miércoles, 31 de mayo de 2017

Un beso, la chica de negro.


Era de esas chicas que tardaban en llegar. Mesa para cuatro, a las 22:00h. Tres amigas llegaron juntas, pasando directamente  al reservado. Les ofrecí un aperitivo con vermú mientras esperaban a la cuarta. 

Colocaron los bolsos en los respaldos, se acomodaron y retocaron los labios con la cámara del móvil, comentaron en susurro y entre risas que tenía la bragueta abierta. Con los nervios la subí tan rápido que experimenté un pellizco en mi querida amiga p....

A las 22:21h llegó la cuarta chica, mayor que todas ellas aunque mejor conservada, muy delgada, la frente ancha y bronceada, y uno de esos vestidos negros y cortos que cortan la respiración. Se notaba una chica muy segura de ella misma. 

Saludó a todas ellas y me pidió agua con gas.

ENTRANTES.

Ensalada de pollo con granos de nueces y mostaza, recomendada por el maître pues ya estamos en temporada de operación biquini. Una de ella, por cierto, muy educada, me preguntó que platos podrían pedir para compartir.

Perdóneme, soy nuevo, de hecho, hoy es mi primer día. Consultaré con el maître.

Sois de lo peor, sonrió la chica del vestido de negro. Todos hemos tenido un primer día. Lo importante es las ganas que le pongas, y el chaval no lo está haciendo tan mal. 

Interrumpí la conversación y sugerí.

PRIMER PLATO.

Anguila ahumada con salsa de rábano y Kartoffelsalat con un toque ligero de picante, para marcar un contraste con la ensalada. Ninguna entendió nada pero todas insinuaron que sonaba muy sugerente. Aceptaron y en 7 minutos empezaron a disfrutar de aquel plato envolvente y lleno de magia.

Empecé a caerles bien. Era el momento de un vinito. Retiré el primer servicio, y tras apartar las migas del mantel, rellené las copas de un Rioja.

SEGUNDO PLATO.

Me adelanté a la jugada diciéndoles: ¿Chicas, os dejáis sorprender? Se miraron, rieron y esperaron mi plato estrella. Ante la espera todas hablaron de donde ir después. Todas querían una noche desprendida en alcohol y bromas topadas con buen humor.

Me van perdonar chicas, pero no me queda Rodaballo salvaje grillé. Lo he sustituido por pichón de Bresse asado con jugo de trufas. Muy rico y jugoso. 

POSTRE.

Volcán de chocolate con caramelo. 

LA CUENTA, POR FAVOR.

Y tras pagar con dinero efectivo, se marcharon en busca de buena fiesta. Eso si, entre aquellos billetes había una nota.

Hola chico nuevo, soy la chica impuntual. El teléfono mío espera un sms tuyo esta noche.

Un beso, la chica de negro.




Y así empezó mi primer día. 


Continuará...








jueves, 6 de abril de 2017

Quiero una camiseta con besos

Después de mucho tiempo vuelvo a escribir(te). La primavera trajo de vuelta aquel recuerdo con olor a Christian Dior. Aquella fragancia era un acorde musical, un beso robado en la noche más estrellada, una mirada reflejada en el agua, un abrazo que te invita a despertar.

A veces me convierto en aire. En un fluido que se propaga entre la luz y avanza por todas partes. Soy indomable y te persigue hasta degustarte. Tú eres la culpable de impregnar todo tu elixir en mi cuerpo. Tú eres la causante de emborracharme y dejar mojada mi piel. Y lo notarás cómo penetras en lo más hondo de mi todo. Porque a veces me convierto en olor para deslizarme por tus cabellos de chocolate puro. Soy un fluido sexual y placentero que te hace revivir. 


Quiero una camiseta con besos. De esos que saben callar. Y hablo de tú y yo, como sí realmente hubiera habido un nosotros. Sin embargo, mi corazón está demasiado roto para besos rectos. Y hablo de picos. Si, hoy te lo cuento. Quiero besos de esos que no siguen un patrón. De los que van despacio y a la vez rápido. A los que te quitan la respiración y tardas en recuperarte.


Quiero una camiseta con besos para que no me afecte el tiempo. Porque el tiempo siempre es escurridizo. El tiempo es tan fino que se dispersa hasta quedar libre y adentrarse en el mar. Porque el ayer se forma grano a grano. Y molécula a molécula, forman una duna repleta de sentimientos y pensamientos. 
Hoy quiero disolver la vulgaridad de la sal con el descaro de la muerte. Porque quiero más mañana de sol. Porque quiero besarte hasta quemarme los párpados. Porque quiero más tiempo para poder escribirte. Porque quiero olerte hasta compartir cama contigo. Porque quiero que sepas que más allá de esta locura hay un razonamiento lógico. 



