martes, 22 de mayo de 2018

¡Sácame de aquí!

Últimamente solo hago comer, dormir, ver las redes sociales y escribir. Escribir mucho. 

Estoy en ese estado intermitente que todo me da igual. Y no es que me sienta orgulloso. Todo lo contrario. Necesito salir de esta pesadilla. De este reloj de arena que me ahoga y no me deja respirar ni avanzar.

Las manos me sudan. La mente me pesa y el cuerpo me pide llorar. Cada vez me cuesta más entenderme y decirme directamente la verdad. Y el problema va a ser ese, no saber leerme entre líneas.

Es 22 de Mayo y me pregunto qué estoy haciendo aquí. Acalorado, con el sudor empapándome la piel, con la respiración agitada y el corazón palpitando en mi pecho como en una carrera de relevos. Avergonzado y, al mismo tiempo, alegre. También un poco furioso. 

Se me cae la piel por la falta de humedad. Mi cuerpo deshidratado se cae a trozos y en silencio grita: ¡sácame de aquí! 

En silencio grito oxígeno para respirar. Respirar de esta falta de mi. Respirar de esta ausencia de mi. Respirar para sentirme mejor y aliviar este dolor con sabor a temor.

Hace poco mi Psicólogo y amigo Claudio le dijo una gran frase a mi hermano David:

"La mejor manera de ser feliz es tener sueños y aspiraciones que cumplir". 

La frase era la ostia. Cojonuda. Imparable. Inspiradora. Fértil. Brillante. La repera... Pero basta de tópicos. De hipocresía. De trampantojos. 

Los sueños se alimentan de dinero. Y punto. Final.

Si tienes una idea sin dinero, estás perdido. La financiación es tan importante como la idea. Te explicaré mejor: La idea es la persona y el dinero es el alimento. Las dos van cogidas de la mano. Si no tienes ambas estás perdido. 

Después hay una tercera variable llamada suerte. Esta aparecerá cuando sepas gestionar tus: recursos, amistades, habilidades sociales y emociones.

Eres la ola que se ahoga bajo el agua que necesita beber.
Eres la boca del lobo que necesitas morder.

Y aquí estoy. Dándome consejos. Escribiéndome con palabras y escuchándome con sentimientos. Y ojalá cuando termine de escribirme siga queriéndome. Porque lo mejor de mi vida soy yo; pero de repente, si te pienso, creo estar riendo a carcajadas salpicando el agua del mar. Y me persigues apresurado para evitar que alguna de tus olas se me acerque. Y me beses y me abraces con tus brazos que no son abrazos, sino dos huracanes que cuando se juntan me hacen perder la gravedad y el sentido común. 

Si me quisieras, yo no tendría que seguir con esta mierda. Porque ya he pasado por ahí. Ya se que es perder amigos. Dinero. Dignidad. Ya se que es destrozar mi ego y empaparme la piel de tinta negra. Porque el éxito es un pulpo que te abraza y te hace recordar que ocho tentáculos te dicen que si y luego que no...

¡Basta ya calamar!

Ya estoy cansando de tener la virtud de saber esperar. La gente dice que llega un momento en el que toca abrir los ojos y hacer las cosas bien. ¡Qué manía joder! ¡Con todo ese rollo de ojos abiertos o cerrados! Como si los soñadores solo lo fuéramos cuando dormimos...

Yo creo que siempre hay que tenerlos abiertos. Abiertos cuando soñamos, y abiertos hasta cuando escuecen debajo del mar.

Y así es el éxito. Salado. 

Hay destinos que se equivocan de personas...





Después de todo, no fui nada.


Chao Christian.
Ya nos veremos.
Un beso.







domingo, 20 de mayo de 2018

Los besos de Bárbara

Bárbara era una chica marcada por la bipolaridad, pero impregnada por el cariño y la sonrisa constante en las buenas etapas de su vida. Una vida repleta de misterios. 

Las personas más cercanas explican que era una mujer tierna, atenta y coqueta. No le preocupaba nada, tan solo no encontrar su amor verdadero. 

Y ahí estaba. En medio de la calle. Besando la comisura de los labios a su chico en el mes de abril. Disfrutando del instante de la orilla y siendo consciente de que no podía enamorarse. No quería más daño. O tal vez, salvaguardándose a futuras tormentas de la primavera. 

