alto con tan sólo una gota de agua.

Es por cómo es ella.
Conmigo.

–Imaginé. Porque no la conocía. 

Supongo que ella es así con todos. Guapa pero traicionera como la primavera. Alérgica a mis instintos. Revoltosa y desafinada. Y es que a veces tengo la puta sensación de que sus gotas provocan calor de un abrazo. Sonrisas salpicadas por un corto deseo. Recuerdos de una distancia que no se puede separar más.

Estaba tan guapa, tan guapa como la primera vez, tan guapa como los finales tristes que terminan con un beso, como esas tormentas que te ahogan si no te mojan. 

–Imaginé. 

Ella era de camisa blanca o negra, falda o vaqueros, zapatos o zapatillas. Bolso o mochila. Pelo suelto o coleta. Bufanda negra, blanca, beige o gris....

Un día determinado, una circunstancia concreta te hace pensar que tienes un límite. Decides ir hacia ella y tratar de alcanzarla. Cuando lo consigues, piensas: De acuerdo, he llegado a mi límite. 
Pero, tan pronto como lo alcanzas, algo te sucede y, de repente, puedes ir un poco más lejos. Con el poder de tu mente, tu determinación, tu instinto y tu experiencia, puedes llegar a volar muy alto.

Después de todo, no fuimos nada. 
Solo tormenta.

Y ahora que es 20 de Mayo dices que me echas de menos... y yo me quiero reír...




sábado, 19 de mayo de 2018

Entre gatos

Últimamente leo a muchos jóvenes que quieren morir jóven. Porque lo han vivido todo. 

Si, eso insinúan.  

Perdónenme, pero yo soy un chico que necesita 7 vidas. Por eso vivo entre gatos. Porque dicen que dos que duermen en un mismo colchón se vuelven de la misma condición. Y yo quiero esa condición: Tener más vidas. Y llámame caprichoso. Pero quiero vivir más para seguir enamorándome del instante ahora. Para seguir leyendo poesía y beber cerveza fría. Para encontrarme con aquella inspiración espirada. Para escuchar la canción que no quiero dejar de escuchar.

Y te preguntarás que canción es. 

Pues bien, esa curiosidad por saber es la que me mantiene vivo. Por eso quiero vivir. Para convertirme en respuestas y árbol. Para dar sombra y cobijo a todos esos niños que anhelan comer arte y cultura. 

¡Ay de mí! 

¿Se me nota que tengo miedo o te disimulo bien?

Haber, yo no tengo miedo a morir, le tengo miedo a la nada. Por eso necesito el sol. Para poder respirar. 

Antes que se me olvide. La canción es Daugther - "Smother".

Es una melodía que invita a parar. Observar. Descubrir. Pasear. Preguntar. Arriesgar. Ensayar. Hablar. Leer. Escribir. Sentir. Grabar. Fotografiar. Pintar. Abrazar. Besar. Beber.

Ahora que escribo beber. Me voy a pedir un café. No hay cosa que más me guste que ir a Madrid a escribir y disfrutar de una agradable compañía. En concreto al primer Cat Café de España. Una cafetería que contiene en su interior una colonia controlada por gatos. 

¿Hay algo más relaxing en Madrid que un café con leche in Plaza Mayor rodeado de gatos en La Gatoteca? 

El local está situado en la calle Argumosa 28, muy cerca del museo Reina Sofía. Un garito muy gatuno y recomendable. Si estás leyendo esto no dudes en ir y dejarte los bigotes de espuma y granos tostados. 

Es bueno tener un montón de gatos alrededor. Si uno se siente mal, mira a los gatos y se siente mejor, porque ellos saben que las cosas son como son. Cuando me siento mal me basta con mirar los gatos y mi valor regresa. 

Y aquí estoy. Mirando gatos mientras soplo fuertemente la taza de café. Creo que los gatos son la escritura perfecta del misterio y el espíritu encarnado de la tierra. De hecho, es el único animal que ha logrado domesticar al hombre.

Son las 0:12, del 20 de Mayo del 2018. La gente está ausente en el primer chupito de la noche. 

.revés al mundo el Y

Yo quiero 7 vidas 
mientras los demás se emborrachan 
de instantes 
en cada ahora.