Quiero una camiseta con besos para besarte constantemente,

cada instante, contra ese instinto que dice:
“consume o estarás extinto”.

Calla y bésame.
Calla y consume estos besos buenos y baratos.

Bueno… no tan baratos.

En fin, bésame y vive algo distinto. No dejes que el mal tiempo te afecte, porque siempre nos guarda y guardará algo no tan jodido, como por ejemplo, una camiseta con besos y recuerdos míos.

El A rte es así, clar o. 




miércoles, 29 de marzo de 2017

Poquito pero bien


Ayer asistí a una conferencia de estas que te hacen pensar. El conferenciante y la conferencia estaban enfocados hacia la felicidad. 

Una de las cosas que aprendí fue la importancia de orientarse hacia dentro. Es decir, encontrar soluciones en nuestros problemas y no culpabilizar a cosas externas. 

"Vaya porquería de día, la espalda no me deja disfrutar de este maravilloso día".

"Estoy gordo por culpa de las comidas de mi madre".

"Qué aburrido es mi trabajo, mi jefe es un pedante".

Buscamos siempre la solución en el exterior, cuando en realidad el problema habita en nosotros mismos. Perdona que toque tu sensibilidad, pero la realidad es otra distinta a la que tienes pintada en tu cabeza.

– Si estás mal no es por el dolor de espalda. Pregúntate realmente que te pasa. 

– Estás gordo porque no haces ejercicio y estás comiendo entre horas chucherías, chocolate y comida basura. 

– Tú haces que sea aburrido el trabajo, no tu jefe. 

En los últimos años he conocido muchas personas que decían:

"Mi pareja es muy aburrida, nunca me propone hacer nada, siempre tengo que tirar de él/ella". 

Si no paras de coquetear, que no te resulte tan extraño que al final acabes viendo a tu pareja un/a aburrido/a.

No puedes permitir que tu pareja sea divertida y fiel cuando solamente haces retroceder cada vez que le escribes o quedas con ese chico/a.

Quiero recordarte que las casualidades no existen. 


Con aquellas experiencias aprendí que la lectura no debe ser una imposición. El placer no es obligatorio, el placer es algo que buscamos. 

Nada hay más horrible que estar peleándote con un libro que estás odiando con todas tus ganas a medida que lo lees. Una de las pocas cosas que tengo claras en esta vida es que si estoy con un libro que, por cualquier motivo, me está resultando espantoso, lo cierro y me pongo con otra historia. Sin ningún remordimiento. Lo confieso: soy un abandonador de libros.

Aprende andar ligero. 

Un día San Francisco de Asís dijo lo siguiente: 

"Cada vez necesito menos cosas, y las pocas cosas que necesito, cada vez las necesito menos".

Estamos obsesionados siempre con tener lo mejor:

– Tener un cuerpo perfecto.
– Tener el mejor móvil.
– Tener el mejor coche.
– Tener las zapatillas más chulas del mercado.
– Tener una casa bonita.
– Tener a la pareja perfecta.
– Que nuestros hijos saquen maravillosas notas.

Si convertimos esas necesidades en absolutas tendremos un problema. La fuente de la felicidad no está en tener más o mejor. La felicidad consiste en disfrutar el momento y no convertir nuestros pensamientos en esenciales.

Deja de aparentar y disfruta de lo que eres y tienes.

Si el camarero tarda en servirte... no te enfades. Disfruta de esa conversación que tienes. Del paisaje. De los niños que juegan a tu alrededor.

Y si por casualidad no te atiende, no te preocupes. Recuerda que te sobran unos kilos de más. 

En fin, decisiones. Nos pasamos la vista tomando infinitas decisiones.
  
Debemos reaprender y apreciar lo que nos rodea. Gozar el momento y valorar lo afortunados que somos por vivir en un país desarrollado. Estamos acostumbrados a que las cosas deben ir rápido y bien. 

Queremos alcanzar la meta sin haber empezado aún el camino. La clave de la felicidad es disfrutar del camino y no la meta. 

El éxito reside en hacer pocas cosas pero bien. 

En fin, no sé que haces leyendo esto. Pero gracias por leerme.

Yo hoy me he levantado con ganas de golpear la mesa y comerme el mundo con pan. Y luego, que salga el sol por donde quiera.

Tengo auténtica debilidad, desde mi más tierna infancia, por comer a media tarde pan con chocolate. Siempre he pensado que es la merienda perfecta. Es el elixir de la eterna juventud. Y siempre acabo volviendo a su lado. Tarde o temprano. Creo que es pura obsesión.

En resumen, no alimentes las penas y nutre tus días de pan y chocolate del bueno. 









lunes, 27 de febrero de 2017

El tiempo que no tengo me lo dedico a mí.