Y es que la primavera tiene ese olor tan característico. Hay olores que deberían poder embotellarse para usar a placer, para traer a la memoria y hasta los labios cuando queramos. Me encantaría echar unas gotitas de esa tormenta. Protegiéndome y requiriendo la ausencia de granizos y rayos.


“Santa Bárbara bendita,
que en el cielo estás escrita
con papel y agua bendita.
Santa Bárbara doncella,
líbranos de la centella
y del rayo mal parado.
Jesucristo está enclavado
en el ara de la Cruz.
Paternoste, Amén Jesús.”


Me gusta.
Y no es por lo guapa que es. Que también.
Pero guapas hay muchas.

Y puede que cueste creer, pero es mejor todavía por dentro.

–Imaginé. Porque no la conocía. Era misteriosa.

Me gusta por cómo me trata, cómo me hace sentir en cada momento, por cómo me acepta, incluso con mis defectos. Y por cómo me ve guapo incluso levantado. Es por su manera de hacerme sonreír cada día, por su apoyo incondicional cuando todo está encima y por su manera de llevarme a lo más alto con tan sólo una gota de agua.

Es por cómo es ella.
Conmigo.

–Imaginé. Porque no la conocía. 

Supongo que ella es así con todos. Guapa pero traicionera como la primavera. Alérgica a mis instintos. Revoltosa y desafinada. Y es que a veces tengo la puta sensación de que sus gotas provocan calor de un abrazo. Sonrisas salpicadas por un corto deseo. Recuerdos de una distancia que no se puede separar más.

Estaba tan guapa, tan guapa como la primera vez, tan guapa como los finales tristes que terminan con un beso, como esas tormentas que te ahogan si no te mojan. 

–Imaginé. 

Ella era de camisa blanca o negra, falda o vaqueros, zapatos o zapatillas. Bolso o mochila. Pelo suelto o coleta. Bufanda negra, blanca, beige o gris....

Un día determinado, una circunstancia concreta te hace pensar que tienes un límite. Decides ir hacia ella y tratar de alcanzarla. Cuando lo consigues, piensas: De acuerdo, he llegado a mi límite. 
Pero, tan pronto como lo alcanzas, algo te sucede y, de repente, puedes ir un poco más lejos. Con el poder de tu mente, tu determinación, tu instinto y tu experiencia, puedes llegar a volar muy alto.

Después de todo, no fuimos nada. 
Solo tormenta.

Y ahora que es 20 de Mayo dices que me echas de menos... y yo me quiero reír...




sábado, 19 de mayo de 2018

Entre gatos

Últimamente leo a muchos jóvenes que quieren morir jóven. Porque lo han vivido todo. 

Si, eso insinúan.  

Perdónenme, pero yo soy un chico que necesita 7 vidas. Por eso vivo entre gatos. Porque dicen que dos que duermen en un mismo colchón se vuelven de la misma condición. Y yo quiero esa condición: Tener más vidas. Y llámame caprichoso. Pero quiero vivir más para seguir enamorándome del instante ahora. Para seguir leyendo poesía y beber cerveza fría. Para encontrarme con aquella inspiración espirada. Para escuchar la canción que no quiero dejar de escuchar.

Y te preguntarás que canción es. 

Pues bien, esa curiosidad por saber es la que me mantiene vivo. Por eso quiero vivir. Para convertirme en respuestas y árbol. Para dar sombra y cobijo a todos esos niños que anhelan comer arte y cultura. 

¡Ay de mí! 

¿Se me nota que tengo miedo o te disimulo bien?

Haber, yo no tengo miedo a morir, le tengo miedo a la nada. Por eso necesito el sol. Para poder respirar. 

Antes que se me olvide. La canción es Daugther - "Smother".

Es una melodía que invita a parar. Observar. Descubrir. Pasear. Preguntar. Arriesgar. Ensayar. Hablar. Leer. Escribir. Sentir. Grabar. Fotografiar. Pintar. Abrazar. Besar. Beber.

Ahora que escribo beber. Me voy a pedir un café. No hay cosa que más me guste que ir a Madrid a escribir y disfrutar de una agradable compañía. En concreto al primer Cat Café de España. Una cafetería que contiene en su interior una colonia controlada por gatos. 