El tiempo que no tengo me lo dedico a mí. Lo reconozco, tengo una personalidad un poco adictiva. En el sentido que cuando pruebo algo y me gusta, soy muy pesado con eso. Desaparezco. Me dedico 100% a esa actividad. Me gusta la gente que sea así, que me quieran transmitir sus pasiones. 

En los últimos meses he estado desaparecido. En el fondo, lo necesitaba. Por eso, el tiempo que no tenía para los demás, lo tenía para mí. En todo este tiempo he visitado nuevos restaurantes. He conocido a gente nueva. He leído libros nuevos. He aprendido ahorrar dinero. He sentido el miedo de perder a alguien. He escrito. He recorrido y fotografiado nuevos parajes. He ensayado y construido nuevos efectos. He aprendido a saber medir la distancia y cogerle la medida a las redes sociales. Pero bien utilizado y con un timeline interesante. 

Creo que me voy a marchar –le dije a mi conciencia.

-Buena idea, me dijo. Mañana deberías empezar en serio. 

-Sí. Gracias. Mañana me marcharé tranquilamente. Sin prisas. Haciendo la maleta paulatinamente mientras pienso como echar raíces en otro sitio. Lucharé hasta el final. Sin gastar ni un minuto más en cigarrillos que no dejan encenderse. Desafiaré mi despedida con un aviso por carta. Para enfatizar el descenso lento de mi lagrimal. Cerraré los ojos y sentiré en mi interior el abismo existente entre valentía y miedo. El invierno se había convertido en verano de la noche a la mañana. 

-Eso no sirve de nada -me dijo una estúpida voz. 

-Deseo tiempo para pensar.

-Entonces, hazlo -dijo con rapidez aquella estúpida voz precavida.

-Mmmm, ¿y si me equivoco? 

-Tienes que intentarlo -asintió con un resoplido de aire. 

-No resulta fácil. En realidad, ya estoy hecho un verdadero lío. 

-Venga, cuéntame.

-Me preocupa no confiar en los demás. Que no tenga autocontrol. En el fondo cabía la posibilidad de volver a ocurrir lo mismo. No quería experimentar el aguijonazo de la infidelidad y la no lealtad. 

Siempre me ha gustado las personas valientes. Inconformistas. Afrancesadas. Independientes. Maduras. Seguras. Inevitables. Enfadonas. Elegantes. Diferentes. Con historia. Inteligentes. Divertidas. Sencillas. Cariñosas. De voz firme y ojos tentadores.

-Mira al suelo como si miraras al horizonte.

Y eso hice, avanzar sin mirar atrás. 

La verdad es que no hay mejor momento para ser felices que AHORA. La vida está llena de retos. Ciertamente seremos más felices cuando encontremos calidad y no cantidad. Cuando aprendamos a compartir y respetar la diversidad del otro. 

Una de mis frases favorita es de Souza: "Por largo tiempo parecía para mí que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar, entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta que esos obstáculos eran mi vida".

A partir de ahora, eres sólo el tiempo que te dediques a ti. Qué le vamos a hacer, vivir es dejar atrás muchas cosas. Vivir es equivocarse para, algún día, acertar. Los errores son una nueva ocasión que me da la vida para replantear –o confirmar– mis expectativas. La gente que nunca jamás se decepciona es aquella que no espera nada del prójimo.


Y yo busco gente que me entienda. Que si me da espacio, lo haga de verdad. Que cuando vuelva esté. Porque si está, es que me respeta y ama. Porque entenderá que la ausencia es mi mejor remedio. Echar de menos con contrato indefinido. 


Estoy cansado de dar tantas explicaciones. Explicarme a mí mismo y a los demás por qué hago lo que hago y siempre del mismo modo. Distintas frecuencias, sí, pero siempre con la misma explicación.

Qué más. Ah sí. Sé que al menos un amigo te va a traicionar, otro será traicionado por ti, y que te pongas como te pongas, los que no hayas hecho antes de los 30, ya jamás pasarán de buenos conocidos. 

Cuenta sólo con los tres principales, porque a partir de ahí, todo es mentira.

Para terminar, y hablando del tema, déjame que te diga algo: el tiempo que no tengas, dedícatelo a ti. 


























miércoles, 1 de febrero de 2017

Cristobal Colon Descubrió América


Olía a madera mojada cuando se oía una voz que decía: Tierra a la vista.

Y es que aquel hombre valiente e intuitivo descubrió un <<Nuevo Mundo>>: América.

Qué quieres que te diga, pero a mí América me encanta. En especial New York.

Aquella ciudad es mi referente. Mi inspiración. Ella siempre estaba trabajando e inventando. Aquel lugar era acción, ilusión y movimientos agitados por sacrificio y constancia. 