¿Hay algo más relaxing en Madrid que un café con leche in Plaza Mayor rodeado de gatos en La Gatoteca? 

El local está situado en la calle Argumosa 28, muy cerca del museo Reina Sofía. Un garito muy gatuno y recomendable. Si estás leyendo esto no dudes en ir y dejarte los bigotes de espuma y granos tostados. 

Es bueno tener un montón de gatos alrededor. Si uno se siente mal, mira a los gatos y se siente mejor, porque ellos saben que las cosas son como son. Cuando me siento mal me basta con mirar los gatos y mi valor regresa. 

Y aquí estoy. Mirando gatos mientras soplo fuertemente la taza de café. Creo que los gatos son la escritura perfecta del misterio y el espíritu encarnado de la tierra. De hecho, es el único animal que ha logrado domesticar al hombre.

Son las 0:12, del 20 de Mayo del 2018. La gente está ausente en el primer chupito de la noche. 

.revés al mundo el Y

Yo quiero 7 vidas 
mientras los demás se emborrachan 
de instantes 
en cada ahora. 




































































jueves, 10 de mayo de 2018

Un café con Julietta

No hay cosas que más me guste que celebrar algo. Y si es por el éxito de los amigos, mucho más. Y si te invitan, ya es la leche...


– ¡Con café por favor!


Y aquí estoy. Pidiendo un manchado. En pleno centro. En Julietta. Contándonos historias mientras vemos pasar a dos amigas con la misma camiseta. Ya saben, de esas que son blanca básica y con un rectángulo en mitad del pecho que pone LEVIS. 

Mientras tanto, seguíamos esperando. Eso sí, disfrutando de la vida y relatando la tardanza de la camarera. 

–¡Disculpe! El sandwich que pedí templado, por favor.

Con el tiempo he aprendido a esperar. Hacer pausas (...) y hablar de ti. De tu caos. De tu temperamento atemporal. De tu naturaleza. De tus rarezas. De tu humor fugaz. De tus pastillas. De tu complicidad a distancia. De tus agobios. De tus lágrimas derramadas. De tus labios intensos e imposibles. De tus comidas y cenas. De tus desayunos con leche de almendra.

-¡Disculpe! El café ya no me lo ponga. Mejor una almendra amarga. Con limón exprimido y acompañado de tres granos de café.

Por cierto, si veis que no escribo sobre el amor es que estoy amando. El chico cactus floreció. Las cartas debajo de la almohada fueron leídas. La danza de su mirada fue conquistada. El hombre mosquito fue fosilizado. 

Nada te define mejor que todo aquello que no dices. Ahora necesito canciones que expliquen lo que yo no puedo y poesías que me hagan transparente. 

Y ahora me pregunto donde estarán todas aquellas personas que leían este blog. Todas esas chicas que me buscaban sin cesar. Todas esas locuras furtivas que me querían desgarrar. Todas esas almas que pretendían dar respuestas a ese doble/doble YO.

[...]Si volvéis. Qué quizás no. No me culpéis. Tampoco os lamentéis. Fuisteis el primer: "nunca más". Hagamos las paces. Al fin de cuenta todos aprendimos. 

–¡Disculpe! La cuenta (haciendo un pequeño gesto en el aire como si estuviera pintando la NADA).

- Ya está pagado, Chris (Escuché).

Y es que mi amigo Claudio estaba feliz. Había firmado el primer contrato de su primer trabajo como Psicólogo. 

Él es de esas personas que saben TODO de mí. 
Es un diario que me contesta. 
Me responde. 
Da claridad a mis elocuencias más macabras. 

Y aquí estoy. 
Bebiéndome el último trago 
de esta almendra amarga.



PD: El chico de la baraja.













viernes, 4 de mayo de 2018

ALEPH

Lo primero es lo primero. Hay que dar prioridad al poeta antes que al poema. No hay nada mejor que atender a los sentimientos y nadar a contracorriente en busca de esas letras llenas de lujuria y belleza.