New York tiene manos de Gepeto. Construye y seduce. Habla y se hace respetar. Solo le basta decir una frase para enseñarte lo mucho que sabe. Aquel lugar no miente. Es lo que es. 

Siempre es humilde y justo para aquellos que andan buscando el éxito. Así es la ciudad de las luces, valiente y con coraje.

¿Cuál era su secreto?

Levantarse a las siete de la mañana y tomar café con tostadas de aceite. Siempre le gusta remontar a sus orígenes: España. Yo he decidido seguir sus consejos. Quererme mucho. Quererme bien. O al menos, aprender a hacerlo. Día a día. Paso a paso. Tostada a tostada. Café a café. 

Era importante quererse y pensar en positivo. El compromiso y el comportamiento eran sus fuertes. 

En realidad la vida es mucho mejor cuando sabes hacia donde vas. Ya saben: <<no hay vientos favorables para quién no sabe a donde va>>.

Y aquí estaba yo. Haciéndome preguntas y contestándomelas. He vuelto a escribir en busca de hallar nuevas respuestas. Estoy desordenado y perdido. Hace poco tiempo que descubrí que el tiempo se escapa y no tiene vuelta atrás. Es así de jodido. Así de inexorable. Así de mal. Te guste o no, la vida está para hacer realidad tus sueños. Y es que por muy completa que sea tu vida, por mucho que experimentes la felicidad, siempre habrá más cosas que quieras alcanzar. Por eso protege a los tuyos y suprime el miedo. Qué no se te escurra la vida por los dedos y diluya la ilusión por esos ojos brillosos.

Disfruta de la vida. De los tuyos. De tus padres. De tus hermanos. De tu pareja. De tus amigos.

Por mucho que lo intentes, no te molestes. La vida es así. No hay pasado ni futuro, sino presente e instantes.

Es tiempo de remar juntos y no mirar hacia atrás. Juntos podremos con estos mares endemoniados. Hay que echarle valor y coraje al asunto. 

Para terminar, quisiera decir que de este barco nadie se baja. Aún nos queda muchos años juntos. Años para orientar el norte y guiarnos hacia un paisaje cálido y dibujado por altas montañas y senderos con ríos cargados de vida. 

En este viaje cambiaremos brujas por brújulas. Altibajos por Altitud. Silencios por Risas. Acantilados por praderas. Y fronteras por banderas, proyectos y metas...


Viento en popa y a toda vela...












jueves, 17 de noviembre de 2016

Entre libros



¿Cuánto tiempo eh?

Hace tiempo que no te veía. No te preocupes, he estado ocupado en encontrar respuestas a muchas preguntas, y eso me ha llevado cierto tiempo de reflexión.


En estos dos meses me he dado cuenta que somos aquello que decimos y hacemos, por ello, procuré sanear mi interior y encontrar nuevos caminos.

Vivo últimamente sumergido en libros y recetas mágicas. He atracado mi mente y a lo estable. Me agarré a comenzar un nuevo camino de perfección y transformación. Sé que los resultados serán un magma que quemará y vaporizará los cuerpos que se atrevan a verme actuar. Les ayudaré a destensarse, a desatarse, a desligarse, a desmembrarse, a destriparse, a liberarse. Necesitaba humedecer mi mente de lefa, semen y alimentar el deseo de seguir aprendiendo cosas nuevas y potentes.

Os voy a contar una cosa. No sé si es políticamente incorrecta pero, hasta hace poco, yo no era de los que creía que todos tenemos un destino marcado, y que hagamos lo que hagamos, no podíamos cambiarlo. 

¡Qué insensato fui!

Dicen que las personas que llegan a nuestras vidas son quienes hacen que seamos quién somos. Algunas personas llegan para darnos amor, para mostrarnos lugares secretos, para contarnos algo que no sabíamos. Con ellos descubrimos canciones que no conocíamos, sentimientos que no esperábamos. Nos llevan de viaje, nos aficionan a la bici, a comer, a leer, al cine. Otras nos traen dolores de cabeza, llantos, preocupación, dolor.

Mis favoritas son las personas que nos transmiten alegría, paz, serenidad. Las que quieren crecer y siempre están cantando y sonriendo y nos embriagan de positivismo y ganas de comernos el mundo. Las que hacen bromas y las que dicen, “te quiero hagas lo que hagas".


Siempre he pensando que nosotros mismos nos ponemos barreras, límites y fronteras. Tu tiempo es limitado así que no te dediques a gastarlo viviendo entre gente tóxica.

No dejes escapar así de fácil los días, lo creas o no, todos tienen algo de increíble, de mágico. Todos son, de alguna forma, una oportunidad de hacer algo bien, bueno, más bien diría que un montón de oportunidades y todas irrepetibles e irremplazables. No habrá otro día como hoy, ni otro momento como ahora, o lo aprovechas, o lo pierdes, como casi todas las cosas importantes en la vida. Si, hablo de los días como del tiempo, porque “día” es la forma que tenemos de llamar al tiempo necesario para despertar, tomar algunas decisiones y decidir si vamos a sacarle partido a cada hora, minuto y segundo del tiempo que estemos despiertos.

Así que ya lo sabes. Deja la pereza y las dudas a un lado. Deja los “no puedos” y los “mañanas”. Deja a un lado todo lo que este frenándote y toma ya la decisión de comerte los problemas. Baila con los buenos ratos. Enamórate aunque duela. Haz un viaje en coche y procura estar atento a lo que pasa a tu alrededor, no mirando la pantalla de una cámara, porque las únicas fotos que merecen la pena no se hacen con una máquina, sino con la memoria, con el sonido de los besos y los flashes de las miradas.

Siempre he sido un chico muy imaginativo. Mi sueño era volar. Triunfar. Respirar éxito. Salvar vidas. Reconstruir castillos caídos. Encontrar pirámides enterradas en Egipto. 

¿De qué sirven los sueños si no se protegen y defienden? 

Para conseguirlo, cree en ti mismo. Para conseguirlo dedícate tiempo.

Y eso hago, dedicarme tiempo.


¡Haz lo mismo!






jueves, 29 de septiembre de 2016

San Francisco




Nunca he ido. Siempre he tenido curiosidad por ver esa ciudad tan atípica y su puente rojo y alargado. A diferencia de otras ciudades americanas, no es enorme, ni caótica, ni ruidosa, y sus habitantes sonríen al visitante en cualquier circunstancias en las que se encuentre.

Entre sus monumentos más famosos se encuentran el Golden Gate Bridge, Fisherman´s Wharf y Alcatraz. 

Soy prisionero de esa ciudad. 

Cada vez creo más en las energías. Y en concreto aquella frase que leí en el Alquimista: "Cuando quieres una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla".

Y eso voy hacer, pensar fuerte, muy fuerte. Hasta que me duela la cabeza. Este viaje empieza en lo más profundo de mi pensamiento.

Hoy quiero confesarte que tarde o temprano aterrizaré en San Francisco. Y cuando lo haga, repetiré. Porque ella por arte de magia había conseguido meterse entre yo y el resto del mundo. Porque San Francisco me enseñó a no vivir en mi pasado ni en mi futuro. Tengo sólo el presente, y eso es lo único que me interesa. Si puedes permanecer siempre en el presente serás un hombre feliz. Percibirás que en el desierto existe vida, que el cielo tiene estrellas, y que los guerreros luchan porque eso forma parte de la raza humana.

Y me pregunto con la cabeza metida entre la almohada cuando te volveré a soñar. Yo quiero aprisionarte en mis sienes y sentir la esencia de aquella ciudad. Quiero huir y admitir que tengo náuseas de ti...

Yo quiero volar por tu puente rojo y sujetarme a esos barrotes para que me ofrezcas la mejor vista de la ciudad. Consumir el aire de tus pulmones y conocer lo mundano y no volver nunca más a mi Tierra. Quiero sentir el vértigo de la locura mientras me amarras en la cárcel más famosa del mundo.

No quiero despertar y ahogarme en mi propio vómito de recuerdos. No quiero morir sabiendo que nunca sentí el placer de andar por tus calles. No quiero morir sin antes fantasear y follarte hasta que sangres de placer.

Soñar con algo improbable tiene un nombre. Lo llaman "esperanza". 

Algunos expertos dicen que la esperanza es la nueva rebeldía.

Y yo soy un rebelde. Un listillo que presume de travesuras de cuando era adolescente. Era de esos chicos que iba escribiendo cartas de amor para alardear de San Francisco y New York...




viernes, 23 de septiembre de 2016

El barco que tiré al charco.


El otro día leí una frase que me hizo pensar: "La vida es corta. Empieza por el postre."

Y yo, tan preguntón, ya tenía pregunta para mis amigos. Y no era otra que la siguiente cuestión: 

Tú cuando desnudas a una chica, ¿por dónde empiezas?

¿Y sabéis que contestaron la mayoría de ellos?

Los pantalones. 

Malditos. Ellos si que son pantalones. Y de los buenos. De los que no se rajan. En fin. Ya saben. Lo que pasa es que le gustan mucho los pantalones, por eso NO se comprometen con ninguno. 

Yo como sabéis, siempre sigo la teoría de mi yayo. 


Él dice que las chicas con los pantalones rotos han sufrido muchas caídas, por lo tanto, saben de errores y penurias sentimentales. Se tratan de chicas con carácter y llenas de experiencias.