Porque lo fugaz es efímero. Porque lo que brilla un segundo para desaparecer después cobra mayor deseo si consigue vencer al destino y quedarse atrapado entre las páginas de un libro. De la misma forma que Jorge Luis Borges plasmó en aquellas hojas amarillentas El Aleph.

Borges describe el Aleph como “una pequeña esfera tornasolada, de casi intolerable fulgor”, cuyo diámetro sería “de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba allí, sin disminución de tamaño”. Según Borges, el Aleph es el punto mítico del universo donde todos los actos, todos los tiempos (presente, pasado y futuro), ocupan “el mismo punto, sin superposición y sin transparencia”. De lo cual se desprende que el Aleph representa, tal como en Matemáticas, el infinito y, por extensión, el universo.

No hay nada que se escurra más que el presente y quizá, por eso mismo, nos empeñamos en gritar tan fuerte cuando se marca un gol. Estrenar vestido, nadar a contracorriente, olvidar el cargador, salir un viernes, llamar por teléfono por última vez, perder la cartera, el avión y hasta la ropa interior.

Y es que cuando los vientos soplan, voy necesitando gente que me conozca y me abrace sigilosamente mientras me pierdo en el ruido de la ciudad de New York. 

Y allí me fui. A la ciudad de los sueños. 

New York era una ciudad monstruosa, y yo, un loco turista entre sus calles. Todas las mañanas la ciudad me despertaba con la fuerza de un tsunami en Tailandia y me invitaba a visitar sus grandes avenidas. Sus calles estaban repletas de curiosidades. No necesitaba guía, la idea era perderme y sentirme bohemio. Me gusta estar solo.

Creo que si una persona sabe todo de ti, de repente te vuelves cobarde. Alguien que sabe tus miedos y tus experiencias no va a dejarte salir corriendo porque te ganará en todas las carreras. Podrá aprovechar todos los pasos en falso que des y eso me aterroriza. Me asusta el hecho de que alguien me conozca bien o incluso que tenga la intención de ello, me enerva que terminen mis frases, me lean la mente o sepan siempre lo que, en el fondo, quiero decir sin decirlo. Evito los choques de miradas, los traspiés y las noches despierta. 

Por eso me guardo para mí, lo mejor y lo peor de yo mismo, para que solo sea yo la persona que pueda disfrutarlo o quizá el único que tenga que aguantarlo. 

Gran lección la que me enseñó New York.

Y es que ser natural era una tarea difícil y complicada. No os puedo contar mucho más. Bueno si, que me encanta el yogur y todos sus beneficios para el sistema inmunitario. Ya que ayuda a combatir las infecciones y disminuye los efectos negativos de los antibióticos. Además, estabiliza la flora intestinal y el conjunto de  microorganismos del sistema digestivo. 

En fin, todo un gladiator para el beneficio de la salud.

Soy un poco raro, pero creo que todo en la vida es arte. Todo lo que hacemos. Cómo te vistes. La forma en la que quieres a alguien y cómo le hablas. Tu sonrisa y tu personalidad. Cómo escribes. La comida que cocinas. Los idiomas que sabes. Los libros que lees.

Soy un poco raro, pero pienso que cuando encontramos a alguien con rarezas compatibles a las nuestras no hay que dejarlas escapar.

Así que hoy digo que no existe nada más bonito que una mujer que usa siempre tacones y que disfruta de su juventud y sus caídas. Se bebe una copita de vino en las cenas. O dos. Y se toma un buen trozo de chocolate negro después. 

Que esos momentos buenos no los podemos vivir sin más. Por que se acaban. Por que la gente que ahora está a tu lado, un día no estará. Y no nos damos cuenta.

Bueno, tampoco hay que ponerse dramáticos. Pero sí que tenemos que estar avispados. Dar gracias por dentro a quién tengas que dárselas e intentar exprimir hasta la cáscara de esos momentos. 

Y de esto va ALEPH. De aprender de nuestro pasado, disfrutar de el presente y descubrir nuestro futuro.

Y es que nada es eterno. Por eso hay que descubrir nuestra mejor versión de nosotros mismos muy rápido. Para disfrutar al máximo.

Y no quiero agobiar, pero debes encontrar cuanto antes esas personas que te ayuden a naturalizar las cosas. A ser tú. A ser uno mismo. A que te ayuden a ser mejor de lo que eras. Porque nada es eterno. Porque todo vive y muere. Porque los sueños se escapan día a día.