En definitiva, la chica que acabo de conocer le encanta ir en pantalones rotos. Le da igual el color, el caso es insinuar de manera elegante y sugerente. De ir por el mundo a grito pelado diciendo: 

– Eh tú, ni se te ocurra jugar conmigo porque tengo muchos tiros pegados. 

Creo que mi abuelo es demasiado sabio, por eso, siempre acabo fiándome en chicas con los pantalones r oto s.




Y mientras ella duerme en su cama, yo estoy tomándome un café. Un café largoooo, de los que me recuerdan a la noche de ayer.

Fue brutal. 

Menuda chica más sensual. 

De hecho, me he puesto tan nervioso de recordarlo que se me ha 

de
rra
ma
do todo el café, quedándose en un café manchado. De los que me gustan a mí. Con mucha leche y poco café. 

En fin, fue una noche envuelta en magia, copas, pinta labios, cigarros y risas desmesuradas. 


Y así ocurrió. 

En lugar de usar el ascensor, decidimos subir por las escaleras para entrar en calor y entumecer sus piernas. Eso si, subí los escalones de dos en dos. Como siempre hice desde niño.

Eramos jóvenes. Inspirados por lo vintage y por la simpleza de lo moderno.

Total, que subimos corre que te corre y entramos en su casa. 

¡Menuda casa más chula tenía!


Me inspiró tanto que abrí la ventana. Inspire aire por la nariz y, mientras tanto, hice un barco con las pocas cartas que me quedaban en el bolsillo. Lo acabé y lo lancé al vacío. Hizo un pequeño tirabuzón, meciéndose en el aire con cierta gracia, para luego caer en picado hacia la deriva. Al estilo Titanic y hundiéndose en aquel charco creado por el querido Otoño. 

Ya no quedaba nadie más, tan solamente ellos dos.

Debían de ser las 3 de la mañana.
El barco penetró en el agua muy fuerte. El agua sonrió. No necesitaban explicaciones. Ambos se fusionaron y crearon el reflejo de una dama sencilla y compleja. 

En el fondo, ambos sabían que era una persona interesante. Se miraron y una fuerza de intuición, inocencia y sensualidad les juntó para siempre.

Y todo quedó en eso, en un barco, un charco y una dama ahogada en el mes de octubre.


La vida es el arte de navegar entre luces y sombras. Lo importante no es cómo soplan los vientos sino cómo se ubican las velas.

Y ahí andaba yo. Parado. Recién levantado. Bebiendo café despacio  y navegando con mi mirada por aquellas figuras recreadas en el suelo de su patio. 

Sin darme cuenta me había enamorado. Nada más lejos de la realidad, porque esperamos que las cosas buenas nos caigan del cielo constantemente y no entendemos que igual que vienen se van y que muchas veces tendremos que sacrificar algo en pro de conseguir otras cosas. 

Así que cogí fuerzas y como buen marinero puse todo mi empeño en controlar el temporal, porque supe desde ese instante que había merecido la pena subir a casa de ella. 

Y en ese instante bajé corriendo a rescatar aquel barco que tiré a las 3 de la mañana.

Y ahí estaba, lleno de grietas. 

Los rasguños que hayan podido quedarle a la cubierta ya son parte de su propio encanto y aprendizaje.

Ahora era mi turno.

Olvidaré el pasado y me centraré en el presente.










martes, 20 de septiembre de 2016

Hombre mosquito



La vida me ha enseñado que todas las lecciones de la vida se aprenden a palos. Y no puedo evitar pensar en todos aquellos errores que me han hecho ser el hombre que hoy en día soy. Era inevitable creer que aquellos días tristes me sorprenderían con nuevos aprendizajes. Me convertí sin darme cuenta en un chico de esos que buscan el perdón en vez del permiso. De esos que se dejan ilusionar con nuevos lugares. Nuevos retos. Nuevos mundos. Nuevos olores. Nuevas personas... De esos que aprenden para enseñárselo a los demás. De esos que siempre están pendientes de ti pero saben darte tu espacio.

Siempre he pensando que el sexto sentido hay que explotarlo. Creer más en tú intención que en la opinión de los demás. Ponerse los cascos y refugiarse en los sonidos que marcan tu corazón. Ser fiel a tus valores y nunca fallarte. Si algo he aprendido es que cada uno es único. Y que no hay nada más bonito que asumir tus errores y aprender de ellos. Saber levantarse después de una derrota y decir: 

– La cagué, lo siento.

La vida es una carrera de obstáculos. Así que yo me voy hacer judoka. Para saber caer con estilo. Si, eso voy hacer. 


Creo que estabais deseando que publicara otro post a ver si me descubríais del todo. Y perdona que os diga pero recordar que escribo más de vosotros que de mí. Poco a poco voy descubriendo nuevos tipos de personas. Creo que hay pocas sensaciones mejores que conocer diferentes personalidades. Me encanta aprender de ellas e inspirarme. 