Y yo ahora muero de amor. De amor eterno. De amor negro. De amor gitano. De amor rizado. De amor sevillano. De amor Italiano. Del amor consentido. Del amor a renovarse. Del amor a descubrir cosas interesantes. Del amor por inventar y reinventarse. Del amor al 21. Del efecto mariposa. De la música. De las obras de Magritte. De las acuarelas de Claude Monet. Del arte. De la filosofía. De la corriente peripatética. De vivir. De besar. De sentir. 

De escribir...















miércoles, 4 de abril de 2018

¿Te apetece escribir?


Y tanto. 

Me ha sentado demasiado bien cenar temprano. Esto de ponerse malo obliga a uno a cumplir las normas estipuladas por el prospecto farmacéutico. 

Ya son las 22:12h y ya he cumplido mi obligación de niño bueno: Ducharme; Cenar bien; Y tomarme las pastillas correspondientes "tras" cenar. 

Y digo "tras" porque ayer probé a tomarme las pastillas como aperitivo. Y, créeme... que al final va a ser cierta la frase: 

"Va a ser peor el remedio que la enfermedad"

Es curioso pero las grandes lecciones de la vida son las que llegan en los peores momentos. Y aunque creas que hay maneras de solucionarlo te quedas ahí, aterrizado, ahí sin notar nada. Sin explicación, porque lo notas y punto. No puedes volar. Tus alas han caído en mitad de la primavera y recuelgan en un olvido aterrador.


De verdad. De qué vas. Eh. De-Qué-Vas.


En poco más de un año tu me has dado la vuelta. Me miro y no me reconozco. Y me gustaría explicarme mejor, pero no puedo, la verdad que no sé. Tan sólo sé que la resta entre lo que soy ahora y lo que era es mucho más que positiva. Qué has hecho conmigo y con todo aquello de lo que yo me solía quejar. 

Porque sabía que estabas colgada, pero no que tus plumas estuvieran empapadas de lágrimas con sabor a sal. Qué has hecho con ese fluir de cisne negro y esa magia que te ayudaba a crear. 
No hay día que no recuerde aquel día que me invitaste a volar mientras ROTÁbamos en un cruces de miradas que solamente el silencio y el deseo entendía.

Por favor, deja que este miedo sea tan solo el telonero de este mes de Abril. Que la estrella eres tú. Qué no te mereces más noches en velas sin descubrir todo lo que te queda por crear, soñar y experimentar. Qué disfrutemos simplemente del presente. Qué el futuro no es más que lo que hagamos aquí y ahora. Qué el pasado no es modificable. Para ya. No te pierdas en entender si sientes o no. Qué para sentir hay que disfrutar, sin más. 


¿Qué si me apetece escribir?


Joder que si me apetece.

Me apetece escribirte algo que tal vez te sonará:


"El día que aterrices por casualidad en mi vida estaré preparado para recuperar los meses que nos debemos. Aún no hemos decidido a qué ciudad iremos primero, pero iremos a desayunar tostadas y tortitas.

Después la ciudad será nuestra, no dejaremos esquina sin beso ni avenida por pasear. Al caer la noche subiremos a lo más alto del hotel y allí arriba arreglaremos lo nuestro con una sola mirada. Y seremos infinito de nuevo. A beso por estrella. 

Tal vez extrañes mi comportamiento. Incluso tu cuerpo y alma puede que duden en algún momento de que esta jodida historia sea real. Tranquila, es simplemente ansiedad por la necesidad de acariciarnos, rozarnos la piel y apoyar tu cabeza en mi pecho. Escucharemos el silencio sepulcral de la noche mientras te enciendo el cigarro de después. Habrá diez minutos donde ninguno de los dos dirá nada y ambos entenderemos todo. Te va a gustar tanto que sentirás como las mariposas se desgarran en las tripas.

Por cierto, hay un dicho entre las chicas que dice: El hombre promete hasta que la mete. No sé si te suena. Ya sabes: copas gratis, cantidad de películas gratis en el cine y un futuro de promesas que nunca llegarán. En fin, el típico polvo de chas y desaparezco. 

No quisiera que pensarás eso. 

Se puede esperar y se puede perder el tiempo. 

Y otra vez a elegir, así que elijo perder el tiempo

mientras espero a que te enganches tanto a mí 

que follar ya no sólo sea eso.



Somos responsables de lo que hacemos, de nuestras elecciones. La vida es una constante elección. 

¿Has pensando alguna vez lo diferente que sería tu vida si hubieses elegido París o New York? 

Por elegir, elijo New York.

Quisiera llevarte por la boca del metro y ver como tu mirada se pierde en aquellas danzas urbanas. Y, cuando caiga la noche, llevarte de conciertos por Manhattan. Sin importar el público ni el ruido de alrededor. Solo habrá dos corazones que se reconocerán al mirarse a los ojos mientras el concierto del amor toque nuestra canción.

Bailar sin prisa ni pausa.

Bailar despacio y con buena letra.

Bailar sin pena y con gracia.

Mirarte mientras me pierdo en la danza de tu mirada.



Por elegir, te elijo a ti.


















miércoles, 27 de diciembre de 2017

Esto es lo que estás buscando

Buscaste la manera de llamar la atención. Y lo primero que se te ocurrió fue cortarte el pelo y comprarte un jersey de rayas. 

¡La llevas clara! ¿En serio pensaste que esa era la solución?

Al final acabaste como todas. Poniéndote cada día un gorro de diferente color. 

Perdiste la sonrisa y aquella forma tan especial de mirarme. De insinuarte mientras me fotografiabas un domingo cualquiera a través de tu ventana. De regalarme billetes falsos a Praga o New York.

Se que estás cansada. Desilusionada. Sin aliento. 

Y es que de Madrid al cielo es una utopía de ilusiones falsa. Todos lo sabíamos. Lo que necesitas es quedarte contigo misma. Viajar a Sevilla y enamorarte de tu forma de ser. De tus ganas por aprender. De tus virtudes trasformadas en sueños. En sueños materializados en felicidad. 

En fin. 

Yo me voy a preparar y quedaré con mi querido banquero. Necesito unos microcréditos para comprarme un par de grandes ilusiones. Eso sí, antes iré a cenar. Como dios manda. Acompañado de unas copita de vino de la tierra. De esos que te ponen la lengua azul. De esos que los grados pesan más que los kilos. De esos que da igual lo que comas. La borrachera está asegura si o si.

Hoy todas las palabras están llenas de sentimientos eternos, de convicciones y devociones heroicas. Hoy mi americana huele a burlón e incongruencias. 

Mi artificio es la espontaneidad, la originalidad; el abandono romántico de la presencia de yo a sí mismo. Porque en una sociedad tan artificiosa, sólo el artificio permitirá ser natural. No hay nada, por tanto, más sensible que esa insensibilidad que el dandi se propone alcanzar.

A fin y cuentas todo es un juego al que me encanta jugar. Busco siempre el orden, la investigación metódica de ese azar;  de esa casualidad; de esa representación de la vida. Por eso me concentro en mi obra maestra. En mi legado. En el resultado de una larga preparación, de una técnica que sirve para olvidarse de ella, para transformarse en arte. 

Y es que quererse es todo un arte. Porque como decía Oscar Wilde:

Puedo resistirme a todo, salvo a las tentaciones.


Son malos tiempos para el amor. Realmente, la base está en la valentía y en disfrutar del camino. 

Si, de no tener miedo al rechazo y no tener vergüenza a sentirse gilipollas por pensar "le echo de menos".

Y yo que culpa tengo si me salen plantas carnívoras de la boca y de los ojos un universo decadente. Si la vida me echa un cable y yo me lo engancho al pecho para sufrir una descarga dulce que me huele a verso.

Yo que pierdo el sueño en las esquinas de tu cuerpo, que adoro el rostro apagado en lo oscuro del averno. Yo que subí a besar las huellas que nunca hicieron que retrocedieras... Yo que creía que era fuego y era hielo del que quema.









martes, 28 de noviembre de 2017

Es la era del amor cachimba

Vaya polvo tiene esto. Si me descuido olvido la contraseña. Bueno, venga. Lo confieso. Yo soy de los que están todo el día escribiendo su email para que le recuerden su contraseña en la bandeja de entrada. 