Y aquí estoy. Vuelvo a escribir porque lo necesito, vuelvo a escribir para mi y nadie más, para desahogarme y plasmar todo aquello que siento y no puedo expresar. Vuelvo a ponerme a escribir porque en el fondo me gusta que me persigan y sepan de mi. De mis neuras. De mis paranoias. De mis utopías. De mis errores. De mis pasiones. De mis miedos.

Gracias al blog he descubierto una forma de vivir alejado de la realidad. Al menos por un rato. Me relaja escuchar el repique de las teclas y perder el tiempo contigo. Leyéndome. Jugando a hacerte creer que este post ya lo has vivido. 

Muchas veces escribo porque a veces siento que si expreso las cosas con palabras puedo ayudar a alguien. Escribo porque me gusta, me desahoga, me relaja y me entretiene. Escribo porque creo que es una manera de conocerme mejor y aceptar muchos hechos que no aceptamos cuando sólo están en nuestra mente. 

Y otras muchas veces escribo porque siento que se lo debo a los demás. Escribo porque me encantaría aprender a escribir y darle por boca a todos esos profesores que me decían que no sabía expresarme. En fin, escribo porque lo necesito y porque hay muchas personas que me han escrito. No hay nada más placentero que saber que mis post ayudan a exteriorizar a las personas lo que ellos no saben expresar. 

Corta y Completa se ha convertido en una parte de mí, pero sobre todo, de ti. 

Querido lector, espero que te siga "picando" la curiosidad de mis post.



Tú vuelas y tú picas y tú espantas 
Y aprendes del cuidado y las mujeres
A malquistar el sueño con las mantas.

Francisco de Quevedo y Villegas (Madrid, 1580 –Ciudad Real, 1645)



PD: lo prometido es deuda. 

Va por ti, hombre mosquito. Te espero en Londres.











viernes, 16 de septiembre de 2016

Y lo volvió a encender...



Un ejercito compuesto por veinte individuos se han colado por el patio interior de mi casa. Me han amarrado y estoy preso en una habitación adornada por una estela blanquecina y grisácea. Me da miedo esta cuadrilla. Están uniformados por trajes blancos y cascos marrón dorado. Han debido de pasar un entrenamiento estricto y dosificado. No por nada, sino porque son altos y ligeramente estilizados. No me dejan hablar. De hecho mejor porque se encienden como una mecha. Estoy jodidamente atrapado. No encuentro salida.

Esta situación  me agobia demasiado. Maldita sea, voy a fumar. Eso sí, prometo que uno y ya está. A partir de ahora bajaré la cantidad de cigarrillos. Y de repente, uno de los miembros del ejército desapareció. Si, os lo prometo. Ha desaparecido por arte de magia. Al estilo Frakson. Y no, no estoy cambiando de tema. Prometo a partir de ahora dejar de fumar. Pero sin exigencias. Porque yo quiero. Y como rechistes vuelvo a fumar. Ay... espera, el último y ya está. 

Para dejar de fumar voy a necesitar enamorarme. Porque el amor todo lo vence. Porque por amor se hacen las mayores locuras del mundo. Porque el amor lo puede todo.

Muchos de vosotros contaréis hasta 10. Otros cerrarían los ojos y los abriría de nuevo para comprobar si todo es un sueño.

De una forma u otra tengo que decirte que estoy atrapado en una cortinilla de humo. No me deja respirar. No me deja avanzar. No me deja oler el perfume de la vida.

Hay cigarrillos prestados. Cigarrillos hechos a mano. Cigarrillos para el después. Cigarrillos con intención de. Cigarrillos que se apagan y no se dejan encender. Cigarrillos mata estrés. Cigarrillos que cierran acuerdos. Cigarrillos que matan. Cigarrillos que te impiden ver la realidad. Cigarrillos con sabor a chocolate.

Últimamente los cigarrillos no apagan esta desilusión que viste mi día a día. Estoy obsesionado y aterrorizado. Necesito mi espacio y  tiempo. Necesito sentir esas ganas que tenía antes por todo. 

Entre cigarrillo y cigarrillo voy descubriendo mi personalidad. Y ya me lo avisó mi madre entre calada y calada. Maldita sea. Al final es cierto. Si, aquella frase que dice: El que avisa no es traidor, es avisador.

Y aquí estoy. Rayado. Enfadado. Desilusionado. Cabreado por no oler a nuevo. A coche recién sacado del concesionario. Y si tengo algo claro, es que no pienso cambiar; no porque no quiera, sino porque la nicotina de mierda me lo a prohibo. 