Es sorprendente pero desde Mayo no he vuelto a publicar nada. Y no por falta de ganas. 

La verdad que el tiempo pasa velozmente. 

Hoy sentí el fervor de volver a teclear este jodido blog y destrozar mis neuronas a golpe de tragos de vino y a ritmo de "Spleep On The Floor".

Hoy la ciudad suena a Blues mientras estoy intentando plasmar el maldito mundo que me rodea. 

El tiempo es algo precioso y los años enseñan mucho más de que los días nunca supieron. La mayoría no verán cumplidos sus sueños. Pero recuerda que el arte no es algo que uno quiera hacer, sino algo que te elige y moldea.

Detrás de alguien que arriesga, hay alguien que ama.

Cuando no sepas dónde están esos valientes, fíjate en los que dicen sí diciendo no, pues detrás de alguien que renuncia hay una persona que elige; Detrás de alguien que elige hay una persona que arriesga y detrás de alguien que arriesga hay una persona enamorada. Dónde hay un valiente, hay un amante.

Lo que diferencia a alguien valiente de un "cobarde" es que no se queda parada ante la bifurcación pensando en lo que pierde o en lo que renuncia, sino que ve en ti una victoria y ganancia  suficientemente como para no tener que mirar atrás. No se echa a un lado pensando que siempre puede venir algo mejor, porque acepta que el mundo es imperfecto, que tú eres... que los dos sois.

Una persona valiente no está pensando en las chicas o en los chicos que deja escapar, está pensando en ti. Eres su apuesta y su elección y cualquier otro lugar le parece segunda división.

Lo sé. Apostar a veces conlleva perder. En ocasiones he sido un completo desastre. He dejado de ser yo mismo para cubrir mi nombre con la mirada de otros. 

Si, lo sé. Tengo motivos para ser duro conmigo, para reprocharme y sentir arrepentimiento por el tiempo que se ha ido. Porque se ha ido.  

Pero tengo que confesar que no me representa nada la gente que tiende a sacar ruido del silencio. A esos, ignoro, bloqueo, paso. Porque también es necesario pasar para poder triunfar. 

Demasiado rápido pasa la vida como para seguir culpando al pasado y las historia que me trajeron aquí. 


El problema de los seres humanos es mostrar todo el tiempo que somos almas creativas. Qué somos guay. Qué tenemos la mejor ropa. Qué estamos en el mejor reservado. Qué somos los que más viajamos. Qué somos los popus de la noche.


Si hay una característica que pueda englobar a la mayoría de nuestras relaciones personales es su falta de profundidad. Conocemos a mucha gente, pero la conocemos poco. Nos acostamos con muchas personas, pero con casi ninguna hacemos el amor. Son relaciones cachimba: Absorbo y a los pocos segundos se difumina en el aire. Es la era de las amistades y el amor descafeinados, sin calorías... sin riesgos. Es la era del amor cachimba. Del amor light. Del amor con sabor a decepción. 


Y sí. Me hace falta más salir. Me hace falta más conocer. Me hace falta más emborracharme. Me hace falta más viajar a New York. 




"No tengo miedo a morir. Tengo miedo a no saber vivir".















miércoles, 31 de mayo de 2017

Un beso, la chica de negro.


Era de esas chicas que tardaban en llegar. Mesa para cuatro, a las 22:00h. Tres amigas llegaron juntas, pasando directamente  al reservado. Les ofrecí un aperitivo con vermú mientras esperaban a la cuarta. 

Colocaron los bolsos en los respaldos, se acomodaron y retocaron los labios con la cámara del móvil, comentaron en susurro y entre risas que tenía la bragueta abierta. Con los nervios la subí tan rápido que experimenté un pellizco en mi querida amiga p....

A las 22:21h llegó la cuarta chica, mayor que todas ellas aunque mejor conservada, muy delgada, la frente ancha y bronceada, y uno de esos vestidos negros y cortos que cortan la respiración. Se notaba una chica muy segura de ella misma. 

Saludó a todas ellas y me pidió agua con gas.

ENTRANTES.

Ensalada de pollo con granos de nueces y mostaza, recomendada por el maître pues ya estamos en temporada de operación biquini. Una de ella, por cierto, muy educada, me preguntó que platos podrían pedir para compartir.

Perdóneme, soy nuevo, de hecho, hoy es mi primer día. Consultaré con el maître.

Sois de lo peor, sonrió la chica del vestido de negro. Todos hemos tenido un primer día. Lo importante es las ganas que le pongas, y el chaval no lo está haciendo tan mal. 

Interrumpí la conversación y sugerí.

PRIMER PLATO.

Anguila ahumada con salsa de rábano y Kartoffelsalat con un toque ligero de picante, para marcar un contraste con la ensalada. Ninguna entendió nada pero todas insinuaron que sonaba muy sugerente. Aceptaron y en 7 minutos empezaron a disfrutar de aquel plato envolvente y lleno de magia.

Empecé a caerles bien. Era el momento de un vinito. Retiré el primer servicio, y tras apartar las migas del mantel, rellené las copas de un Rioja.

SEGUNDO PLATO.

Me adelanté a la jugada diciéndoles: ¿Chicas, os dejáis sorprender? Se miraron, rieron y esperaron mi plato estrella. Ante la espera todas hablaron de donde ir después. Todas querían una noche desprendida en alcohol y bromas topadas con buen humor.

Me van perdonar chicas, pero no me queda Rodaballo salvaje grillé. Lo he sustituido por pichón de Bresse asado con jugo de trufas. Muy rico y jugoso. 

POSTRE.

Volcán de chocolate con caramelo. 

LA CUENTA, POR FAVOR.

Y tras pagar con dinero efectivo, se marcharon en busca de buena fiesta. Eso si, entre aquellos billetes había una nota.

Hola chico nuevo, soy la chica impuntual. El teléfono mío espera un sms tuyo esta noche.

Un beso, la chica de negro.




Y así empezó mi primer día. 


Continuará...








jueves, 6 de abril de 2017

Quiero una camiseta con besos

Después de mucho tiempo vuelvo a escribir(te). La primavera trajo de vuelta aquel recuerdo con olor a Christian Dior. Aquella fragancia era un acorde musical, un beso robado en la noche más estrellada, una mirada reflejada en el agua, un abrazo que te invita a despertar.

A veces me convierto en aire. En un fluido que se propaga entre la luz y avanza por todas partes. Soy indomable y te persigue hasta degustarte. Tú eres la culpable de impregnar todo tu elixir en mi cuerpo. Tú eres la causante de emborracharme y dejar mojada mi piel. Y lo notarás cómo penetras en lo más hondo de mi todo. Porque a veces me convierto en olor para deslizarme por tus cabellos de chocolate puro. Soy un fluido sexual y placentero que te hace revivir. 


Quiero una camiseta con besos. De esos que saben callar. Y hablo de tú y yo, como sí realmente hubiera habido un nosotros. Sin embargo, mi corazón está demasiado roto para besos rectos. Y hablo de picos. Si, hoy te lo cuento. Quiero besos de esos que no siguen un patrón. De los que van despacio y a la vez rápido. A los que te quitan la respiración y tardas en recuperarte.


Quiero una camiseta con besos para que no me afecte el tiempo. Porque el tiempo siempre es escurridizo. El tiempo es tan fino que se dispersa hasta quedar libre y adentrarse en el mar. Porque el ayer se forma grano a grano. Y molécula a molécula, forman una duna repleta de sentimientos y pensamientos. 
Hoy quiero disolver la vulgaridad de la sal con el descaro de la muerte. Porque quiero más mañana de sol. Porque quiero besarte hasta quemarme los párpados. Porque quiero más tiempo para poder escribirte. Porque quiero olerte hasta compartir cama contigo. Porque quiero que sepas que más allá de esta locura hay un razonamiento lógico. 



Quiero una camiseta con besos para besarte constantemente,

cada instante, contra ese instinto que dice:
“consume o estarás extinto”.

Calla y bésame.
Calla y consume estos besos buenos y baratos.

Bueno… no tan baratos.

En fin, bésame y vive algo distinto. No dejes que el mal tiempo te afecte, porque siempre nos guarda y guardará algo no tan jodido, como por ejemplo, una camiseta con besos y recuerdos míos.

El A rte es así, clar o.