Y si, ahora estoy de parranda. De calimocho. De cigarrillos. De conversaciones de chicas. Ahora estoy aprovechándome de tu ausencia mientras tú escribes en mi cama. 














lunes, 5 de septiembre de 2016

3 metros por debajo del mar


Días en los que luchamos, luchamos hasta rendirnos a nuestros pies.

La mayoría de días estamos buscando caminos, caminos que nos lleven a un lugar utópico y recargado de felicidad de la buena.

Hoy os escribo desde la oscuridad. Ahogado en este mar lleno de dudas. No soy capaz de salir. 

Aún recuerdo cuando era niño y jugaba a los coches mientras me dormía cenando en los brazos de mi madre.

Mientras tanto, mi padre se encendía un cigarro y miraba el comienzo de un nuevo Gran Hermano.

Me niego a mirar hacia atrás pensando que los días fueron mejores. Cuando el sol despertaba mis ansiadas ganas de ver los pokemón a las ocho de la mañana.

Y llámame loco, pero mi infancia no la cambio por nada del mundo.

Huele a tostada quemada y a mantequilla con mermelada.

No sé qué hay al otro lado del océano. No sé que hay debajo de mis pies. Lo único que sé, es que tengo un desayuno de la leche encima de la mesa camilla.

La forma en la que me siento ahora, juro que no la cambiaría jamás.

Tú y yo fuimos niños. Sabes a lo que me refiero. ¿Verdad?

Ahora soy un desastre perfecto buceando encima del reflejo de estrellas sin nombres.

Es de noche y me niego a encender la luz. Quiero volver a soñar y volver a mirar hacia atrás para ver que los días fueron mejores.

Me niego a olvidar. Lo siento, juro que jamás volverá a pasar.

Y ahora estoy sentado enfrente del mar imaginándome que puedo caminar por encima de estas montañas blancas y frías. 

No sé que hay debajo del mar, pero te aseguro que seguiré bailando. 

No cambiaré de mis planes de vacaciones, lo siento.

Y fuimos niños. Tanto tú como yo. Y siento que los días empiezan a quemarse.

No sé que hay debajo del mar, pero yo por si acaso, me voy a dejar enamorar.

Si tuviera que elegir entre dolor y la nada, elegiría el dolor. Quizás la sensación de no tener nada, de vivir en un vacío emocional, intelectual, y sensorial es mucho peor que el dolor que, de alguna manera, nos dice que estamos vivos.

Pocas veces nos paramos a pensar que la vida es un intercambio que se produce a muchísimos niveles, a través de gestos positivos o negativos que recibimos de los demás, ya sea en forma de caricias, como a través de miradas, gestos, broncas, gritos o silencios.

Todos ellos moldean nuestro paisaje interior y consecuentemente nuestra manera de entendernos, de construir una imagen del mundo y de dar un sentido a la existencia.

Y perdona que os interrumpa y cambie de tema. Pero el amor es una gran medicina. El amor todo lo vence. 

Y yo por ello, me pienso enamorar.

Quiero sentir esa jodida sensación de jugar contigo en la arena. De echarnos cremita del 50 en el cuerpo y 30 en la cara. Porque ambos suman 80, número exacto de los días que recorrería el mundo contigo. Porque tú te has convertido en mi inspiración. Parece mentira pero ahora todo gira alrededor de un mismo eje. Ambos hacemos el movimiento perfecto de rotación  y translación. Porque todo gira creando la sucesión del día y la noche. Has cambiado la inercia de mi vida, creando estaciones y modificando mis puntos de vista.

Sin duda alguna, has provocado en mí un campo magnético a la velocidad del rayo. 

Tengo miedo...


Algunos dicen que el miedo es bueno, otros tantos comentan que es algo que debes dominar y vencer, pero sin importar lo que sea, hoy tengo miedo… miedo de perderte, que lo nuestro termine así sin más, que un día despierte y no estés ahí, que te vayas sin dar alguna explicación.



Sin embargo sé que tendré que aceptarlo, porque tenerte conmigo fue, es y será de las mejores cosas que me hayan ocurrido, llegaste en el momento en que más te necesitaba, aún desconociendo que tú eras eso que tanto espere, la lluvia a este desierto que es mi alma, el agua que calmaría esta sed incansable…

Tengo miedo, miedo de mi, de dejarte de amar como lo hago, que al pasar de los días, lo meses y quizá los años, se desvanezca esto, como la mayoría de las cosas bonitas que me pasan en la vida, que la oscuridad regrese y deje de ser la persona que me has ayudado a ser… tengo miedo.

Por eso, me voy a enamorar de ti. Para no tener miedo. Porque el amor, el amor todo lo vence.

Te quiero.

Si a ti, Cynthia Guerrero.


PD: Firmado, el pijo de mierda.